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Carta de Lectores

Escribe Guillermo Joosten

Justificar la Barbarie

20|04|20 09:31 hs.

Señora directora: 


Dicen que la crisis nos pone frente a un espejo, que nos muestra como en verdad somos. 

Lo que mostró el espejo el otro día fue la imagen de un Claromecó que sacó lo peor de sí. 

¿Dónde quedó esa gente amable, abierta, que recibe a todo el mundo con los brazos abiertos?

Nosotros desde el año 87’ pasamos todos los veranos en Claromecó, nuestros hijos pasaron su niñez y adolescencia en el pueblo sin errar verano. 

Cuando emigraron para seguir su carrera universitaria, aprovechaban cada momento que podían para volver al pueblo y ni hablar del verano. 

Para ellos era sagrado. Si cualquiera de ellos hubiera vuelto al país en estas circunstancias y me hubiese solicitado pasar la cuarentena en Claromecó, no lo hubiese dudado un momento, le habría preparado la casa para que pueda pasar el período de aislamiento en nuestra casa. ¿Se hubiera tenido que enfrentar a una horda de xenófobos que vaya a saber con qué autoridad decide quién es y quién no es del pueblo? ¿Le hubieran marcado la casa como pretendió el gobernador de Jujuy? 

Vemos en las redes sociales como se jactan de lo realizado, como se justifican, pasando por alto su desobediencia civil en pos de un fin “loable” y siguen organizando reuniones para ver como siguen actuando, realmente muy triste. Como triste fue escuchar en los videos que nos ponen frente al espejo, gritando que se fuera como quien le grita a un perro ajeno o le griten apestoso, sin que nadie intente siquiera moderarlos. También es triste que ni siquiera reflexionen sobre lo ocurrido y sólo se preocupen por justificarlo.

Probablemente la enfermedad, más tarde o más temprano, va a llegar a todos lados, incluido Tres Arroyos y Claromecó, como llegó a Orense. ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a quemar la casa de los infectados como en la inquisición? Acá nos podemos enfermar todos, si no es hoy, puede ser mañana o pasado. Esto va a quedar, mal que nos pese, y si no nos cuidamos nos va a ir peor. ¿Cuánto tiempo pueden estar cerrados sin dejar entrar ni salir a nadie? ¿A dónde van a nacer los bebés, adonde van a enterrar a sus muertos? Tanto las parturientas como los enfermos que requieren internación tienen que salir del pueblo. ¿Y hacia dónde van? A un centro de salud que es donde tienen mayores posibilidades de contraer los virus, ya sea éste que hoy nos ocupa o los intrahospitalarios que son mucho más letales. 

Hoy nos tenemos que cuidar mucho más que antes, pero no es como lo hicieron esa nochecita que debemos hacerlo. Más que nunca debemos seguir los consejos de la autoridad. Salir para hacer lo básico y volver a casa, y siempre respetar al prójimo. 

Guillermo Joosten