Sociales

Su forma de vivir el arte

Silvia Ruviños: “Cuando arranqué con el mosaico me apasioné”

24|05|20 18:26 hs.

La cuarentena provocada por el coronavirus ha repercutido en y a todos, también a quienes dictan cursos de artesanías o plástica. Silvia Ruviños, de Mosaicos del Altillo (página de Facebook) le contó a LA VOZ DEL PUEBLO cómo se vive la pandemia en su caso. 


“Nosotros habíamos previsto iniciar en abril las clases en los dos talleres donde yo dicto los cursos de mosaiquismo y picassiette. Estábamos en plena inscripción cuando surgió lo del aislamiento el 20 de marzo así que directamente no comenzamos en los dos talleres Lo que a Mi me Gusta -en Buchardo 437- y Arcadia -Chacabuco 68- donde íbamos a comenzar en simultáneo. De todas maneras sigo trabajando, en mi caso con pedidos personales que me han llegado y estoy haciendo. En realidad el trabajo ha bajado muchísimo como en todos los casos pero también nos estamos manejando mucho por las redes”. 



Terapia ideal 
El mosaiquismo en realidad es una terapia, “ideal para esta época que hay que estar en casa y no se puede salir. Es muy propicio para desarrollar los proyectos. Pero también es una técnica que va muy bien para la gente que ya está iniciada en la misma; para los principiantes yo no lo recomendaría. Yo subo tutoriales de algún trabajo que estoy haciendo como para que ellas lo vean. También hacemos un poco de delivery de insumos si necesitan y me lo piden, pero para el principiante no es fácil porque hay técnicas que se deben enseñar y ejercitar. Es algo muy personalizado, hay que estar con la persona para enseñar el uso correcto de las herramientas que no es simple”. 

Las redes, los tutoriales y la enseñanza 
La pandemia lo que ha traído es que la gente se recluya en sus casas y justamente uno de los condicionantes ha sido el de la educación que ahora es vía redes. 

Silvia opina que “esto es lo que se viene, no digo que la educación completamente virtual pero es lo que sigue. Habrá que ajustar un montón de cuestiones y buena conectividad. Pero en el caso de mosaiquismo es más complicado, por la nitidez de imagen. En el caso de principiantes en esto me parece muy complicado dar una clase vía redes sociales, un caso similar me pasa con los chicos en el taller. Lo haría sí con otro tipo de materiales, la venecita o el azulejo resultan peligrosos por el corte o el uso de las herramientas”. 



Cómo arrancar 
Como en toda enseñanza en el caso del mosaiquismo “hay gente que viene con muchas expectativas y otra que quiere aprender -cuenta Silvia-. Porque es como todas las disciplinas: vos tenés que aprender a gatear para luego caminar y después correr. Hay gente que viene al taller con la idea de hacerse un trabajo súper complicado: un mandala por ejemplo, grande, grande para poner en el patio o un retrato. El retrato es lo último que vas a hacer, lo más complejo que vas a hacer. Para esto hay que basarte mucho en una fotografía, tratar que no se disparen las facciones de la persona, se usa un programa que marca luces y sombras. 

Además sostiene que “en el mosaiquismo hay de todo, gente que viene en busca de una terapia, que busca tranquilidad, que quiere socializar con otras personas, hay gente que viene con estrés y llega buscando la técnica que lo baje a tierra, que lo tranquilice. La técnica da para todo eso, por eso decía que en estos tiempos que estamos tan metidos adentro es ideal. Pero es ideal para la persona que se está iniciado en todo esto”. 

Hace diez años que transita este camino del mosaiquismo y cuenta que arrancó porque estaba recién jubilada de la docencia. “Toda la vida trabajé, siempre fui inquieta y esto surgió acá en una artística de Tres Arroyos a la que vino un muchacho de Mar del Plata a dar un seminario de mosaico un fin de semana. Me anoté y así arranqué, trabajando con martillo, cortando el cerámico con martillo y pegando con cola. Después ya me fui interesando haciendo cursos en Mar del Plata, con gente de Córdoba, con algunos de Brasil que son los más importantes del cono sur. 

En el final dice que si bien ella no vive del mosaiquismo lo empezó como un hobby “y lo estoy siguiendo como un hobby. Porque me da mucho placer hacerlo, me encanta el contacto con la gente, durante mucho tiempo fui a ferias acá en otras partes y me encantan porque te relacionás con un montón de gente. Dicen que el arte sana y es una gran verdad, también el mosaiquismo es una actividad que te puede producir bienestar, es una técnica apasionante. Cuando arranqué con el mosaico me apasioné, no volvés de ahí si realmente te gusta”.

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Herramientas, materiales y diseños

Las herramientas básicas son la pinza de dos rueditas o tenaza de dos rueditas que sirve para cortar vidrio, espejo y las pastillas de mosaico veneciano. Las tenazas de alicatar que son parecidas a una común y que sirven para trabajar una el azulejo y otra el cerámico. Además de usar mucho la cortadora de cerámica, “que es común a la de los albañiles” y para darle forma a las piezas con una tenaza más fuerte que se llama de acción compuesta porque “es una tenaza que la fuerza no la hace la muñeca de la persona ni el antebrazo, la fuerza la hace la tenaza. Y corta mejor, tiene la mordedura más gruesa y es ideal para el cerámico. Esas son las herramientas básicas”. A estas se suman pinzas para separar “porque en el caso del cerámico el cortante para vidrio corta el esmalte del azulejo, que es la pasta vítrea y después hay que usar una pinza para separar el bizcocho. Esta pinza ajusta sobre el corte que si hizo con el cortante y la pieza automáticamente se abre”. 


Estas herramientas no son difíciles de manejar pero hay que hacer un uso adecuado para no estropearse ni la vista, ni las manos, porque por ejemplo el vidrio, el espejo, las pastillas de mosaico venecianos cortan mucho o se clavan en manos o dedos. Por esto hay que trabajar con protección tanto de ojos como manos. Además hay otro tipo de herramientas más especiales como los compases para cortes en círculo, algunos tipos de sierras para el corte de azulejo, piedras para lijar; “se usa mucho el minitorno para lijar piezas chicas o para cortar. Unos la usan para cortar piezas delicadas pero a mí me gusta más lo artesanal de buscarle la forma para el corte justo con las pinzas” señala Silvia porque justamente de hacer artesanía se trata. 

Costos 
Una de las cosas que más preocupa cuando se trabaja en gran escala como el caso de Silvia Ruviños y su emprendimiento es la provisión de materiales, ya que a nivel local y por el volumen que ella moviliza no hay en nuestra ciudad precios adecuados. Aún así y todo los materiales los recibe desde capital federal, el conurbano y hasta desde Villa General Belgrano, en la provincia de Córdoba con el consecuente incremento del costo a través de los fletes. 

Proyectos diversos 
Muchos de los trabajos que realiza son por encargo y acá recuerda como ejemplo el que está haciendo para una clienta y amiga suya de Dolores: “Ahora le estoy haciendo la tabla a una mesa de jardín de la que tengo las medidas. A mí me gusta que los trabajos que me piden sean personalizados, que colores, que diseño, que materiales en base a esto yo hago mi proyecto. Esta mujer es profesora de inglés, es reikista, -entre otras actividades-, entonces le armé el de una persona meditando con una frase que tiene que ver con lo espiritual que ella ejercita pero en inglés y detrás de esa persona los círculos de los siete chakras de colores. Este diseño le encantó, por eso digo que mucho tiene que ver la conexión del que encarga con uno y también el intercambio de ideas en cuanto al proyecto”, agrega en el final.