La intensificación agrícola simplifica la estructura del paisaje con pérdida de biodiversidad

El Campo

la chacra

¿Cómo saber si un campo es estable y sustentable ecológicamente?

16|03|20 10:11 hs.

La agricultura depende directamente de los servicios ecosistémicos. Pero, ¿qué son los servicios ecosistémicos?, son los beneficios que un ecosistema aporta a la sociedad y que mejoran la salud, la economía y la calidad de vida de las personas. 


Los servicios ambientales o ecosistémicos son aquellos servicios que resultan del propio funcionamiento de los ecosistemas. Como por ejemplo tener suelos sanos, ciclado de nutrientes, descomposición de rastrojos, control de plagas, polinización, etc. 

Todo esto está proporcionado por la biodiversidad funcional del agroecosistema, es decir por la diversidad de vegetación (no sólo lo cultivado) y diversidad de fauna (no sólo el ganado sino todas las especies silvestres). 

Sabemos que la agricultura industrial enfatiza el uso de insumos externos en reemplazo de los servicios ecosistémicos, así como en la uniformidad genética y específica a nivel de lote e incluso de establecimiento; lo que se traduce en la homogeneidad del paisaje. 

Por otro lado, tenemos la agroecología que trata de sostener una adecuada biodiversidad funcional para maximizar en el sistema las interacciones biológicas, el ciclado de biomasa y nutrientes, y así mantener o mejorar la calidad de los recursos naturales vitales como lo es el suelo. 

Entonces, en este contexto surgió la necesidad de evaluar la biodiversidad funcional comparando diferentes situaciones de manejo: campos industriales o convencionales (uso de insumos: fertilizantes industriales y herbicidas) y campos agroecológicos (sin insumos) en Tres Arroyos y Claromecó. Y luego calcular el estado y la sustentabilidad del sistema. 

Para ello se realizaron diferentes muestreos de mamíferos y aves, tipo de vegetación y grupos de artrópodos (de aire y suelo) para determinar que especies había en cada campo y su abundancia (cantidad). Luego los datos se volcaron a diferentes índices para evaluar el estado del sistema. 

Los resultados muestran que la intensificación agrícola simplifica la estructura del paisaje con pérdida de biodiversidad: menos número de especies y menos número de individuos por especie. También hubo ausencia de grupos funcionales, especies de aves y mamíferos herbívoros y nectívoros, en los campos con manejo industrial o convencional. 

Como resultados a destacar sobre los índices utilizados, se encontró en el trigal agroecológico la mayor densidad de vínculos tróficos entre las diferentes especies. 

En las pasturas agroecológicas y en los trigales agroecológicos se dio el mayor coeficiente de agrupamiento entre las especies (mamíferos, aves, tipo de vegetación y grupos de artrópodos). Esto nos estaría indicando que en el sistema agroecológico se estimula la ocurrencia de más interacciones funcionales y un mayor grado de cohesión e integración entre los componentes (especies) del sistema. 

También estos valores evidencian la existencia de más mecanismos de autorregulación y ciclos tróficos cerrados. Es decir que el sistema en un campo agroecológico tiene más capacidad de responder ante un evento adverso como pueden ser las sequías o ataques de plagas, que un campo industrial. 

Por lo tanto, la clave para lograr agroecosistemas sustentables es procurar paisajes biodiversificados, incluyendo diversidad productiva (cultivos y animales), biodiversidad auxiliar y funcional, creando parches y corredores con especies arbustivas y herbáceas que aseguren el cuidado del recurso suelo (fertilidad, disminución de erosión) y otorguen refugio y alimentos a diversas especies benéficas. 

La conservación de la biodiversidad es importante porque la producción agrícola depende de los servicios ecosistémicos vitales que ella provee y porque además asegura la estabilidad y resiliencia, es decir la capacidad del ecosistema de recuperarse luego de un estrés externo. 

De este trabajo participaron entre otros, el doctor Gustavo Giaccio, las ingenieras Natalia Carrasco, Carolina Istilart, Micaela Malaspina, los ingenieros Martín Zamora y Agustín Barbera, las licenciadas Alejandra López, Analía Belaus y Andrea Scavone, el licenciado Alejandro Ribet y Manuela Murillo.