Desde hace 32 años, María Inés Grignoli se desempeña como psiquiatra

La Ciudad

Automedicación

“Nunca debe ser por las dudas”

01|02|20 09:33 hs.

María Ines Grignoli tiene 32 años de psiquiatra y 27 años en nuestra ciudad. Con una intensa formación en el Hospital Melchor Romero. Desde ese momento a hoy, nos cuenta María Inés que ha sido muy grande el cambio en el campo de la terapéutica en salud mental. Recibió el premio Agua Clara como pionera, porque a su llegada a la ciudad estuvo sola a cargo de la psiquiatría de la ciudad durante tres años. No existía el servicio. 


Pone como ejemplo que se internaba un paciente cardiológico, al lado de una persona con excitación psicomotriz. Esto no era bueno ni para uno para otro. Luego pasaron a tener 2 habitaciones, luego 4 y así hasta llegar a la realidad de hoy, luego de que la Comisión Amigos del Hospital Pirovano construyera el actual edificio de Salud Mental.

“Mucho camino se recorrió a partir de ello, ni antes ni ahora el psiquiatra es un expendedor de recetas ni de medicamentos”, nos dice enfáticamente. Muchas veces se evalúa a un paciente y se trabaja con el psicólogo, cada uno en su función y no siempre es necesario medicar. El abordaje de las patologías psiquiátricas, como las psicosis o depresiones severas, requieren de medicación.

Fácil acceso 
Antes se veían patologías como psicosis, depresión o ansiedad. Hoy los accesos a tratamientos de salud mental, se deben en un 40% al uso indebido de sustancias y a las consecuencias que generan. Se trabaja en forma conjunta con el Centro Preventivo de Adicciones, o con internaciones en comunidades terapéuticas. 

“Este es un nuevo problema social. El acceso fácil a la medicación que no fue recetada para nosotros. Y la mezcla con otras sustancias como bebidas alcohólicas; sobre todo en las previas a las salidas. Estas previas, se desarrollan en las casas y es común ver que los jóvenes mezclan pastillas, los tan escuchados psicofármacos con alcohol. Esas que recetamos para un abuelo, un tío y que generalmente hay en las casas”, explicó. 

Por esto es muy importante reiterar a las familias de adolescentes que la medicación siempre debe guardarse a resguardo. Siempre bajo llave. Cada persona debe hacerse responsable de la medicación que le han preescripto. Mucho menos debe estar alcance de los niños, ya que se producen accidentes indeseables. 

Hay un exceso de consumo, y también de medicarnos de manera liviana con ansiolíticos, con las benzodiacepinas. Manifestó que “es muy común escuchar lo tomé porque a mi vecina se lo dieron para dormir y duermo bárbaro y entonces lo tomo todas las noches. Esto es habitual. Hay que tener mucho cuidado porque no son confites, no hay que tomarlos en forma ligera. Deben consumirse solo con evaluación médica”. 

En caso de los adultos la automedicación se produce en mayor medida por ansiedad, que la doctora lo define como una preocupación y miedo intenso y excesivo frente a aspectoxs de la vida cotidiana. Esta preocupación aparece frente a situaciones complejas a nivel económico, laboral, familiar y generan muchos síntomas y que pueden ser atenuados con un ansiolítico. 

¿Cuándo consultar? 
Cuando hay taquicardia, sudoración, opresión en el pecho, trastornos digestivos, diarrea, vómitos, vértigo, mareos evidentemente se está poniendo en síntomas, alguna temática que no puede resolverse mediante la palabra y se hace evidente en el cuerpo. 

“Luego están los síntomas psíquicos”, indicó la profesional, “el miedo a volverse loco, el miedo a morir, a no poder controlar una situación dada. Esto hace que las personas entren en trastornos de pánico, que solo es uno de los denominados trastornos de ansiedad. Muchas veces llegan a la guardia no sabiendo que les pasa; allí se los deriva al especialista quien hace el diagnostico especifico y evalúa si es necesario derivación al psicólogo o tratamiento con un psiquiatra o medicación”. 

En este sentido, los trastornos de ansiedad se diferencian de un malestar orgánico si se vincula con síntomas psíquicos. Allí es cuando la persona debe ir al médico para descartar que no tenga que ver con lo clínico; debe evaluarse el síntoma. Pero nunca jamás debe automedicarse con ansiolíticos o con ningún tipo de droga, nunca nada por las dudas. Siempre se debe recurrir a la consulta con el médico generalista o de cabecera quien realizará la derivación en caso de corresponder. 

Finalmente, la médica reiteró que “nunca hay que medicarse sin prescripción del profesional o por las dudas. Nunca debe ser por las dudas”.