Sociales

El viernes 14, en La Casona

Los Mabelos marca el retorno de Nacho Ansa

10|02|20 12:18 hs.

El viernes 14 de este mes, a las 21, La Casona volverá a presentar teatro. Esta vez de la mano del grupo Los Mabelos, integrado por Nacho Ansa (tresarroyense), Nico Mazza y Mariano Rotolo. 


Por esto estuvieron en LA VOZ DEL PUEBLO María Golato, de la comisión de La Casona, y Nacho Ansa del grupo actoral. 

Golato recuerda que el contacto con Los Mabelos “lo hace Agustina Casal, una amiga que tenemos en común con este grupo que hace teatro de humor y varias performances. Nosotros queríamos traerlos a La Casona, empezamos a charlar a principios del verano y en diciembre nos pusimos en contacto, surgiendo la posibilidad de hacerlo en esta fecha. Será el viernes 14, a las 21, y pueden ir a La Casona a celebrar el Día de los Enamorados a ver a Los Mabelos”.

María expresa que está más que contenta con esta posibilidad porque el centro cultural ha decidido durante este verano apostar a traer espectáculos durante la semana. 

“Este es el primer año que tenemos abierto durante el verano, algo que decidimos desde la comisión apostando a esta alternativa. Más que nada los días de semana, pensando en esto de que los fines de semana los vecinos se van para las playas, generando una agenda de espectáculos para cortar la semana con estos shows que se han ido haciendo. Hemos transitado un enero más que positivo en el que la hemos pasado bien y esperemos que ahora siga ocurriendo lo mismo”, cuenta. 



El caso de Nacho Ansa es un poco volver pues, “yo soy de acá, pero hace muchos años que no estoy. Me fui a estudiar teatro a Tandil cuando terminé la secundaria -a la Facultad de Arte- y ahí formamos el grupo Los Mabelos, hace unos 10 años. Es un trío de humor que está integrado además por Nicolás Mazza y Mariano Rótolo, amigos y compañeros de la facultad y de talleres de teatro. Armamos ese grupo en el momento en que yo me fui a estudiar durante los últimos años, luego medio que se disolvió porque yo me fui a Buenos Aires durante siete años. Mariano también se fue a la capital y Nico se quedó en Tandil e hizo una gira por Latinoamérica, haciendo espectáculos de dúo de teatro. Yo me fui a Barcelona durante quince meses y no quise volver a la capital así que regresé a Tandil reencontrándonos los tres y volvimos a laburar juntos. Ya hace un año que nos juntamos e hicimos un nuevo espectáculo que gustó bastante en Tandil y ahora decidimos moverlo por la zona”.

Movida interesante 
Nacho cuenta que Tandil tiene una movida más que interesante y además da clases de clown “y tiene una facultad que llega a los 30 años de vigencia. A la vez hay teatros independientes, del municipio y talleres privados, también está la Escuela Municipal de Teatro. Hay una movida muy grande y en este momento en particular está como explotado, creo que cosechando lo que los primeros grupitos de teatro empezaron como amateurs y después se profesionalizaron con lo de la facultad. En este momento hay muchas producciones que para lo que es la ciudad es muchísimo, no sé el número. Tandil es el doble de Tres Arroyos pero acá no hay ni la mitad de lo de allá”. 



Es un poco lo que pasa “acá con el Conservatorio de Música -cuenta María-. Es lo que se da con los músicos locales, que hay un semillero tremendo”. 

El show y su vuelta a la ciudad 
El espectáculo que van a brindar Los Mabelos en nuestra ciudad “es un trío de humor”, dice Nacho. “Tenemos varios números, con comienzo y un final y un espectáculo teatral -‘Good show’-. Nosotros acá traemos algo, siempre lo tomamos en cuenta de acuerdo a la sala, por mejor espacio y el lucimiento del mismo. El último espectáculo fue con mucho humor físico, con una línea de clown claramente por mi formación, además lo dirigí yo. Entonces acá vamos a traer algo a lo que no le pusimos título y elegimos unos números particulares para este espacio de La Casona. La vinimos a ver y a partir de eso dijimos: ‘qué hacemos acá, respetando el lugar espacial’”. 

En cuanto a su regreso a la ciudad después de tanto trajín por diversas partes para Nacho es muy particular. “Yo no volví a actuar acá desde mi época de la escuela secundaria. Iba a la EATA y ahí empecé con el teatro, descubriéndolo, y después en el taller que daba Roberto Doladé para Cultura en la Escuela 1. Así que actué ahí hasta el fin de la Secundaria, los 17 años de edad. Después me fui a Tandil donde empecé a hacerlo durante los fines de semana, por los amigos que junté de la facultad. Luego, en Buenos Aires, empecé a trabajar un poco más también con asistencias en obras que iban de viernes a domingo, me quedaba allá a tal punto que perdí de vista mi ciudad. De hecho, a María no la conocía y la verdad es que tengo muchas ganas de actuar acá, con expectativas de compartir mi trabajo, ya que si bien Agustina Casal nos había visto varias veces quiero ver qué pasa con la gente de mi ciudad”. 

El grupo actuará con el formato “a la gorra. Lo hacemos así por una política nuestra, porque quien va a ver una obra va a dejar el dinero que le parece y quien no lo tiene puede acceder al espectáculo que es igualmente invitado por nosotros. Cuando la gente ve que el artista es digno y deja su corazón y su cuerpo ahí en el trabajo y le llega al espectador te lo agradece”, señala en el final Nacho Ansa.  

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El teatro como profesión

Hablando de la forma en que se relaciona con el teatro, al margen de la vocación, Nacho sostiene que “si bien es muy amplia la apreciación hablar de capital federal es una de las ciudades del mundo que más teatro tiene. De salas, independiente, en argentina es un movimiento político extraordinario, es como autogestionarte tu propio trabajo salvando las actuales y anteriores circunstancias del país. Es un movimiento extraordinario desde lo humano, a mí desde este aspecto el autogestionarse y armar tu propio trabajo me encanta. Como artista y teatrero rescato esto de la autogestión y de esa posibilidad de trabajo que uno se va creando, siempre con políticas culturales que apoyen esto se hace más ameno. Hace que la gente vaya al teatro y que vos puedas ganar por tu trabajo que es digno”.

Docencia + actuación 
En muchos aspectos para Nacho la vida no sólo es el teatro, “también está la docencia como profesión porque doy clases. No pues no sólo puedo vivir de actuar y de dirigir. Ahora en Tandil vo ves que de jueves a domingos hay obras o los músicos también, tocan todos los fines de semana. Yo dos veces por mes al menos tuve fechas en una ciudad donde no es capital donde tenés más posibilidades porque hay más teatro, más movimiento. Dentro de la provincia en el caso de Tandil el producir es más eficiente en el tiempo y en lo económico. Tenés espacio para ensayar, la escenografía puede ser un poco lo mismo pero al tener más conocido conseguís las cosas más fácil y si tenés que trasladarlas siempre va a estar el vehículo de un amigo. Uno puede gestionarse la obra de una manera más fácil, en Buenos aires vos tenés que pagar una sala de ensayo, la escenografía si no tenés trayectoria en el lugar o conoces el grupo de trabajo es más difícil. Imaginate si vos estás en el abasto y tenés que llevar una mesa o sillas tiene un costo. Pero la contraposición es que tal vez en capital uno puede estar llevando gente y es como que no se agota el público algo que en Tandil uno hace funciones y en un momento saturás al espectador”. 



Refiriéndose a las dificultades para esto amen del “bolsillo flaco” en muchos aspectos no se lo suele tomar como un trabajo máxime en el caso de artistas locales. En esto Nacho sostiene que “hoy con Netflix, Youtube o …, yo creo que en cualquier lugar es un gran competidor porque te sentás, te comprás una pizza y ya está. Es un competidor en lo que es entretenimiento en cultura no sé si lo es porque el teatro es una de las artes más viejas que sigue existiendo y siempre ha tenido competidores. El teatro lo que permite es el contacto humano del público con el artista de carne y hueso y no a partir de una pantalla. El teatro es eso y permite eso, el contacto con la mirada de alguien que no conocés y de repente te arranca una sonrisa o una emoción pero a través de la presencia física. El contacto humano termina ganando siempre y esto el teatro o cualquier espectáculo en vivo te lo dá, la pantalla no sólo te transmite la emoción de la imagen”. 

Para María y la comisión de La Casona esto también es un extra porque “conocés a las personas, el entorno de cómo se va ambientando la obra, las dificultades del último momento y las corridas. Y después ver la obra y luego el encontrarte, el desmontar todo y el cansancio final, todo eso es maravilloso que ocurra y el estar viviéndolo en el espacio de La Casona nos hace muy feliz de recibir a los artistas, la gente y que ese espacio se nutra con el arte” cuenta el final.