La Ciudad

Fiesta del Trigo

El trabajo silencioso: detrás de escena

09|03|20 09:34 hs.

Si uno se pone a enumerar la cantidad de gente que trabaja día a día para que la Fiesta del Trigo pueda llevarse adelante, seguramente se sorprendería del número. Decenas (y seguramente me quede corto) se ponen a disposición casi durante 24 horas para que la fiesta se desarrolle de manera normal, sin sobresaltos. Y si bien todos los trabajos tienen la misma importancia, hay uno que es bastante “silencioso”, al menos para el público en general: el de los coordinadores del escenario mayor. Ellos son quienes siempre están pero no ven ningún show. Son quienes ven a los artistas pasar, pero a quienes no pueden disfrutar. “Con los que llegan de afuera muchas veces estamos de espaldas y con los locales a veces estamos organizando otras cosas y no los podemos disfrutar” explican, cuando tienen algunos minutos libres antes de que el andamiaje de la noche empiece a funcionar. 


Si uno va, durante los cinco días que dura la fiesta, a cualquier hora, seguramente se encuentre detrás del escenario con este equipo de personas. Para que el lector se dé cuenta, este equipo de trabajo se dedica a coordinar horarios de pruebas de sonido, recibir a los artistas, brindarles una mano en lo que necesiten, contactar a los artistas con la técnica (equipo de sonido y de luces y pantallas), cronometrar los shows, en fin, un sinnúmero de tareas.

Más allá de la fiesta 
El trabajo empieza mucho antes que empiece la fiesta. Cuando la Comisión define qué artistas son los que van a actuar, ellos empiezan a trabajar en la coordinación de horarios, pensando siempre en que todo se mueva de forma dinámica. El grupo aquí se divide: uno se encarga de la parte técnica, es decir, que todo esté en condiciones, y el otro, de la humana, ya que es quien está más en contacto con los artistas.

Quienes se encargan de la parte técnica deben estar en contacto permanente con los responsables de sonido, luces, pantallas y de quienes tienen a su cargo el grupo electrógeno. Aquí también la labor comienza antes ya que cada artista presenta un rider de sonido (plano en el cual se indica qué elementos se necesitan para poder brindar el show, como por ejemplo cantidad de micrófonos) para que así la empresa que brinda el servicio de sonido sepa cómo trabajar cada jornada. Asimismo, se encargarán de programar las pruebas de sonido de los artistas, necesarias para que se sientan cómodos a la hora de actuar sobre el escenario y de cronometrar cada aspecto de la noche. 



Por otra parte, quienes se centran en la parte más “humana”, son quienes están en contacto permanente con los artistas. Ellos los reciben, los guían hasta camarines, les proporcionan agua y les indican cuánto tiempo falta para su show, intentando que todo salga según está programado. 

Además, ambos son quienes están permanentemente asistiendo a los locutores de cada noche, apuntándole algún dato o informándole acerca de alguna modificación que pueda sufrir el programa. 

Más allá de las cuestiones antes mencionadas, la función durante los shows también es estar atentos a cualquier imprevisto que pueda surgir. Es normal verlos correr tras bambalinas, o sobre el escenario, dando una mano, siempre a beneficio del espectador. Si hay que tirar un cable, lo tiran, si hay que mover un anvil (caja de madera donde se guardan objetos) se mueve. 

Un equipo 
Al charlar con la gente que conforma este grupo, insisten en destacar eso, que son un grupo. “Es fundamental contar con el apoyo que contamos para poder llevar nuestro trabajo adelante” dicen, mientras afirman disfrutan mucho su trabajo. Un trabajo donde tal vez no son vistos, pero que es fundamental para que el escenario mayor siga mejorando y viéndose de la manera en que se ve.