Luz Milagros Procaccini. El 9 de marzo pasado volvió al laboratorio donde trabajará varios meses más

La Ciudad

45 días de estricto cumplimiento

Así vivió su cuarentena en China la licenciada chavense Luz Procaccini

29|03|20 09:04 hs.

Hoy hace 20 días que China vive en la etapa posterior al aislamiento, la única solución hasta el momento contra el Covid19. Como hace 52 días atrás, LA VOZ DEL PUEBLO volvió a comunicarse con la licenciada chavense Luz Milagros Procaccini, quien trabaja como investigadora en un laboratorio de ciencia y tecnología de alimentos de ese país. 


El pasado 9 de enero, un llamado de un superior suyo la invitó a reincorporarse, porque desde sus oficinas consideraban que no había peligro y ella aceptó, aunque con reparos, a pesar de la confianza que, asegura, se advierte en algunos sectores. “Hoy estoy trabajando. Es para lo único que salgo, e ir al supermercado una o dos veces por semana, nada más. No estoy haciendo vida normal”, dijo, antes de observar que, “se ve mucho más movimiento, la gente está haciendo vida normal, cuando todavía no estamos tan seguros de hacerlo. El 23 de marzo, es como que Beijing explotó. Muchos más autos, gente por todos lados. Fue un cambio circunstancial a los dos meses de que se paró China”. 

Fueron 45 días en los que Luz pudo ser testigo del cambio en la curva de contagios, muertes y recuperados, a partir de cuyo pico, asegura, comienza a verse el horizonte para el final del aislamiento, pero no de la enfermedad, “nosotros tuvimos el pico máximo de contagio a las tres semanas de haberse parado el país. Por eso, en Argentina yo esperaría a recibirlo sobre fines de la semana que viene. Después, hay que esperar un descenso, porque se siguen viendo casos. La segunda y tercer semana son cruciales en esto”, vaticinó, antes de subrayar, “acá la gente estuvo siempre muy concientizada de que no debía salir, o hacerlo lo justo y necesario”. 

Como ejemplo, basta nomás recordar que la decisión de aislarse y su estricto cumplimiento se puso en vigencia en el día del año nuevo chino (24 de enero), como si la tarde de nuestro 31 de diciembre hubiera sido el pasado viernes 20, cuando el presidente Alberto Fernández firmó el decreto 297. 

Sin embargo, la respuesta de la sociedad china, fue como si el aislamiento total se hubiera dictado en cualquier momento del año, “se paró todo inmediatamente y no había nadie en la calle. El 25 no veías a nadie, a pesar de que todo el mundo estaba de vacaciones”, recordó. 


Primeros movimientos. Beijing ya siente el cambio tras el período más estricto de la cuarentena


Fue una exhibición de las conductas de una cultura y su influencia con respecto a la otra. Por una lado, la actitud de los occidentales que se fueron a la playa (porque está visto que la irresponsabilidad local también se dio en todos los países) y su opuesto.

“Todavía hoy veo que hay argentinos que piensan que esto no va a ser tan grave y no se están tomando las cosas tan en serio. Acá (en China), fue algo que se acató a rajatabla. Si o si. No quedó otra. Pero tenemos mucho control. Cuando yo salgo a la calle, tengo una persona que me está preguntando a dónde voy. Tengo una tarjeta para entrar y salir de mi casa. Son gobiernos y culturas distintas”, aclaró.

Fiebre de consumo 
Al igual que en Argentina, China también tuvo unas líneas de fiebre de consumo de productos básicos para la higiene y la prevención, como los barbijos, guantes y papel. “El gobierno dijo ‘no sale nadie y, si lo hace, lo hace con barbijo’, y enseguida todos andábamos con nuestro barbijo. Hoy todavía trabajo con el barbijo colocado, y no nos lo sacamos para nada”, recordó. 


En todas las terminales de transporte público de pasajeros se pueden encontrar estos medidores de fiebre “al paso”


En ese sentido, durante la segunda y tercera semanas de aislamiento decretado se vivió una experiencia similar a lo percibido en nuestro país durante los primeros días de Covid19, “no se conseguían máscaras y, lo del alcohol en gel también se vivió. Recién en la cuarta semana había disponibilidad para todos”. 

Además, con respecto a su uso, Luz indicó que, en lugar de cambiar la máscara con frecuencia, le colocó un pañuelo descartable en su interior (el que toma contacto con la nariz y boca) y lo reemplaza cada media hora, “lo hago cada vez que se humedece. Máscaras uso una o dos por día, según el tiempo que tenga previsto necesitarlas”. 

Por otra parte, los guantes los usaba cuando iba al supermercado, aunque reconoce que prefiere higienizarse las manos al llegar a casa, “me lavo, me sacó la máscara y vuelvo a lavarme”, dijo, antes de afirmar que desinfecta con lavandina cada cosa que trae de otro lado. 

Al igual que en Argentina, el abastecimiento en la etapa más dura también limitó los horarios de sus puntos de atención, “se redujeron los horarios de las 9 a las 18, y fluctuaban en distintas ciudades. En los primeros horarios de la mañana iba la gente mayor. Mi horario ideal era a la una o dos de la tarde”. 

El día 8 
El contacto con Luz fue vía WhatsApp y en nuestro día 8 de cuarentena total. Según consta en los registros con los que ella cuenta gracias a la decisión de comenzar a escribir su diario personal (lo empezó en medio de este aislamiento - “tenés que organizarte tareas”, dice con humor-), estaba en condiciones justamente de compartir con este diario cómo fue su día 8 de cuarentena en China. Y, casualmente, no fue un día más. 

“Fue la primera vez que quise volverme a Argentina porque pensé que esta situación no se iba a controlar más. Sentí miedo, que los números se disparen no sé a dónde y me empecé a preguntar sobre las características del viaje de vuelta (más de 30 horas), lo que podía pasar en las paradas (3), donde si te detectaban una línea de fiebre, por ejemplo en Estambul, te quedabas 14 días ahí. Algo que hoy sigue siendo igual y ninguna aerolínea me aseguraba nada”. 


Luz Procaccini

“Hoy en china tenemos cerca de 6000 infectados controlados. Me parece que van a decir que China está libre de Coronavirus cuando la última persona esté recuperada”


En el resto de los días, reconoce haber tenido contención familiar diaria y la ayuda de las redes sociales, “recibí mucho apoyo de mi familia que me llamaba y de la gente con la que trabajo acá. Nos preguntaban todo el tiempo cómo estábamos, nos mandaban juegos, mucho trabajo en la computadora, concentrarme con otras cosas. Uno puede ser una persona que sale muy poco a la calle, pero el saber que no podés salir, te genera un decaimiento terrible”, reconoció en el cierre. 

En ocho meses, Luz tendrá que volver a la Argentina. Sueña con un regreso sin contratiempos ni riesgos de cuarentenas obligatorias en países extraños. Los que vivió hasta ahora, afirma, alimenta sus esperanzas de alcanzarlo. 

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La vacuna y la solución 
Con noticias imprecisas acerca de la supuesta existencia de una vacuna que controlaría el virus, justamente en China, Luz reconoce que existe, pero de todas maneras, la solución no está cerca.

“Por lo que estuve leyendo la vacuna está, pero falta la prueba en personas sanas para ver sino tiene un efecto contraproducente. Es un hecho, pero creo que es para prevención, no se si lo elimina. Más bien para ver si, la gente vacunada, sufre algún brote en 2021”   

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“Todo pasa”
Luz ve a los argentinos muy bien y, a partir de su experiencia, analiza y recomienda: “creo que si siguen como hasta ahora, que se quedan adentro, traten de aguantar y ser positivos. Yo sé que es mucho, pero después de haber estado 45 días encerrada, hoy no lo veo como tan terrible. Las primera y segunda semana son cuando uno empieza a sentirse como que necesita irse. Te preguntas ‘¿Qué hago acá?’ o te imaginás que todo se va a poner cada vez peor, porque los números son cada vez mayores, pero una vez que se llega al pico, todo pasa”.