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Por Fausto López Bastián

"Recordando a un referente"

16|05|20 10:59 hs.

En memoria y homenaje a Víctor Miguel Aizpurúa en el aniversario de su partida:


La noche tan compungida 
de silencio hizo un minuto, 
para vestirse de luto 
al saber de tu partida. 
¿Qué te ha quitado la vida?
¡Que injusto!, destino cruel. 
Al irte, Víctor Miguel 
amigo Vasco Aizpurúa, 
lloró el cielo una garúa 
con lágrimas a granel. 

Situación inesperada, 
¿Quién lo hubiera imaginado? 
Si hasta dos pingos cargados 
esperaban la alborada. 
Hay una ausencia marcada 
que entre muchos se comparte 
y al no poder abrazarte 
tiempo atrás, ni despedirte, 
quise este verso escribirte 
tan solo, por recordarte. 

No pude terminar antes, 
perdón si he tardado tanto, 
es que en la tinta, mi llanto, 
manchaba las consonantes. 
Pero seguir adelante 
es menester obligado, 
y en un rincón resguardado 
de mi mente y mi memoria 
queda un cofre con historias 
de lo aprendido a tu lado. 

Como cuando fui a montar 
por primera vez, que agrado, 
que estuviste allí a mi lado 
pa’ poderme aconsejar. 
De yapa lo pude andar, 
más fe, que conocimiento 
te abracé con sentimiento 
en un signo fraternal 
sin saber de los dos cual 
se encontraba más contento. 

Como todo fue en secreto 
me prestaste tu apellido,
consejos de un precavido 
que busca evitarse un reto. 
Nacho lo hizo más completo 
porque se sumó, montando. 
Y abuelo te sentí cuando 
te decían como chasco,
“que contento estará el Vasco 
con dos nietos jineteando”. 

Aquellos desconocidos 
que sus pilchas me prestaron, 
y al palo me acompañaron
aceptando tu pedido; 
por vos, no hubo ni un descuido 
cuidaron mi integridad. 
Aquellos… son en verdad 
gran parte de mi presente 
porque nos une actualmente, 
una profunda amistad. 

Los versos desafinados 
esos que antes me pedías, 
con el tiempo y con los días 
creo que algo han mejorado. 
Hasta algún tema he grabado,
florié algunas jineteadas, 
me volqué por las payadas 
pero debo confesarte, 
de que yo extraño cantarte 
como en las noches pasadas. 

Fuiste de a caballo y lazo, 
apadrinando, el mejor; 
montado en un pingo flor 
y con un jinete en brazos. 
Se mantienen los retazos 
de tu fama entre los criollos; 
y en tu recuerdo me apoyo
así el alma se ilumina, 
de pura cepa Argentina,
orgullo de Tres Arroyos. 

Por siempre un recuerdo inquieto
hará que te extrañen tus 
dos hijas, Silvina y Cruz 
Víctor Manuel y tus nietos.
Y yo de alegría repleto 
en el cielo que te acuna, 
te imagino, por fortuna, 
en alguna noche bella, 
¡redomoneando una estrella 
para apadrinar la luna! 

Por Fausto López Bastián