La Ciudad

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Walter Boerma en los Países Bajos: “En alerta y con mucha prevención”

05|04|20 12:11 hs.


Por Alejandro Vis


Walter Boerma llegó a Holanda en abril de 1989, con la intención de visitar a sus abuelos y permanecer un año. Pero, como él mismo señala, “un año se hicieron dos, y dos se hicieron tres. El tiempo fue pasando y aquí estoy”. 

Nació en Tres Arroyos, es enfermero y tiene 55 años de edad. Inició su formación en esta tarea en Necochea, donde se recibió de auxiliar de Enfermería. En Holanda revalidó su título y actualmente se desempeña en el Hospital Académico Universitario de Leiden. 

En forma previa a emigrar, durante aproximadamente cuatro años trabajó como enfermero particular en Tres Arroyos. Concurría a los domicilios a dar inyecciones, tomar la presión, a atender la parte corporal y psíquica de los pacientes. 

También en ocasiones realizó esta labor con personas internadas en las clínicas o el Hospital, pero “principalmente me dediqué a la parte particular –explica-. Cuidar y atender a la gente en su casa”. 

La Voz del Pueblo contactó a Walter Boerma para conocer su experiencia en los Países Bajos y puntualmente la manera en que percibe, desde su función, la pandemia de coronavirus. 

El camino laboral 
Desde hace 14 años, Walter reside en Nieuw-Vennep, una ciudad de poco más de 30.000 habitantes. “Es donde están las raíces de la familia, por ejemplo Verkuyl, el lugar en el que nacieron mis abuelos de parte de mi mamá”, explica. 

Su casa se encuentra a 20 kilómetros de Amsterdam, también a 20 kilómetros de su trabajo en Leiden y a cinco del aeropuerto. Walter agrega que está “cerquita de la playa, a solo diez kilómetros del mar”. 


El Hospital Académico Universitario de Leiden está ubicado a 50 kilómetros de Amsterdam



Cuando arribó a Holanda, inició un viaje por Europa. Tras este recorrido, empezó a trabajar en un hogar de ancianos y luego en un hospital. Por entonces, había enviado su documentación de los estudios realizados en Argentina a organismos oficiales de educación neerlandeses. Indica que “llegué a la conclusión de que tenía que revalidar mi título”. 

Fue de utilidad, de todos modos, la formación obtenida en Necochea. Debió cursar 18 meses en Holanda, sobre un total de cuatro años, para recibir el diploma de la carrera de Enfermería universitaria. 

Recuerda que “en esa época se estaba formando la Comunidad Económica Europea. Al estudiar en un país miembro, contaba con la posibilidad de ejercer en toda la Comunidad”. 

 Obtuvo un empleo en Haarlem, donde realizó la carrera. “En un hospital periférico, como le llaman acá, relativamente chico. Estudié terapia media e hice la jefatura de Enfermería, todo en los primeros siete u ocho años en que viví aquí”, relata. Fueron tiempos en que formó parte y conoció mucho el área de cirugía. 

“Cuando hacemos hisopados, entre cuatro y seis horas después tenemos los resultados. Y se pueden tomar las medidas necesarias”


La capacitación le abrió las puertas del Hospital Académico Universitario de Leiden. Primero fue jefe de piso en la unidad de trasplante y nefrología; después se especializó en hemodiálisis. Ahora es jefe de piso pero de hemodiálisis y trasplante, si bien sostiene que “todavía hago atención de pacientes, porque es lo que también realmente me gusta”. 

Organización
El Hospital Académico Universitario de Leiden es de alta complejidad y posee un equipo de trabajo integrado por 7000 personas. Tiene una capacidad para unas 700 camas, de las cuales 50 son de terapia media y más de 100 de terapia intensiva. 

Walter destaca que “viene personal de todo el mundo a especializarse. En su asentamiento académico recibe a estudiantes y profesionales de gran cantidad de países”. 

La pandemia “ha provocado un efecto especial dentro del Hospital –describe-. Nos afecta no solo en la parte profesional sino personal. No poder movilizarte complica la parte psíquica principalmente, el aislamiento social, tener los aeropuertos y las fronteras cerradas”. 

Son circunstancias en las que se refleja la preparación en esta actividad tan sensible. “Como trabajador de salud, como enfermero que soy, la parte profesional hace también que tengas una determinada actitud. Si bien te afecta en muchas cosas, tenés un status profesional que ayuda a que hagas lo que tengas que hacer en el momento adecuado”, argumenta. 

El protocolo para prevenir contagios se cumple a rajatabla, así como “tener lugares específicos, para poder aislar pacientes con coronavirus”.

En el Hospital de Leiden había hasta el viernes, cuando se concretó la entrevista, 62 pacientes en terapia intensiva por coronavirus y 37 aislados en un ala especial que se creó por la pandemia. La situación se agravó en los Países Bajos y cuenta Walter, “se está extendiendo bastante rápido también en el sur del país”. 

Un aspecto muy positivo, que menciona especialmente, es que en Holanda “cuando hacemos hisopados o sacamos sangre, entre cuatro y seis horas después tenemos los resultados. Los pacientes a los que practicamos el hisopado por la mañana, ya a la tarde sabemos si están contagiados o no, y se pueden tomar las medidas necesarias. La salud está bien organizada”. 

En el área de hemodiálisis, donde es jefe de piso Walter, no se registraban pacientes ni personal con coronavirus. Los cuidados son muy estrictos y “el hospital en general está totalmente en alerta, con mucho énfasis en la prevención”. 

En casa 
El martes pasado, el primer ministro Mark Rutte habló en cadena nacional, lo que es muy poco habitual en los Países Bajos. “Casi no existe, no se usa la cadena oficial –afirma Walter-. Pero han recurrido en este caso para anunciar que el aislamiento social continúa hasta fines de abril”. 

Los supermercados, algunos negocios y farmacias están abiertos, otros locales se encuentran cerrados. Comenta que “no tenemos prohibición de transitar, pero sí tratar de estar lo más posible en casa, solamente movilizarse si es necesario”. 

Como enfermero, desarrolla una tarea considerada como de “importancia vital”, por lo cual tiene facilidades al recibir atención en un comercio o cuando se desplaza por las calles hacia el Hospital. 

“La gente anda lo menos posible en la calle. A partir del lunes pasado, por primera vez se ha dispuesto que en donde hay más de tres personas juntas en la vía pública y no tienen más que un metro y medio de distancia entre ellas, se van a cobrar multas de 4000 euros”, puntualiza. 

Habla de la incidencia de las restricciones –como el distanciamiento físico- en la gente mayor, con enfermedades crónicas, dependiente de la ayuda de otros. “El foco está principalmente ahí –expresa-. La persona que no tiene ninguna afección previa y es más joven, corre poco riesgo. Pero si posee alguna enfermedad y luego se contagia con este virus, las consecuencias pueden ser complicadas”. 

En el Hospital disponen de un sistema nuevo, mediante el cual “todos los pacientes se pueden comunicar con sus familiares a través de videollamadas, en cada cama hay dispositivos para hacerlo. Esto es así porque las visitas están totalmente prohibidas”. 

Al describir lo más difícil, manifiesta que “cuando alguien fallece no existe la posibilidad de despedirte por el tema del contacto. Es duro, también para nosotros”. 

Como contrapartida, se refiere a “pacientes que se han curado, rehabilitado. Muchos en nuestro círculo de conocidos tenemos a alguien que padeció coronavirus y se recuperó, debe descansar y tomar fuerzas. No todo es negativo”. 

La Argentina 
Ha podido regresar a la Argentina en muchas oportunidades. “Voy una vez al año, sí o sí en los veranos. Y en los últimos años, debido a razones familiares, he ido con más frecuencia”, sostiene. 

Este contacto “me ayuda a comparar la situación en Argentina en este momento y en Holanda de una forma más acertada. Ir seguido permite tener imágenes de los dos lugares bastante sensatas”. En cambio, considera que “cuando vas muy poco o te guías por la información de los medios de comunicación a veces tenés una mirada incompleta, distorsionada o distinta”. 

Se despide con el gran aprecio que siente por Tres Arroyos, donde tiene seres queridos, familiares y amigos que conserva a la distancia. 

Con su relato, hace posible conocer mejor una sociedad y un país diferente, hermanado a nuestro distrito por los inmigrantes que llegaron desde los Países Bajos entre las últimas décadas del Siglo XIX y la primera mitad del Siglo XX.