La Ciudad

Se vio obligado a adelantar el regreso

Los efectos colaterales del coronavirus interrumpieron el sueño de Valentino

24|03|20 17:02 hs.

Cuando Valentino Vitolla comenzó a soñar con el viaje a las Islas Malvinas, siempre tuvo en cuenta que estaba por encarar una aventura desconocida. En su planificación, la cual comenzó hace un año, las posibilidades de encontrarse con situaciones ajenas a su idea primaria estaban latentes, aunque nunca pensó que una pandemia iba a influir en el desafío más grande de su vida. “No sabemos con qué nos podemos encontrar”, expresó Valentino, a mediados de noviembre pasado, cuando decidió hacer público su proyecto denominado “De Claromecó a Malvinas”. 


Finalmente, a su sueño, después de mucho sacrificio y perseverancia, lo pudo cumplir. Sin embargo, la felicidad no fue completa para el joven de 17 años que tenía -y tiene- como principal objetivo rendirle homenaje al teniente Héctor Volponi en las Islas Borbón, donde el tresarroyense perdió la vida en el conflicto bélico que Argentina mantuvo con Gran Bretaña. 



Valentino, quien junto a su familia tiene un fuerte vínculo con Claromecó, llegó a Malvinas el pasado 14 de marzo con la idea de permanecer allí hasta el sábado 21. Viajó con Cristian, su padre, que desde el primer momento lo bancó con el proyecto. Ambos tenían muy en claro que se trataba de una aventura, más allá de haber diagramado una hoja de ruta con lugares puntuales para visitar. Lo que nunca tuvieron en cuenta fue todo lo que desencadenó a nivel mundial el coronavirus, la pandemia que le cambió los planes -literalmente- a todo el planeta.

“Los cuatro días en las islas fueron mágicos. Todo fue un sueño”, relató el joven en el inicio de la conversación que mantuvo con este diario, en la que contó su experiencia en Malvinas. La aventura terminó antes de lo pensado. Cuando en la mente de Valentino y su padre estaba tatuada la idea de regresar el sábado 21 de este mes, todo lo que gira alrededor del coronavirus provocó que la vuelta a La Paternal, donde vive junto a su familia, se haya producido el miércoles 18.



Si bien en esos cuatro días pudo concretar lo pensado, quedó pendiente lo central del proyecto: el homenaje al teniente Héctor Volponi. “El guía nos dijo que nos teníamos que volver porque corríamos el riesgo de quedarnos varados por un mes, ya que el vuelo en el que íbamos a regresar se iba suspender”, señaló.

Y así fue. Ante la advertencia, y al considerar que era la mejor decisión, emprendieron la vuelta. En avión, Valentino y su padre desembarcaron en Córdoba y de ahí volaron hasta la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Hoy, en su casa de La Paternal, cumplen con un estricto aislamiento social luego de haber sido sometidos a los correspondientes controles sanitarios. Afortunadamente, llegaron sin ninguna complicación de salud que haya terminado de empañar el viaje. 

Con una satisfacción a medias, desde su vivienda del mencionado barrio porteño, Valentino dijo: “Sacando el tema de que nos volvimos antes, la experiencia fue mágica. Aprovechamos a full esos cuatro días. Visitamos el cementerio argentino de Darwin y el lugar donde estuvieron prisioneros muchísimos isleños durante la guerra. También visitamos el faro. A los lugares que teníamos previsto visitar, lo hicimos”.

“Lo que no pudimos hacer, y lo que nos dio más bronca, fue no poder haber ido a la Isla Borbón, que es donde están los restos del avión de Vopolni. Ese era el objetivo principal del viaje”, se lamentó el joven. 



Y en ese sentido, agregó: “Queda un poco de sabor amargo. Si bien mi sueño personal ya se había cumplido con el hecho de estar ahí, la idea principal era hacer el homenaje a Volponi, algo sobre lo que veníamos trabajando desde hacía un año”. 

“El dolor fue cuando de un día para el otro nos dijeron que nos teníamos que volver. Nos dolió por todo el esfuerzo que hicimos, pero entendimos desde el primer momento todo lo que pasaba. Por algo pasó. Fue para cuidarnos a nosotros y cuidar al resto”, reflexionó. 

Más allá del sabor agridulce que le dejó el viaje, Valentino está convencido de ir por la revancha. “En algún momento vamos a volver y potenciar lo que ya hicimos. El desafío es ese”, adelantó el joven, quien es parte del staff de Radio Comunidad Claromecó. 



El maldito coronavirus 
“El tema no estaba tan instalado. Sí se tomaban muchas medidas con respecto al uso de alcohol en gel y al saludo entre personas. Se corrieron algunos rumores de que había un caso positivo de coronavirus pero no fue así”, expresó Valentino con respecto a cómo observó en Malvinas todo lo relacionado con la pandemia.

A pesar que el viaje tuvo un abrupto final, durante los cuatro días que permaneció en Malvinas logró cumplir con las otras metas del proyecto. “Llevamos obsequios del Museo Aníbal Paz de Claromecó y los entregamos en el museo de las islas. Además, pudimos regalar un cuadro que nos dio Yanina Hiriart, de Caídos del Mapa. Se lo dí a una isleña, que se emocionó de la alegría”, sostuvo. 

En el cierre, Valentino manifestó: “Desde el primer momento sabía esto sería una aventura y que nos íbamos a encontrar con cosas inesperadas; pero nunca nos imaginamos todo lo que está pasando con el coronavirus. Las islas son mágicas. Más allá del significado que tienen, son excepcionales. Es primer mundo”. 

Valentino desea volver a Malvinas y terminar con el proyecto que empezó hace un año, cuando comenzó a darle forma a una idea. Y cuando el coronavirus no interrumpía sueños.