Marisabel Villalba y Eduardo San Román valoraron la hospitalidad tresarroyense

La Ciudad

Fiesta del Trigo

Tres almas viajeras

08|03|20 11:53 hs.

Carlos Bresas y el matrimonio compuesto por Eduardo San Pedro Marisabel Villalba tienen similitudes que los unen. En primer lugar, los tres son oriundos de Necochea. 


Otra semejanza es que, cada uno en su vehículo, emprenderán en pocos días una experiencia viajera que jamás olvidarán, a través de la cual buscarán cumplir sus objetivos de vida. El matrimonio encarará el desafío en una camioneta Ford 4x4 totalmente equipada y acondicionada para afrontar el desafío. 

Carlos, por su parte, a modo de prueba, llegó a Tres Arrotos desde Necochea a bordo de una bicicleta, una travesía que le demandó casi doce horas de viaje y un esfuerzo físico y mental que no cualquiera está en condiciones de superar. Con esa misma bicicleta, buscará conquistar Sudamerica. 

Ambas historias están a poca distancia entre sí. De hecho, comparten prácticamente el espacio de "hospedaje". Se los puede ver sobre avenida Ituzaingó al 200, donde, para ganarse unos pesos, subsisten con la venta de artesanías. "La idea es cumplir un sueño que tuve toda la vida, que es el de viajar en bicicleta. En principio, llegué a Tres Arroyos para probar los equipos y ver cómo se comportaba en la ruta la bicicleta. En 60 días, empiezo con la travesía", dijo Carlos en diálogo con este diario. 


Carlos Bresas está a 60 días de encarar una experiencia que pocos se animan a afrontar


El objetivo de Carlos es recorrer todo Sudamérica. "Voy a empezar por Brasil, después iré a Ecuador, pasaré por Bolivia, bajaré por Chile para llegar a Ushuaia y volveré a Buenos Aires. Todo en bicicleta", señaló el necochense, quien desde hace dos años se está preparando para encarar la aventura de su vida. "Llevo todo lo necesario para vivir durante el tiempo que me demande todo el recorrido. Supongo que, por las cuentas que hice, lo haré en dos años y medio. Son unos 45 mil kilómetros”, describió. 

"La idea es cumplir un sueño que tuve toda la vida, que es el de viajar en bicicleta. En principio, llegué a Tres Arroyos para probar los equipos y ver cómo se comportaba en la ruta la bicicleta”, dijo Carlos Bersas


Carlos tiene incorporado desde hace 30 años el oficio de peluquero, pero se las ingenia para poder cumplir con otras actividades, una ventaja que será clave para poder generar recursos que le sirvan para subsistir. "Si tengo que parar en algún lugar a trabajar de carpintero, lo hago. No tengo drama", dijo. 

Para encarar esta prueba, el necochense tiene muy en claro que debe contar con un aptitud física que vaya en sintonía con el desafío, aunque sabe también que ese factor no es determinante. Lo mental, según dijo, es fundamental. "Estar bien físicamente es importante; pero esto es un 30 por ciento físico, y un 70 por ciento psicológico", expresó.

Apertura 
La historia de Eduardo San Pedro y la de su esposa Marisabel Villalba transita por carriles similares a la Bresas. A bordo de una camioneta Ford 4x4, el matrimonio salió en mayo pasado de excursión, la cual, hasta el momento, incluyó diez provincias. "En cinco meses, hicimos nueve mil kilómetros", expresó. 

"Vamos a salir en menos de quince días. No sabemos lo que va a durar el viaje. A medida que vamos recorriendo, vamos trabajando. Suele pasar que uno se va quedando en los lugares en los que se encuentra a gusto y donde lo tratan bien", sostuvo Eduardo San Román


Eduardo y su compañera de vida hicieron temporada en Necochea, donde residen sus hijos y nietos. Allí juntaron el afecto necesario con la idea de cumplir con una meta: dar la vuelta a Sudamérica. "Vamos a salir en menos de quince días. No sabemos lo que va a durar el viaje. A medida que vamos recorriendo, vamos trabajando. Suele pasar que uno se va quedando en los lugares en los que se encuentra a gusto y donde lo tratan bien", sostuvo. 

Tanto Eduardo como su esposa buscan experimentar. De hecho, ninguno de los dos contaba con antecedentes en el mundo de la artesanía, una actividad que hoy, cinco meses después de haber emprendido ruta, se transformó en su medio de vida. "Aprendimos todo en el viaje. Viajar es vivir. Es abrir las anteojeras", resumió. 

Si bien hoy en día las posibilidades que brinda la tecnología "acorta" distancias, para Eduardo y su esposa, lo más difícil de la travesía está en el hecho de despegarse de sus nietos. "Los hijos ya son grandes y tienen su vida hecha, pero los nietos tiran mucho", dijo. 

Sobre el cierre, agradeció la hospitalidad del pueblo tresarroyense. "Nos llamó mucho la atención la calidez que recibimos. Vimos que la gente es muy servicial. Eso no se ve en muchos lados”, concluyó.