Carta de Lectores

Escribe Luciano López Echegoyen

De Claromecó al país, una postal singular

19|04|20 19:43 hs.

La reciente fue una semana distinta para Claromecó: la tranquilidad que impone la cuarentena se vio alterada por un hecho que concitó la atención de los medios nacionales. 


Los sucesos (no hace falta detallarlos) tomaron un estado público, y la opinión en masa en las redes sociales reivindicó la grieta argentina. Por un lado, quienes apoyaban la manifestación y el reclamo de los vecinos, y por el otro aquellos que "bancaban" al hijo del fiscal. 

Mientras tanto, un Delegado querido y valorado por el pueblo dejaba su cargo y era reemplazado por otro vecino, que al compás de su música, entonaba un "plan b" para el puesto en cuestión. Allí­ otra vez las opiniones pululaban entre lo positivo o negativo de su designación. 

Cortamos la ruta para que no ingrese nadie. 

Nos cuidamos entre todos. 

Es inconstitucional impedir un acceso.

Entró por ser el hijo de... 

Avila no se va. 

Los medios se nos pusieron en contra. 

El joven estaba en todo su derecho de pasar la cuarentena ahí. 

Ser buen músico, no significa ser buen Delegado.

Billy te banco, éxitos en la gestión. 

Lo están pasando por el Trece, miralo. 

Lo echaron como un perro. 

Los hijos del Poder Violaron la cuarentena al protestar. 

La ciudad de la furia. 

Los audios viralizados. 

No nos dejaremos pisar. 

Claromeataca. 

Hay que ponerse firme como la gente de Claro. 

Escándalo innecesario. 

Cuidaba más al Pueblo que a su propia familia. 

Fue la gota que rebalsó el vaso. 

Algunas de las tantas expresiones que inundaron las redes sociales, ante lo ocurrido. 

Pareciera que el mar embravecido comienza a calmarse, dejando en su costa las secuelas de un temporal que le puso la bandera de peligro a la tolerancia. 

Como emulando la paradisíaca foto del amanecer en una playa que despierta pasiones, el Faro erguido actúa como centinela, de una etapa que comienza. 

Que la bruma que provenga del océano, no nuble la vista de la esperanza. 

Que el aislamiento que genera la pandemia, no nos aleje por las diferencias. 

Que el frondoso paisaje del vivero, oxigene pensamientos positivos. 

Que la premisa de un guardavidas de cuidarnos en temporada, sea la misma al mantener nuestra prevención. 

Que los amantes de la pesca, puedan volver a encarnar la ilusión que traen las aguas. 

Que pronto los turistas puedan embalar sus equipajes con ansias, a un destino que conduce por la "73". 

Que la ruta nos guíe a disfrutar una joya natural que nos pertenece, y que lo vivido quede atrás como la resaca de una ola. 

Cuando todo esto termine y tal como una bandada de golondrinas, muchos volverán y anidarán frente al baile de un cielo que resplandece luego de la epidemia 

Ahí sí y al fin, la armonía será contagiosa.

Luciano López Echegoyen


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