La Ciudad

Día del Heladero

Nesser, la marca que volvió recargada y va por más

11|03|20 12:29 hs.

En diciembre de 2018, Gabino Rodríguez y Karina Jeppesen, además de ser yerno y suegra, se convirtieron en socios. El proyecto que encararon juntos fue Heladería Nesser, cuyas dueñas fundadoras (las hermanas Elsa y Ana Gundesen) habían decidido poner a la venta. Pasaron 14 meses y algunos días desde que arrancaron el emprendimiento, y en tan poco tiempo ya han tenido varios logros.


“El balance que hacemos es positivo”, cuenta Gabino en un recreo que se tomó en la elaboración de helados. “Nos tocaron tiempos complicados en lo económico, con un importante aumento de costos en los últimos meses. Pero, por ejemplo, en Claromecó nos habíamos puesto un objetivo ambicioso y lo cumplimos”, explica.



El regreso a Claromecó fue uno de los desafíos que se pusieron los socios en su corta vida empresarial y la apuesta les salió bien. Antes del verano habían pasado otra prueba. Ya que habían arrancado en Hipólito Yrigoyen 474 y a los seis meses decidieron mudarse a Saavedra al 400, frente a la plaza España. “Eso también nos trajo rédito, porque este verano acá en Tres Arroyos vendimos un 20% más en enero y un 30% más en febrero”, asegura Gabino. 

Como dato interesante es que el mayor volumen de ventas también fue impulsado por la apertura de la sucursal claromequense. “Mucha gente no nos conocía, y se enteró que existíamos por la heladería de Claromecó. Y entonces empezaron a venir acá también”, cuenta. 

Claro que nada fue simple ni gratis para los socios. “En poco tiempo tuvimos que hacer inversiones importantes, porque acondicionamos el local de Saavedra y también compramos más máquinas”, indica Gabino, que desde que arrancó el verano no tuvo ningún día libre. 

Para Karina allá en Claromecó la rutina fue similar. Es más, hasta Semana Santa la sucursal costera seguirá abriendo viernes, sábado y domingo. 

“El primer año fue un aprendizaje, y después nos animamos a seguir investigando y sumamos productos nuevos, como las paletas, o la torta choco oreo. Y siempre tenemos ganas de hacer cosas nuevas”, dice. 

Ese fue uno de los motivos por los que Gabino y Karina decidieron mudarse al local de frente a la Plaza España. “Acá tenemos espacio y la idea es agregar café y repostería, para aprovechar muy bien el punto, que es muy bueno”. 

Valor agregado 
Tal como lo pensaron cuando decidieron comprarles la empresa a las hermanas Gundesen, buena parte de la clientela que han tenido en estos meses se acercó en busca de los sabores daneses. En un rubro con tanta competencia, esa oferta era el valor agregado de la marca y lo que hacía atractivo el negocio. 



“Casi toda la gente viene por los gustos daneses. Como mínimo, te diría que el 70% de los clientes pide esos sabores”, explica Gabino. “Son gustos muy variados, tenemos dos chocolates, y bastante frutales. El chocolate Nesser, que tiene limón, es uno de los que más se vende. El que tiene ciruela y almendra caramelizada anda muy bien también. Y el sabor que tiene tomate, el que se anima a probarlo queda contento”, agrega.

De los gustos tradicionales “al dulce de leche le hicimos unos retoques y, a mi parecer, lo mejoramos, y se vende muchísimo”, completa. Además, Gabino reconoce que cada tanto les hace algún llamadito a las hermanas Gundesen. “Tratamos de molestarlas lo menos posible, pero a veces no nos queda otra”, dice. Cuando les vendieron la heladería, Ana y Elsa se tomaron un par de semanas para capacitar a los nuevos dueños y enseñarles las recetas y los secretos de los sabores daneses. 



“Seguimos con la calidad que siempre tuvo Nesser, incluso tratando de mejorarla con la incorporación de máquinas específicas. Y continuamos con todo los que nos enseñaron, más algunos sabores nuevos que estamos desarrollando -chocolate con naranja, pomelo, nuevas tortas como la torta choco oreo que anda muy bien-”, asegura. 

“Para nosotros es fundamental la calidad, entonces el chocolate con almendras, tiene que tener muchas almendras; y el granizado, tiene que estar bien granizado, por ejemplo. Las frutas que usamos son de primera, las mermeladas las hacemos acá”, describe.

Esa manera de concebir el negocio no es barata. Y Gabino se hace cargo: “Tenemos un helado caro, pero muy bueno”.