Opinión

EDITORIAL

A la par

08|03|20 19:02 hs.

En el lenguaje, con su conjugación masculinizada; en la jerga corriente, mediante el uso de frases de menosprecio naturalizadas, “parece una mujer”; en el trabajo, condenada a ganar menos o a no ascender por razones de portación de género, con el agravante de embarazo, en algunos casos o con la mirada rara puesta en ella en caso de no querer embarazarse; sinónimo de debilidad o de sentimientos frágiles como si lo emocional supusiera algo negativo y pueril; “señora de”, “la esposa de” porque está condenada ¿no?”, en una infancia de derechos milenaria; con deportes para ella con premios a su medida, siempre bajos claro; con baños y colores propios, porque el rosa es de mujer al igual que los aros y el maquillaje y si te descuidas un poco el pelo y su extensión, como también los modales.



Victoria Ocampo


Eva Perón


Alicia Moreau de Justo


Sin ir más lejos, las carreras terciarias o universitarias, algunas hechas para ellas, porque suponemos que sólo pueden ser madres, entonces que estudien de maestras o enfermeras, bueno quizá médicas o veterinarias, pero no, es un ambiente de otros géneros, ni se te ocurra arquitecta nena, que tenés que ir a una obra en construcción; acompáñalo y atendélo para que esté bien, así funciona, ¿y si no funciona?; me habla mal y me grita y a veces me pega, ya va a pasar, ya va a pasar; ¿una médica mujer elegiste querida? ¿Cómo va a saber lo que tenés?; como política es histérica o compleja, a veces vengativa, nunca sensible, jamás criteriosa, es pasional y arrebatada, por eso, “a otra cosa mariposa”; con cupos, porque por capacidad nos cuesta elegirlas; nunca ejecutivas o jefas por lo mismo o porque siempre fue así; malas palabras no que sos mujer, vos sí que terminas en o; junta la mesa y arréglate, se femenina y eso ¿qué es?


Ni se te ocurra arquitecta nena, que tenés que ir a una obra en construcción; acompáñalo y atendélo para que esté bien, así funciona, ¿y si no funciona?


Camina derecho; es muy corta, ¿muestra mucho?; ¡pero es un piropo!, ¡si digo no, es no!; el cuerpo es mío no decidan por mí; no me gusta él, me gusta ella ¿y qué?; libros para ellas con autoras para ellas al igual que películas, lo otro que se escribe con o no es para vos que te escribís con a, no me mires así, son vocales nomás; dos géneros, tres géneros, cuatro géneros, ¡tantos!, pero si no son telas ¿para qué?; pañuelo sí o pañuelo no, ¿de qué color?, alrededor de la cabeza, en la muñeca, en el cuello, ¡qué minas complicadas!; mujer de la vida o trabajadora del sexo o prostituta, da igual porque la tratamos igual; si te limpia la casa, te roba o te envidia, por eso en negro porque combina; en todo ellas ,¿o era en toda?, entrampadas hasta en el idioma y en la calle mal miradas, que es lo mismo que mal queridas; cosificadas en la tele; vulgarizadas en las bromas; tiranizadas en la cultura; subyugadas en las parejas; denigradas en las pasarelas; esclavizadas por la miseria; negadas por la religión; intercambiadas a precio de cuerpo; ninguneadas por costumbre y golpeadas por debilidad disfrazada de poder, de él no de ella; ocultadas por las formas sociales que de femeninas no tienen nada; aplazadas por todos y valorizadas sólo en sus migajas, que no es el pan, si no lo que queda de él, en el plato, antes de la basura o del olvido. 


Las Madres


María Luisa Bemberg


Con un pañuelo verde


¿Cuánto esfuerzo?, ¿cuánto dolor?, ¿cuantas luchas?, ¿cuánto falta? No nos falten, pero a la par, que es con a.