La Ciudad

Por Dolores Pérez Müller

Educar en las escuelas rurales

25|05|20 16:03 hs.

A diferencia de lo que ocurre en los cascos urbanos, las escuelas denominadas “rurales” o “de campo” se enfrentan a la compleja situación de establecer un programa de continuidad pedagógica por la pandemia de Covid-19 con chicas y chicos que no pueden acceder a las plataformas educativas por falta de conectividad o telefonía móvil. 


“No todos los alumnos tienen Internet. Quizás hay padres que, si bien cuentan con un celular que tiene Whatsapp, éste es el único dispositivo para una familia con cuatro hijos en edad escolar. Es el único teléfono y dispone escasos datos móviles para descargar las actividades de todos”, expresa Valeria Zúñiga, directora de la Escuela Nª 13, ubicada en Cuartel II, a la que concurren 21 alumnos: 10 en el primer ciclo y 11 en el segundo. 

Frente a estos casos los directivos de las instituciones rurales del distrito de Tres Arroyos debieron buscar diferentes alternativas para garantizar la continuidad. Para ello se recurrió al método tradicional: el papel impreso. 


En la Escuela 13, la directora y el equipo docente, en una jornada en la que distribuyeron cuadernillos y alimentos entre los padres


Cada 15 días, los cuadernillos pedagógicos propuestos por el gobierno provincial son impresos y entregados a las familias, con los bolsones de mercadería que distribuye el Consejo Escolar a los chicos que asistían normalmente al comedor. 

En esos encuentros las familias despejan dudas e inquietudes sobre las diversas actividades y, junto con ellas, les entregan juegos, libros y por qué no algún regalito. “Más allá del contenido, lo importante es seguir manteniendo el vínculo familia-escuela”, sostiene Zúñiga. 

Carolina Brossio, docente de la Escuela Nº 2080 de San Francisco de Bellocq y la Escuela de Educación Secundaria Agraria Nº 2 de Micaela Cascallares, destacó el accionar que están llevando a cabo los directivos de cada institución. “Recibimos muchísima contención y acompañamiento por parte de los directivos. Esto es muy importante porque ellos terminan siendo el único nexo directo con las familias”. 


La entrega de material impreso y mercadería en la Escuela de Educación Secundaria Agraria Nº 2 de Micaela Cascallares




En este contexto de incertidumbre, la escuela se ha transformado en un lugar de contención mucho más fuerte que antes. Las directoras hacen hincapié en que los docentes “acompañen y sostengan más que nunca a los alumnos y a las familias en esta situación que es inédita para todos”, asegura Carolina. Y aclara que “esto no se hace en detrimento de la enseñanza”. 

Con una metodología de evaluación que excluye la nota numérica, los docentes realizan devoluciones cualitativas de las actividades. Se valoran cuestiones vinculadas al interés más allá del logro de resultados académicos. 

Sociabilización 
La escuela juega un rol importantísimo en el proceso de sociabilización de los alumnos, y este es un rasgo que se ve sumamente fortalecido en los chicos de zonas rurales, para quienes la institución significa el único vínculo cercano con sus pares en días, semanas o meses. 


La Escuela 31 de Lin Calel, antes de la interrupción de las clases presenciales debido a la pandemia


Milagros Donnet, docente y directora de la Escuela Nº 31 en Lin Calel, a 55 kilómetros de Tres Arroyos, reflexiona y sostiene que este contexto de aislamiento “no sólo visibiliza las desigualdades de oportunidades”, sino que también significa la “pérdida de este espacio de lo público y social, donde se pone en juego el intelecto junto con las emociones y el cuerpo”.

Al respecto, Florencia Bugallo, directora de la Escuela de Educación Secundaria Agraria Nº 2 de Micaela Cascallares, explica que para sus alumnos la escuela “es el punto de reunión, el lugar de encuentro ante la falta de clubes o actividades extra”. Por eso asegura que allí “no hay ausentismo ni en los días de temporal” y por eso ahora "lo que más les cuesta es estar sin el contacto con los compañeros”. 

Nuevas propuestas 
Enseñar no es una tarea sencilla para quien no es maestro o profesor, y la gran mayoría de los padres no lo son. Es por eso que las instituciones rurales resolvieron no incorporar conceptos nuevos en este periodo de aislamiento. Es decir, la trayectoria pedagógica se desarrolla reviendo y repensando conceptos ya adquiridos con actividades interactivas y dinámicas. 

“Los padres no son docentes. No están preparados para enseñar de cero a multiplicar o dividir porque, además, no se aprende de la misma forma que antes”, explica Marcela Lasaga, maestra de grado con dirección a cargo de la Escuela Nº 43, a 40 kilómetros de la ciudad de Tres Arroyos. 


La Escuela 43 de Paraje La Josefina. Los alumnos están armando una huerta en su casa, guiados a la distancia por sus docentes


Los 6 alumnos de 3º, 4º y 6º años de la escuela del Paraje La Josefina, además de recibir los cuadernillos y actividades, están armando su propia huerta en casa, guiados por sus docentes a la distancia. “Los chicos están muy entusiasmados con la propuesta, nos preguntan por las comidas que pueden hacer o cómo tienen que conservar las plantas”, agrega. 

Sin embargo, Marcela comenta lo mucho que extraña a sus alumnos y asegura que ellos también extrañan la escuela y están deseosos por volver. “Me mandan cartitas y me dicen que quieren volver. Necesitan verse y vernos. Están muy solitos en los campos, no van mucho a las ciudades. La escuela es ese nexo entre el campo y la ciudad”, concluye.