Policiales

El peligroso destino de siete policías tresarroyenses

En riesgo de servicio

17|05|20 11:54 hs.

Fotos y textos Quique Mendiberri 

Los padres de siete jóvenes policías tresarroyenses que se encuentran alojados en distintos polideportivos del conurbano bonaerense, le pedirán mañana al intendente que interceda por ellos para que sean destinados a Tres Arroyos ante el temor de contagiarse coronavirus o sufrir episodios violentos como los conocidos en los últimos días en Los Polvorines. 

La necesidad de efectuar un reclamo se reforzó en las últimas horas luego de conocerse el caso de una oficial que fue violada por cuatro compañeros en un baño de este último destino, donde casualmente también se encuentra destinado uno de los oficiales de nuestra ciudad, como así también la circulación en redes sociales de fotos que reflejan el hacinamiento de los efectivos en sus lugares de alojamiento, la falta de higiene y hasta la existencia de noticias sobre excesos y conductas inapropiadas, producto del aislamiento por más de 40 días, sin ver a sus familias y sin certezas acerca de cuándo volverán a hacerlo.

Además, según confiaron a LA VOZ DEL PUEBLO los padres de los policías tresarroyenses, desde que fueron destinados a esos puntos de la provincia, cuando tuvieron que cumplir el aislamiento social obligatorio en sus domicilios, no fueron controlados en ningún momento mientras estuvieron en Tres Arroyos. Incluso, todos abandonaron su estado a los siete días y volvieron a sus puestos con la misma desidia con la que habían llegado.


Padres y parejas preocupados. De izquierda a derecha: Omar Otero y Gladys Poliero (primera fila), Rocío Bassi (pareja de Alejandro Zapata) (segunda fila), María José Zapata, Susana Menna, Ana Villanueva y Elida Zafon (tercera fila). En la foto está ausent


 “Como perros” 
Omar Otero es el padre de Rodrigo Sebastián, un policía tresarroyense de 19 años destinado al distrito de Malvinas Argentinas, precisamente en Los Polvorines, y residente en el mismo polideportivo donde en la madrugada del último domingo ocurrió el abuso conocido públicamente en la semana. 

Tal como recuerda su padre, Rodrigo egresó en diciembre, tuvo como destino Claromecó durante un mes y después se fue, “él está preocupado porque hace un mes que no viene. Estoy reclamando para que venga de ese destino, donde están a la buena de Dios, o que haga la cuarentena en su ciudad”, dijo. “Queremos que alguien nos escuche. Recién en 20 días le dieron un franco en el que no pueden salir. O sea, con privación de su libertad. Eso no es un franco, queremos que tenga la misma libertad que los chicos que tienen a su familia a menos de 100 kilómetros, a los que dejan irse”, explicó. De acuerdo a su relato, el hacinamiento viene acompañado de exceso de horas de trabajo, nulo financiamiento de elementos preventivos como barbijos o alcohol en gel y bajas condiciones de higiene, “últimamente están trabajando más de ocho horas, los llevan en cajas de la camioneta, como si fueran perros y los dejan en los puestos”, dijo antes de hacer referencia a la ausencia de controles que él mismo pudo observar durante la última visita de su hijo a Tres Arroyos.


“Los tratan como perros”. Se quejó el padre de un policía recién recibido en servicio en el Conurbano


 “La última vez que estuvo acá, tuvo que llamar para que lo fueran a controlar y no vino nadie. Nosotros queremos que vengan, que cumplan su cuarentena y que estén en su lugar de refugio, cuidados por su familia y la policía”, señaló. 

Es en ese aspecto sanitario donde el reclamo que los siete padres tresarroyenses llevarán mañana a oídos del intendente (no tienen audiencia, esperan visitarlo en su despacho por la mañana), va transformándose en una denuncia que, por lo menos, genera alarma. 

Así, mujeres como María José Zapata, mamá de Alejandro Zapata (21), quien está destinado al partido en Islas Malvinas, recordó cómo fueron los días de su hijo durante la última visita, cuando asegura que volvió a Tres Arroyos sin respetar la cuarentena, “él se quedó en casa, hizo aislamiento social, pero en ningún momento fueron testeados, ni a la entrada ni a la salida. No tenemos ninguna esperanza de que algo cambie, porque los testeos no se hicieron. Lo único más o menos parecido a un control, es el pedido de ubicación que le hacían desde Buenos Aires”, reconoció con bronca, antes de adelantar lo que planea pedirle al jefe comunal, “al intendente le voy a pedir que los traslade, como él es el único con poder de hacerlo, ya que no son tantos chicos, son siete. Y, si no se puede hacer eso, que le respeten 15 días de trabajo allá y 15 de cuarentena acá, como corresponde, porque en este momento, mi hijo está secuestrado en su lugar de trabajo. Le dieron los francos, pero prohibiéndole la salida del polideportivo. Conviviendo hombres con mujeres, sin intimidad, en malas condiciones de higiene, se lavan la ropa con baldes, pasan frío. La pasan muy mal y, encima, los amenazan con desafectarlos”.


Higiene polémica. Las condiciones en que viven a diario los policías se viralizaron en imágenes que alimentaron los temores de las familias


“Solos e indefensos” 
Entre los restantes cuatro testimonios recabados por LA VOZ DEL PUEBLO (el quinto padre no pudo estar presente), se mezclan el temor y la lógica preocupación de padres que sufren. 

Gladys Poliero es la mamá de Milagros Almendra (22), que hace un año se recibió de policía y en la actualidad está en el municipio de Tigre, donde la notificaron que se tenía que presentar por la emergencia sanitaria desde el primer día de la cuarentena obligatoria (20 de marzo). 

“Estamos destruídos porque los casos de Covid19 son muy numerosos, nuestros hijos están solos e indefensos. Queremos que el intendente nos reciba para ver si él puede hacer que cumpla su cuarentena en la ciudad y se quede trabajando. Sé que en otras localidades como Trenque Lauquen, el intendente hizo incapié para que los chicos se queden y no salió nadie del pueblo” 

A unos metros, Susana Menna espera su turno para hablar. La madre de Ignacio Castro (25), destinado al distrito de Malvinas Argentinas, precisamente en la localidad de Pablo Nogués, todavía recuerda el momento en que su hijo fue notificado sobre el traslado, a poco de ser padre, “fue muy duro, porque verlo que iba a estar en alto riesgo, era algo que no esperábamos”. 

El temor a la desocupación y los mensajes amenazantes supuesamente recibidos por los jóvenes policías puede encontrarse en la reflexión de Ana María Villanueva, la madre de Iván Benavídez (22), otro destinado a Malvinas Argentinas, en Pablo Nogués. “Yo creo que el intendente nos va a poder dar una mano. A ellos (por los policías) los amenazan con que no van a poder venir hasta noviembre. Psicológicamente no están bien, pero ellos necesitan trabajar”. 

Octubre y noviembre son los meses que los superiores coinciden en mencionarles como fecha límite para poder volver a estar junto a sus familias. Un plazo difícil de aceptar y necesitado de fortuna para pasarlo sin contagiarse viviendo en una de las zonas más difíciles del país. Precisamente a lo que se refiere Elida Zafon, mamá Yamila Marianela Orellana, destinada a un polideportivo de Tigre y otro ejemplo de los oficiales que pasaron siete días en los que estuvo en Tres Arroyos, pero no fue controlada, “vino a hacer supuestamente aislamiento, pero a los siete días se volvió a Tigre. Algo que no sirve para nada. Ahora hace más de un mes que está allá y no va a poder volver hasta octubre”.

 Mañana planean ir al Palacio Municipal para que el intendente Carlos Sánchez escuche su reclamo. Atrás quedaron los temores a represalias. Hoy sienten que sus hijos están en peligro, lejos de sus familias y representando a una institución que no les devuelve en igual medida lo que ellos dan, que en lugar de darle franco, los pone literalmente en riesgo de servicio. 

 Por eso, el pensamiento de Omar Otero refleja lo que pasa por sus corazones, “tengo dudas y miedos. Le hicieron firmar un documento en el que decía que (su hijo) se tenía que quedar en el polideportivo porque sino lo sancionaban, lo echaban. Esto (el pedido) es una manera de protestar, para que nuestros hijos, como otros policías de la zona, también hagan lo mismo”, concluyó.