María Ramona Maciel

Opinión

Por María Ramona Maciel

Trabajando desde la trinchera

29|03|20 09:25 hs.

De un momento a otro la vida cambió, todo cambió y tuvimos que prepararnos a pasar una guerra.


Bacteriológica, una pandemia, la tercera guerra mundial, cada uno le pone el nombre que quiera, pero es “como una guerra”, al fin. 

Los argentinos estábamos acostumbrados a pelear todos los días por el dólar, la inflación, la política, la grieta, el riesgo país y hoy ¿alguien habla de eso? Nadie. Todo cambió y no se habla de otra cosa que del Covid-19 y sus consecuencias, muertes, contagios, como cuidarse, el alcohol en gel, etc., etc. 

Y nosotros, los periodistas, los que trabajamos en un medio, de un día para otro también cambiamos y empezamos a trabajar desde la trinchera. Porque estamos en una de las líneas de fuego. El periodismo debe continuar y es necesario que así sea, pero el periodista y la gente que arma, imprime, reparte y trabaja en el diario se expone. 

Pero nuestra tarea es así, nunca pensamos que íbamos a vivir esto –como seguramente ningún vecino imaginó una pandemia que paraliza a buena parte del mundo-, pero hoy nos tocó. 

Yo, y creo que algunos que me acompañan, en el buen sentido, lo disfrutamos a pesar de la angustia y lo tomamos como un desafío en medio de la adversidad. Te hace sentir útil a la sociedad en momentos en que todo está dado vuelta.

La gente llama, manda mails, whatsapp, quiere saber y somos La Voz que el Pueblo consulta. 

Hay personas atemorizadas, unos más otros menos, es lógico que así sea. Pero yo lo vivo distinto ¿será inconsciencia? ¿O será que los que ya sabemos que nos tocó hacer esto, vivimos a través de esa adrenalina que nos produce el cuerpo y no nos da lugar a cuestionamientos? 

A los médicos, a las enfermeras, a los policías ¿les pasará igual? Yo creo que sí, que cuando juran, jamás se imaginan esta situación, pero llegado el momento, se la juegan porque así se los indica su ADN. No es gente distinta, es gente que tiene una vocación, que va más allá de las reglas del protocolo, y se la juega, son los grandes protagonistas de estas historias. Son los que después viven para contarla. 

Nosotros queremos llevar un mensaje esperanzador dentro de la angustia, y transmitir calma y tranquilidad durante este tiempo de cuarentena. Por supuesto, sin que esto implique dejar de decir lo que pasa, en cada información que incluimos en las páginas del diario, en el sitio web –que nos sorprende con su crecimiento, con más de dos millones de visitas al mes- y en las redes sociales. 

Todo esto nos enorgullece, porque es producto del trabajo serio, profesional y responsable, como el de los médicos, los policías, los bomberos, los periodistas y técnicos de medios de comunicación, los canillitas, los recolectores de residuos, los empleados de la salud en su totalidad, los empleados de comercio que venden productos alimenticios y de primera necesidad como combustibles, los farmacéuticos, los remiseros y muchísimos más (perdón si me olvido de alguno), que seguimos haciendo nuestra labor porque la vida, a pesar de la pandemia, continúa y hay que seguir . Y nos obliga a exponernos para mantener las fuentes de trabajo y sostener a las familias y para abastecer de alimentos o insumos a los tresarroyenses. 

Les agradezco a todos los que me acompañan en esta, hoy, complicada tarea de hacer el diario para mantener informados a nuestros lectores. A los fieles anunciantes que deciden estar junto a La Voz del Pueblo en momentos tan difíciles.

Por todo esto, desde la redacción, desde la “trinchera” por primera vez en la historia del diario decidimos poner un aviso en la tapa. Un diario próximo a cumplir 118 años, y es la primera vez que va a tener un aviso en su portada. Creo que toda la situación es tan inédita, como la idea de poner un aviso allí donde nunca salió. 


Un diario próximo a cumplir 118 años, y es la primera vez que va a tener un aviso en su portada. Creo que toda la situación es tan inédita, como la idea de poner un aviso allí donde nunca salió


El contexto tan particular que vivimos y el objetivo tan válido nos convenció a hacerlo. Es el angustiante pedido de la Cámara Económica de Tres Arroyos para que la gente apoye al pequeño comerciante local, porque el día después todos vamos a quedar devastados económicamente, pero sobre todo las pequeñas empresas y los pequeños negocios que no tenemos resto, ni espalda para aguantar lo que viene. 

Y como dice nuestro primer aviso de tapa, apoyemos a nuestros comerciantes. 

Mantengamos la calma, porque en estos tiempos difíciles la manera de sobreponerse es con calma y el temple alto. 

Cuidémonos, tomemos todas las precauciones sanitarias y más también, pero les pido una cosa, vivamos para contarla, que ya vendrán tiempos mejores.