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El pescador, que se ganó el cariño de la gente

“Pensé que no era una corvina”

10|02|20 09:52 hs.

Carlos Alzogaray fue el gran personaje de ayer en Claromecó, ya que se inscribió en la historia grande de las 24 Horas de la Corvina Negra y se ganó el corazón de todo el público que le brindó un inolvidable aplauso. El pescador salteño radicado en Mendoza llegó a la localidad por segundo año consecutivo y se convirtió en el ganador de la 59° edición con una corvina negra de 1,616 kilogramos. 


Emocionado y muy reconocido por todos, Alzogaray capturó una corvina negra, algo que no ocurría desde el 2007, y por eso la localidad se revolucionó. Fue al mediodía de ayer en la zona de la Virgencita, donde desde que se conoció la noticia cada uno que pasaba le tocaba bocina, lo felicitaba o le pedía una foto, mientras el salteño devolvía el cariño con un saludo o una sonrisa. Ya pasadas las 15 y con la clasificación final cerrada, una caravana lo escoltó hasta el Club Cazadores y mucho le costó llegar hasta la sede ya que todos querían brindarle su cariño. “No pensé que iba a ser tanto el revuelo. No sabía que era negra, no sabía que era tan importante”, reconoció en diálogo con LA VOZ DEL PUEBLO el ganador minutos antes que termine el concurso. 

La pesca no fue la única odisea, sino la llegada a Claromecó en sí. Es que Alzogaray, que se dedica a mantener jardines en Guaymallén, Mendoza, se encontró con cuatro amigos en Neuquén y viajó 13 horas para llegar el mismo sábado. Minutos antes de iniciar el certamen el grupo dialogó con este medio, sin saber la transcendencia que tomarían al día siguiente. “Rescato el sacrificio que hicieron todos mis compañeros para venir. Es más, antes de venir tuvimos un problema en el Corsa, mi compañero lo arregló y salimos a las 11 de la noche de Neuquén. Llegamos sobre la hora, porque le erramos el camino, pero llegamos sobre la hora”, aseguró. 

Cuando se le consultó sobre si algún día se había cruzado por su mente éste momento, afirmó: “Nunca me lo imaginé, esto se vive en el momento. No sé si algún pescador se imagina algún día sacarlo y pasar todo esto”.

La fortuna suele ser un factor que afecta en la pesca, aunque Alzogaray dejó su mirada: “No sé si es suerte, porque le puede tocar a cualquiera y me tocó justo a mí. Ayer llegamos y nos hicieron nota por como veníamos apretados en el Corsa, le sacaron fotos al auto. Pasando esto es cosa de no creer, tuvimos 13 horas de viaje acalambrados porque veníamos 5. Algunos traíamos las mochilas en la falda, llegamos una hora antes del concurso porque nos perdimos, el GPS nos marcó mal. Es cosa de no creer, más uno que no conoce. Me habría gustado saber o ver cómo es la corvina cuando la sacan, pero cuando vinimos el año pasado nadie sacó cerca de nosotros, no la conocíamos, no sabíamos cómo se sacaba. Se me dio así y pensé que no era una corvina”.