Sociales

El rincón de Andrés Errea

Otra vuelta por los cines

05|04|20 12:49 hs.

Nadie discute que estamos en la era digital y que, en algunos casos, la misma nos arrolló como un tsunami. Lo visual está asociado a la computadora, a la Tablet, al celular mismo. Los que han crecido con estos adelantos quizá no tienen la oportunidad de valorar la magia que encerraba concurrir al cine de la mano de los padres (salvo por los relatos de abuelos o bisabuelos). 


Para los que éramos niños o adolescentes allá por las décadas del ’50 o del ’60, frecuentar las salas cinematográficas especialmente los fines de semana, era la “gran salida” luego de días consagrados al trabajo o al estudio. Bastaba con llegar, sacar la entrada y esperar algunos minutos para que se apagara la luz y enfocarse en la pantalla. 

Un detalle curioso que tenían las salas de cine eran los telones “tipo guillotina” que estaban cubiertos con avisos publicitarios de comercios locales. 

Cada uno de los cines tenía su propia programación; los domingos las sesiones incluían matiné, ronda y noche. 

Cine Politeama 
Donde actualmente funciona el Auditorium Padre Mañanet (perteneciente al Colegio Jesús Adolescente), estuvieron funcionando, en los comienzos de la cinematografía en la ciudad, los cines Politeama primero y el Trianon, después. Este último, luego de su cierre, fue utilizado como salón de autos del colegio ya mencionado. 


El Cine Politeama, luego Cine Trianon. Funcionaba en el actual Auditorium Padre Mañanet, del Colegio Jesús Adolescente



Cine Americano 
Como vimos en la nota del domingo anterior, este cine estaba localizado en la avenida Moreno. Hoy el predio conserva, de aquellos tiempos, una gran marquesina con su nombre. 


En la boletería del Cine Americano. Sentado, el boletero José Caso; parado uno de los integrantes del grupo de carameleros; y Angel Florio, acomodador



Esta sala contaba con una capacidad para 800 personas. Un túnel debajo del escenario lo conectaba con el Teatro Español; esto permitía a los carameleros, en los respectivos intervalos, vender sus golosinas colocadas en una bandeja de madera colgada por una correa sobre sus hombros. 

El Americano, los lunes, proyectaba películas nacionales con entradas de precios más accesibles. 


Los carameleros en el Cine Americano. También se desempeñaban en el Cine-Teatro Español. Dos de apellido Perrone, también Carlos Ianiro y Miguel A. Ianiro, Frederiksen, entre otros. Junto a ellos se encuentran Gerardo C. Pafundi y Angel Florio



El Tortoni, por su parte, tenía en el martes el Día de las Damas, con dos filmes que generalmente eran comedias románticas. 

Cine-Teatro Español 

Este cine constituyó un capítulo aparte, no solo por su riqueza arquitectónica, sino también por su condición de cine-teatro. Se encontraba en calle Colón en la cuadra del 200-300. 




La mayor parte del año funcionaba como sala de proyección, pero comenzando noviembre empezaban las galas de las academias de baile, las veladas del Club Español y las del Fortín Gaucho, por ejemplo. 

Asimismo, llegaban a este lugar alumnos de la Opera de Rosario, el Ballet del Teatro Argentino, entre otros. 

Recordar, a través de fotos, las características de la sala, más allá de la nostalgia, es un homenaje a quienes lo diseñaron y lo construyeron. En este sentido, cabe indicar que la construcción se llevó a cabo en 1900 y la demolición se concretó en 1968. 

Da tristeza pensar que perdimos esa joya de la arquitectura, de la que quedan pocos testimonios fotográficos. ¡Dichosos los que, aun siendo chicos, llegamos a conocerlo!.    

              --------------------------

Historia e identidad
A través de este espacio, que integra las ediciones dominicales de La Voz del Pueblo, se realiza un recorrido por lugares –y personas- vinculadas con la historia de Tres Arroyos. Imágenes de la colección de Andrés Errea que forman parte de nuestra identidad. 

El cine fue el tema central el domingo 29 de marzo y la presente edición. Dentro de siete días, la propuesta se renovará con otro aspecto referido a nuestra ciudad.