Interés General

Psicología

¿Cómo te estás adaptando?

24|05|20 18:34 hs.

Por Claudia Torres (*) 


En el transcurso de la vida sufrimos varios cambios, muchos de estos relacionados con diferentes ámbitos. Ya sea trabajo, relaciones, pareja, en ocasiones pueden tener que ver con ciertas pérdidas. Cambios que muchas veces pueden llegar a perturbar nuestra vida. 

Nos sentimos inseguros, con gran incertidumbre o indecisiones que nos llevan a replantearnos distintas cuestiones en nuestra manera de vivir o tomar las cosas que nos pasan. A veces las circunstancias nos hacen sentir en la cuerda floja, a punto de caer al abismo. 

Ya lo cotidiano, lo de todos los días, lo habitual, no lo es tanto. De repente, podríamos llegar a perder el trabajo, o una relación por ejemplo. Lo que podría llegar a cambiar nuestro entorno o estado físico. 

Sin dudas que ante este nuevo panorama, sentiremos de acuerdo a nuestra capacidad de adaptación, distintas sensaciones. Estos cambios pueden producir ansiedad generalizada, estrés, trastornos del sueño, trastornos físicos, entre otros. 

Las personas que tienen más necesidad de control sobre su vida lo pasan peor, aunque lo normal es que estos cambios nos afecten en mayor o menor medida a todos. 

Y ahora es cuando me pregunto ¿Cómo logramos sobrevivir a esos cambios, a esos estados que pueden provocar cierta extrañeza en nuestros estados habituales?

Los seres humanos tenemos la capacidad de adaptarnos a estas circunstancias. Lo llevamos a cabo de una manera particular, cada uno como puede.

La adaptación es el proceso que permite pasar de un estado de malestar psicofísico provocado por un cambio en nuestro contexto interno o externo, a otro estado de bienestar mediante una actuación en alguno de los aspectos vitales que se han visto afectados por dicho cambio. 

Una particularidad importante de este proceso de adaptación y reconstrucción, es que sus efectos no son inmediatos y pueden llegar a dilatarse en el tiempo. 

 Este proceso de adaptación a los cambios debería cumplir ciertos requisitos básicos para que sea eficaz. 

La capacidad de aceptación, sería una de las principales. Admitir que el acontecimiento ocurrido ha modificado de forma irremediable o de difícil recuperación algunos de los apoyos que soportaban nuestra existencia cotidiana, dando lugar a una nueva situación perjudicial o desfavorable no deseada. 

 Esto nos lleva a tener que asumir la irreversibilidad de la situación preexistente e impulsar la adaptación a la nueva. No puede darse la adaptación si mantenemos constantemente en nuestra consciencia el recuerdo del pasado y dejamos que éste influya en nuestra cotidianidad. 

Aceptar que toda situación puede cambiar, ya sea para bien o para mal, lo que hace que la vida tenga necesariamente momentos y situaciones agradables y otras que no lo son tanto. 

Aceptar que no podemos controlar gran parte de los sucesos que pueden afectarnos negativamente, ya sean de origen personal (enfermedades, discapacidades físicas o intelectuales) o bien provenientes de nuestro entorno (accidentes, desastres naturales, conflictos interpersonales, etc.) 

Aceptar aquello que no podemos cambiar de nosotros o de nuestro entorno. La nueva situación puede que requiera cambios en la forma de ver y de relacionarse con nuestro ambiente, pero no todos los cambios deseados serán posibles. 

Otro de los aspectos que deberemos tener en cuenta es, la búsqueda del bienestar. 

Ante esta nueva situación podrían llegar a aparecer la desaparición de expectativas, ilusiones y aquellos deseos y objetivos que habíamos proyectado a futuro. Podríamos sentir que nuestro presente se quiebra y ver, en cierta medida como se diluye el futuro planeado. 

Esto nos obliga a definir un nuevo escenario para el desarrollo de nuestra vida y a poner en práctica las acciones necesarias para que este escenario pueda generar un estado psicofísico de equilibrio y bienestar, eliminando la incertidumbre y la inseguridad que nos aflige. 

Sería fundamental tener presente la importancia de una actitud proactiva. Muchas personas afectadas por un cambio vital tienen una fuerte predisposición a pensar que nada cambiará y un deseo incuestionable de que todo permanezca igual, sobre todo si tienen dificultades para dominar las situaciones nuevas, por lo que prefieren quedarse en el pasado. 

Pero la realidad, como siempre, acaba por imponerse y no pueden evitar las consecuencias: la soledad, la falta de recursos económicos, las carencias afectivas, el estancamiento profesional, las limitaciones físicas o sensoriales, la falta de ilusiones, el miedo al futuro, etc., y todo ello dificulta enormemente el proceso de adaptación. 

El proceso previo de aceptación y el posterior de adaptación a la nueva situación suelen ser lentos y complicados. La persona debe asumir y aceptar la impotencia y frustración ante la situación sobrevenida y estar dispuesta a superarla. Una situación de desequilibrio psicológico prolongado suele llevar a la persona a un estado de desesperanza y falta de ilusión por la vida. 

Igualmente, debe asumir que una adaptación satisfactoria a la nueva situación es posible y, por tanto, no caer en la desesperación ni pensar que esta situación desagradable no tiene fin. 

Podría llegar a dificultarse dejar de lado el recuerdo de las situaciones personales que se disfrutaban y controlar el impulso a la resignación y a dejarse llevar por las circunstancias. Pero en vez de luchar contra los pensamientos, las emociones y las sensaciones desagradables que afloran en nuestra consciencia, debemos construir una nueva situación, un nuevo escenario vital con las miras puestas en el futuro y no en el pasado. 

La flexibilidad que tengamos nos servirá para llegar a construir una nueva realidad dentro de la cotidianidad, teniendo en cuenta las oportunidades que tenemos a nuestro alcance y las limitaciones personales y del entorno que nos afectan. 

Para ello es aconsejable empezar por buscar las pequeñas oportunidades que nos ofrezca el entorno y que, aunque parezcan irrelevantes, puedan servir de puntos de anclaje donde apoyarse para ir poco a poco alcanzando metas más importantes en el camino de la adaptación. 

En eso estamos, intentando o adaptándonos a las nuevas circunstancias que tenemos que transitar, a esta nueva realidad que se nos presenta, de forma inesperada y abrupta. 

Podríamos aprovechar esta situación para hacer aquello que no habíamos hecho ya sea por miedo o mandatos familiares y sociales. 

Aprovechar los cambios para mejorar. Todo cambio trae nuevas puertas con muchas posibilidades. Está en nuestras manos abrirlas o no. 

 (*) Licenciada Claudia Eugenia Torres M.P.: 40256 LIc.claudiatorres@outlook.com En Facebook: Licenciada Claudia Eugenia Torres