Claro, Reta y Orense

Claromecó

Inclusión sobre el mar

30|01|20 09:49 hs.

Todas las personas encuentran lugar en la escuela gratuita Mardelsurf que coordina Lucas Rubiño. No hay ninguna barrera, ni limitación física ni edad que impida disfrutar del mar y divertirse porque aceptan a todos por igual. Mediante el surf adaptado se refuerza el vínculo familiar porque la actividad es para todos además de igualar, porque una persona con discapacidad motriz severa puede flotar y uno que no la tiene también. 


El principio de esta escuela se remonta a quince años atrás, en el que Lucas era una figura del surf que como campeón argentino en categoría Longboard y pentacampeón en Tandem, tenía sus sponsors y marcas que lo acompañaban. Evelyn, la hija de uno de esos sponsors, tenía parálisis cerebral. Cuando Lucas se animó y la invitó a surfear con él su vida cambió para siempre, “la sujeté de las manos y la subí a mi tabla corriendo a la par de ella para que pueda surfearse una ola en la orilla”. A raíz de ello muchos amigos de ella con autismo, síndrome de Down y diferentes patologías buscaron a Lucas para sentir eso mismo que su primera alumna había sentido: una felicidad plena, un momento único y sonrisas en cantidad. Pero para él no fue fácil, “me enfrenté a eso sin tener preparación y estuve muy incomodo, desnudo, incompleto; me sentí que había fallado”. 


Lucas Rubiño dejó su experiencia y mucho para reflexionar sobre inclusión


Su destino estaba marcado, había encontrado lo que lo llenaba y por lo que decidió incluso dejar el surf de manera profesional, “lo empecé a sentir muy individual”, afirma. Estudió profesorado en Educación Especial, lo que lo ayudó en muchos aspectos a saber de qué manera manejarse con los alumnos, a sentirse más seguro, a respetar sus tiempos y trasmitirles confianza. Se formó para brindarles y brindarse, por completo. 

El agua es mágica, funciona como una terapia en donde pueden divertirse sin tener miedo de chocarse con nada, sin límites que los frenen para expresar y explayar toda su capacidad. “Lo que vemos es igualdad ante todo y la posibilidad de que se sientan libres sin ninguna barrera arquitectónica, que es siempre la mayor problemática; sienten que el entorno no está preparado para ellos”. 

El pago que Lucas recibe son “los diez mil abrazos de ellos y de la familia, las miradas de gratitud”, las sonrisas constantes, la trasformación de la perspectiva sobre la persona con discapacidad porque sí pueden y dejan de obtener palabras y miradas de lástima. “No se hace consciente pero uno mira al otro desde un lugar superior porque está físicamente más alto que, por ejemplo, una persona que está en sillas de ruedas”, generando desigualdad que no es forzada pero se siente muy marcada. La escuela es completamente gratuita, “siempre digo que lo económico no tiene que ser una barrera más, ya tienen muchas”. Esas barreras explica, no son de ellos, son de la población que muchas veces no tiene conciencia, que deja el auto estacionado en una rampa, que no tiene empatía. 



Algo muy importante y real que menciona en cuanto a esto es que “todos somos potenciales discapacitados” ya que nadie tiene la salud asegurada. Por ello la solidaridad es primordial y se necesita que todo funcione mejor para la vida cotidiana sin necesidad de esperar a que algo grave pase. 

Trabajó hasta diciembre en un bar en Mar del Plata para poder tener el día libre; tiene 38 años y fue la posibilidad que encontró para brindar la actividad sin costo y permitirles a todos cumplir el sueño de estar en el mar. Los costos corren por cuenta de él y la escuela se financia con rifas y otras acciones dedicadas a comprar insumos.

Conciencia 
Desde la escuela se concientiza también sobre accesibilidad en playas, que existan y cada vez hayan más rampas, más baños preparados, actividades pensadas para ellos, espacios de sombra y estacionamiento gratuito, que el personal esté capacitado y sepa lenguaje de señas, que la playa cuente con un mapa en braille: inclusión, ni más ni menos. 

Además realizan capacitaciones a docentes y profesionales de la salud, a psicólogos y guardavidas sobre el uso de silla anfibia, desfibrilador y RCP “lo hacemos en todo el país de forma independiente, viajamos como podemos gracias a rifas, nos quedamos en casas de familias si es necesario”; esta tarea abarca un montón de áreas que se interrelacionan: educación, salud, seguridad y hasta turismo, porque “merecen que haya espacios para ellos” y que la inserción sea cada vez mayor, crezca y evolucione. 

Lucas explica que no existe presupuesto gubernamental para esta actividad, por lo que lo hacen como pueden pero de forma continua. Si bien el factor económico se complica, “no nos saca la fuerza porque vemos todos los beneficios que esto trae y es el motor”. 



Tablas para todos
Las tablas preparadas son más anchas de lo convencional y tienen distintas adaptaciones para cada patología, permitiendo que las personas se sientan cómodas y seguras a la hora de practicar el surf. Puede hacerse sentado, recostado o incluso algunas tienen andadores de caños realizados con PVC que les brindan mayor estabilidad. 

Las personas con una discapacidad más severa, utilizan una silla postural la cual permite mantener la posición del cuello de forma correcta más un arnés en el pecho para sujetar. 

Todo eso y más fue una inventiva de la escuela que tiene por objetivo primordial la diversión, “poder sentir la alegría de esa persona en cada clase; la primer ola surfeada se siente el triple de alegría que yo sentí cuando lo hice por primera vez y eso es impagable”. 

Quienes deseen conocer la escuela lo pueden hacer desde las diferentes redes sociales: Instagram: @escuelamardelsurf, en Facebook: Escuela Mardelsurf y también por mail para coordinar una clase o evacuar cualquier tipo de dudas a la dirección escuelamardelsurf@hotmail.com 

La visión de Claromecó 
Lucas ve a la localidad avanzando en cuanto a accesibilidad y asegura que va por buen camino, “me gustaría que Mar del Plata sea tan anfitrión como Claromecó para recibir a una persona con discapacidad”. Explica que siempre falta y perfeccionarse lleva tiempo, pero lo más importante y fundamental es que exista el interés tanto desde la Municipalidad como de las áreas de discapacidad y deportes para trabajar codo a codo y accionar. 

Asimismo sostiene que es “importantísima” la voluntad pero también llevar a cabo, no quedar en la intención. Sostiene que se está demostrando esta voluntad con la capacitación sobre manejo de silla anfibia, que realizó en el Espacio Quelaromecó para el cuerpo de guardavidas de las tres playas del distrito, “es una prueba de acción, de interés concreto” a la vez que pone en alto el trabajo del municipio y de la coordinación de guardavidas “en querer capacitar al personal”. 

Lucas se vuelve junto a su papá a Mar del Plata luego de una nueva capacitación de las tantas que brinda en el año; se va feliz porque hoy volvió a sumar su grano de arena para la construcción y transformación de un espacio en el que las personas con discapacidad puedan desarrollarse; una sociedad más inclusiva: la mayor fortaleza que podemos ofrecerles.