Carta de Lectores

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El jueves dimos vergüenza los tresarroyenses…

11|04|20 09:54 hs.

Señora directora: 

Los tresarroyenses tenemos el orgullo por el que muchas veces nos golpeamos el pecho por ser una sociedad organizada, pujante, respetuosa, solidaria y destacada en muchas variables frente a otros municipios similares, que nos hacen ver y tener una mejor calidad de vida. Así, con ese empuje que nos caracteriza y esa manera que tenemos de vivir, veníamos enfrentando al coronavirus; preparándonos en todo sentido, cumpliendo con el aislamiento todo lo posible, trabajando muchos desde sus casas, haciendo barbijos, haciendo donaciones a la comisión de Amigos, al Hospital, etc, etc. 

Pero ayer (por el jueves), como es de público conocimiento, se confirmó el primer caso de Covid-19 en nuestro distrito, situación que por lo que ya se venía advirtiendo, era esperable por el gran poder de contagio que ha demostrado tener este virus, hasta en los países más civilizados. 

Lamentablemente, nuestra reacción fue todo lo contrario a lo que supuestamente somos y veníamos haciendo, porque elegimos el camino más mezquino y miserable de la degradación, en vez de ser solidarios y realmente preocuparnos por cómo estaba de salud nuestro vecino y sus seres cercanos. 

Todos hemos visto o escuchado en WhatsApp o redes sociales, todo tipo de desinformación y agresión respecto de este primer caso. Sin sentido alguno, con irresponsabilidad absoluta, sin conocer las verdaderas causas del contagio, se optó por viralizar y sobre todo más grave, burlarse y condenar a esta persona, como si fuese un delincuente y no a partir de ahora, un enfermo. 

¿En qué estábamos pensando? ¿Todavía no entendemos la gravedad que puede tener esto? 

Parecería que no. Parecería que nos importó más el rumor, la mentira, la habladuría que cuidarnos nosotros mismos como buenos vecinos… sin medir las consecuencias. Pero hoy, el día después, nos debemos preguntar cómo seguimos; porque difícilmente después de este mamarracho social, alguien con síntomas quiera exponerse a semejante degradación social. 

Considero que todos debemos reflexionar sobre nuestra actitud. Y cuando digo todos, también lo deben hacer autoridades, medios, etc; porque estuvo muy lejos el anonimato que debería merecer una persona enferma, sobre todo en una pandemia que nos tiene a todos muy preocupados. 

Así entonces, quizás podamos volver a ser lo que éramos hasta ayer, porque de lo que no podemos tener ninguna duda es que esta vez desaprobamos. 

Horacio Espeluse