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Alzogaray se volvió en pick up

10|02|20 09:06 hs.

La 59ª edición de las 24 Horas de la Corvina Negra llegó a su fin en la tarde de ayer. Sin dudas, esta edición quedará marcada a fuego en la historia del certamen por varios factores que tienen un punto en común: la emotividad. Después de haber vivido un sábado realmente emotivo por el homenaje realizado a Popi Guido (se repitió ayer, con un minuto de silencio incluido), el domingo no se quedó atrás: cuando se conoció quién comandaba (y finalmente, quién ganó), el público no dudó en enviarle todo su afecto a Carlos Alzogaray, el hombre de la tarde. 


Alzogaray regó con su humildad y sencillez el certamen. El hombre, que viajó más de 10 horas para llegar apretado en un Chevrolet Corsa, nunca había visto una corvina ni tampoco sabía cómo se sacaba. Así y todo, logró pescar un ejemplar de corvina negra (la primera que va a la ganchera después de 13 años) que lo catapultó a la victoria. En la variada, el tresarroyense Angel Bustos debió esperar hasta el último tiro para llevarse el premio principal.

La pick up, a Mendoza
Como anticipábamos en la edición del domingo, la noche arrojó cambios en la ganchera del certamen principal. A medida que el mar subía, los pescadores iban encontrando esas piezas que provocaban cambios en el clasificador oficial.

Así y todo, ninguna variaba la ecuación. Recién a las 10.30 de la mañana se produjo el primer cambio significativo: Gustavo Barrionuevo, de Cascallares, sacó una corvina rubia de 3,413 kilogramos en el Médano Blanco y se instaló en lo alto del clasificador. Nada hacía pensar que alguien podía destronar al cascallarense debido al buen porte del ejemplar, pero pasando el mediodía todo se modificó. 

En la zona de la Virgencita, cerca del arroyito que limita con Reta, no había mucho movimiento. Allí se encontraba Carlos Alzogaray junto a un grupo de amigos. Al mediodía sintió el pique y de a poco, pudo sacar el ejemplar. Al principio no sabía qué era, hasta que alguien le indicó: “Es una negra”. No pensó lo que esto podía generar. Habían pasado 13 años de la última negra que logró concursar (recordamos que debe pesar más de un kilo y medio) y la expectativa era alta ya que el primer peso adelantaba lo que finalmente iba a suceder: el ejemplar pesaba 1,616 kilos, entraba en concurso y encima, en la cima. 

Pasaron las horas. Era difícil que alguien lo desbancara (debía salir una negra más grande) y nadie lo logró. Alzogaray esperó las casi 4 horas expectante, recibiendo el saludo y el apoyo de todos, que se hizo carne al momento de la premiación, donde lo ovacionaron. Así, el hombre oriundo de Salta que reside en Mendoza se llevó el premio mayor, dejando atrás a Barrionuevo, que fue finalmente segundo. Tercero terminó Alejandro Ciappina, de La Madrid, con una rubia de 2,904 kilos pescada a las 13.50 en el Médano Blanco, cuarto Raúl Gómez, de CABA y quinto Ayrton Lay, el tresarroyense mejor clasificado. 

En la competencia paralela la acción llegó sobre el final del certamen. Julio Núñez comandó el clasificador durante casi todo el concurso gracias al chucho de 11,586 pescado durante la primera hora. Pero a las 14.05, en el último tiro de la tarde, Angel Bustos, de Cascallares, tuvo recompensa: sacó un chucho de 13,142 en El Campamento y se llevó el Chevrolet Prisma Joy. El podio lo completó el tresarroyense Rubén Arrupe con un chucho de 9,089 kilos obtenido en el Cuarto Salto.   

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Situaciones incómodas
En el desarrollo de esta 59ª edición de Las 24, LA VOZ DEL PUEBLO vivió algunos momentos incómodos. 

En la jornada del sábado y luego de realizar un extenso recorrido por la playa, una cronista de este medio se acercó a la sede de Cazadores para realizar una nota. Cansada y mojada, la periodista fue “echada” de adentro del club por gente de la organización, obligándola a que espere durante poco más de media hora la nota afuera, bajo un clima frío. 

Ayer en tanto, una fotógrafa de este diario no pudo ingresar a la carpa donde se encontraban los premios para tomarle una foto al ganador, recibiendo la orden de que haga una fila para poder ingresar. 

En contraparte, el cronista enviado ayer exclusivamente para cubrir la entrega de premios, pudo trabajar libremente y sin restricciones. 

Tal vez el nerviosismo por llevar adelante un certamen de estas características provocó estas situaciones, las cuales no dudamos en remarcar para que no vuelvan a ocurrir. Para revisar…