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Matías Maggiora se encuentra en la ciudad

Un regreso muy especial

03|03|20 11:18 hs.

Volver a la tierra de uno, reencontrarse con su gente y sus cosas, es darle forma a un escenario ideal que proveerá de tranquilidad, confort y energía para el descanso. “Volver a casa siempre es lindo; yo me había ido después de Navidad, así que Fin de Año me encontró lejos de la familia y en un pueblito muy chico de la provincia de San Juan haciendo los trabajos en la altura. Fue la primera vez que pasé Año Nuevo solo y, la verdad, resultó un bajón; pero era la preparación a una carrera que uno siempre soñó (La Vuelta a San Juan), así que… Y bueno, ahora venir a casa es lindo, salir a pedalear con los chicos, todos mis amigos, la verdad que me lo tomo muy tranquilo. Entreno, pero lo hago recargando energías, físicas y anímicas”, confesó Matías Maggiora entre la alegría que le regala su familia y la tranquilidad que le ofrece su barrio: Colegiales.


Entre el relax, las pedaleadas y la cargada actividad “social”, los días son cortos para Matías. “Tratamos de estar con los amigos, compartir con la familia, pero todo muy relajado, bien, hay mucho de qué charlar, mucho para contar por suerte”, admite. 

Está viviendo una etapa de su vida por la cual mucho luchó, y si bien mucho se disfruta, también mucho se sufre; pero lo importante es poder tener la vida que eligió. “Todo tiene sus cosas lindas y sus cosas malas, pero llegar a tu ciudad y que tus amigos, esos con los cuales te criaste o compartiste largos tiempos, te pregunten ‘cómo fue la Vuelta a San Juan’ y poder contarles las vivencias de haber corrido al lado de tremendos ciclistas, eso lo disfruto mucho. Es más, creo que la parte que más se disfruta es la de poder contar cada anécdota que uno vivió. Ayer estuve en la bicicletería de Ricardo Lante, que es uno de los que más me conoce, ya que mis primeros entrenamientos fueron con ellos, y contarles todo lo vivido, y sentir que aprecian cada una de mis cosas, es buenísimo. Una linda experiencia”, remarca con gratitud. 

Hoy, Maggiora vive esta realidad pero entiende que “cualquiera que tenga ganas y dedicación puede estar en este lugar. Estoy orgulloso de haber llegado al lugar que ocupo, porque a mí me costó mucho ya que no es fácil, pero cualquiera puede”. ¿Entonces, dónde estuvo el cambio del tresarroyense para llegar? “Vuelvo el tiempo atrás y mi primer gran cambio fue cuando empecé a entrenar con Claudio Flores; él me mostró un ciclismo distinto. De soñar en correr un Pinto pasé a querer ganarlo; después el Chueco Gili, que pasé de pensar en dejar de correr a ganar la Revancha al Río Pinto. Sumarme al grupo de Giacinti me terminó de dar el impulso, y hacer la temporada de San Juan te eleva el nivel de una manera increíble”, confesó.

Correr en el SEP, donde hay un líder indiscutido como Juan Dotti, “no me cambia, yo siempre trato de cumplir lo que el equipo me pida; en el Mirasall había una formación increíble y yo hacía lo que la formación necesitaba. Es verdad que correr para Dotti es distinto y muy exigente, pero es seguro porque él tiene un gran nivel, no falla. Trabajar para él es un orgullo, como lo hice con Flores o Giacinti; me gusta. Pero Dotti no falla, casi que siempre te asegura la victoria”, destaca. 

Las presiones deben viajar a otro ritmo, tal vez… “Sí, hay, y siempre. Estamos en un equipo que corre para ganar y donde hay que ganar; a ninguna carrera vamos a salir segundos, aunque es verdad que no siempre podemos ganar”, confiesa. 

En la Vuelta a San Juan lograron poner a Dotti 10º en la general y a éste como el mejor argentino clasificado; a las dos semanas fueron a la Vuelta de Mendoza, y ahí sí había que ganar. “El panorama cambió, yo fui tranquilo, sin presiones. Me sentí muy bien físicamente, desde el primer día salimos a demostrar que queríamos ganar; y tras triunfar en la primera etapa fue mantener el liderazgo desde cada largada de etapa porque nos atacaron de todos lados”. 

La etapa reina de Mendoza, la que termina en el Cristo Redentor a más de 3800 metros de altura, es por paisajes quizás la etapa más bella del calendario Sudamericano. “Sí, lejos; el paisaje es único. Se hace en pleno febrero y a veces la hacemos nevando; el lugar es increíble. Plena Cordillera, con picos nevados; este año tuvimos un clima ideal, con sol, sin viento ni nubes. Y el tema de la altura a mí me afectó en los últimos 1000 metros; me descompuse, llegué con lo justo. Me tuvieron que bajar de la bici mal con una sensación horrible, con ganas de llorar por el cansancio. Las lágrimas se me venían a los ojos y era por dolor. Quedé vacío, vacío”, recordó.

- ¿Te sorprendiste de algo? 
- Sí, de la mejoría física que tuve. Ahora puedo tirar en la cabeza de un pelotón muchos más kilómetros que antes. Me falta, pero si avancé tanto hasta ahora, cómo no poder seguir creciendo. Me volví muy contento y esperanzado con mi progreso. 

- ¿Qué recuerdos te traes? 
- Buenos y malos, aunque en Mendoza salió todo increíble. De la convivencia en el equipo sirve para crecer, porque hay momentos lindos y otros no tanto, como es normal en cualquier trabajo.

Por unos días más, Maggiora estará en Tres Arroyos; “mientras tanto esperamos ver si se confirma nuestra participación en Bolívar, el próximo fin de semana. El 18 de marzo arranca Chiloé, aunque no sabemos qué formación va; y después del 3 al 12 de abril está la Vuelta de Uruguay. Más adelante, 22 de ese mes, está el Argentino de Chilecito; y el campeonato sanjuanino que tiene fecha todos los domingos y es súper atractivo”, destacó. 

No obstante, el tresarroyense no descarta su presencia en el Dasafío al Río Pinto. “No hablamos nada aún, aunque al Altas Cumbres ya sé que no voy a ir. En tanto, si el equipo me permite no ir al Argentino, correré el Río Pinto; deseo volver a Córdoba, pero bien físicamente”, anticipó.

La charla, extensa y enriquecedora para este periodista, se desarrolló en la vereda de su casa y varias veces tuvo algún impasse por el saludo de los vecinos o amigos; Matías siempre se mostró amable y contento con cada gesto de reconocimiento. Y en ese andar, Maggiora también dejó su “profundo agradecimiento a mi entrenador Giacinti que está para brindarme siempre el mejor consejo, no sólo deportivo, porque hemos entablado una relación de mucha confianza; a mi familia que siempre me han bancado, ya sea mis padres o mis hermanos Emannuel, Mariela y Carolina; y al SEP que me ha dado una oportunidad muy grande”.