Se ha encontrado microplástico en forma generalizada, desde el ecuador hasta los polos

La Ciudad

Medio Ambiente

Microplásticos = macrocontaminación

26|05|20 10:40 hs.

En nuestro planeta, cada año se producen millones de toneladas de plástico que son usadas masivamente por la población humana, tanto en la vida privada como en todas las actividades que se llevan a cabo. 


Según estadísticas de Europa, la producción mundial de plástico se estima en 335 millones de toneladas, con un crecimiento anual del 8,6%, desde la década de 1950. Estos niveles de producción, sus patrones de uso, la baja tasa de recuperación y el aumento de la población mundial, ocasionaron una creciente acumulación de desechos. 

Si bien se trata de materiales persistentes y reciclables, menos del 5% se recuperan, estimándose que ingresaron de 5 a 13 millones de toneladas de desechos plásticos al océano en 2010, originando las “Islas de la basura” ubicadas dos de ellas en el Atlántico, dos en el Pacífico, una en el Indico y otras en formación. 

Algunas proyecciones a 100 años, predicen graves problemas ambientales dado que se descomponen progresivamente en fragmentos cada vez más pequeños conocidos como microplásticos.

Macro preocupación 
Los microplásticos son partículas que tienen menos de 5 milímetros diámetro, y se consideran contaminantes preocupantes. Las fuentes de microplásticos en el océano derivan en un 80% de fuentes terrestres, transportado por ríos, turismo costero, pesca, embarcaciones e industrias marinas y se clasifican, principalmente, en primarias o secundarias. 

Las primarias, se fabrican para aplicaciones específicas, que incluyen abrasivos cosméticos, dentífricos y aplicaciones industriales. Estos, suelen ser difíciles de eliminar de aguas residuales acumulándose en el ambiente. 

En tanto, las fuentes secundarias, se originan a partir de plásticos más grandes, que se fragmentan progresivamente por acción de procesos químicos, microorganismos y condiciones ambientales como el viento, las olas, la temperatura y la luz ultravioleta. 

Además, el uso repetido de productos plásticos puede causar fragmentación y provocar su formación, como los provenientes del lavado de las prendas textiles en lavarropas familiares, el desgaste de los neumáticos, los frenos de los vehículos, el césped artificial, entre otros. 

Los microplásticos también están presentes en los ecosistemas terrestres, se estima que el 79% de los desechos plásticos globales se depositan en vertederos sin impermeabilizaciones y “a cielo abierto”. 

Además, se ha informado que el aporte anual de microplásticos por las tierras cultivables, es de hasta 430 mil toneladas en Europa y 300 mil toneladas en América del Norte, las cuales son mayores a las existentes en aguas oceánicas. 

Se estima que en Argentina tiramos a la basura 13 millones de toneladas de plástico por año, de las cuales 8 millones terminan en el mar. Equivale a que un camión de residuos vuelque su carga completa de plásticos por minuto al océano


Omnipresente 
En el año 2004, un trabajo titulado “Perdido en el mar: ¿Dónde está todo el plástico?” fue publicado en la prestigiosa revista científica Science, lo que originó gran entusiasmo por su investigación. 

Desde entonces, se ha encontrado su presencia en forma generalizada, desde el ecuador hasta los polos, presente en aguas de capas freáticas y superficiales, en océanos, lagos, arroyos, estuarios, playas y en áreas de hielo congelado como, por ejemplo, en el Artico. 

Según la última estimación global, hay entre 93 y 236 mil toneladas de microplásticos flotando en la superficie del océano, lo que corresponde a 51 billones de partículas. 

La problemática local 
En Argentina, se estima que cada año, tiramos a la basura 13 millones de toneladas de plástico, de las cuales 8 millones terminan en el mar, lo que equivale a que un camión de residuos vuelque su carga completa de plásticos por minuto al océano. 


La utilización de bolsas de papel y productos con la menor cantidad de envoltorios, colabora en la reducción de residuos persistentes en el ambiente


En los balnearios bonaerenses, los desperdicios que quedan en la vía pública llegan a las bocas de tormenta, viajan por los conductos pluviales y terminan en las playas o directamente en el mar. Aquellos de baja densidad (bolsas de plástico, tapa de botellas) flotan en la superficie mientras que los de alta densidad (telas, filtros de cigarrillos, botellas enteras, utensilios) terminan en el fondo. 

Se han detectado microplásticos en suelos de explotaciones agropecuarias, hortícolas, florícolas, huertos familiares y ambientes prístinos. 

Su distribución en el suelo puede verse influenciada por varios factores, como los organismos presentes, presencia de poros grandes, agrietamiento y laboreo del mismo. 

Se ha encontrado que la presencia de plásticos en el suelo reduce su conductividad hidráulica y afecta la actividad microbiana, lo cual impacta en la fertilidad y, en consecuencia, en el crecimiento y desarrollo de las plantas. 

Los microplásticos pueden ser ingeridos accidentalmente y posteriormente excretados por caracoles y lombrices de tierra que, a su vez, pueden transportarlos en profundidad en los suelos y también en huertas familiares, donde pueden ser ingeridos por los pollos y otras aves de corral. 

El transporte de microplásticos en profundidad del suelo, puede facilitar su llegada a los acuíferos, de donde se abastece de agua a la mayoría de las poblaciones urbanas, no existiendo, en la mayoría de los casos, de equipos que filtren estos contaminantes. 

La salud 
A modo de conclusión, vimos que los microplásticos pueden ingresar a la cadena alimentaria y se ha calculado que los seres humanos ingerimos 250 gramos de microplásticos por año, a través del agua, carnes vacuna, peces, moluscos y pollos. Y por estar presente en el agua, con toda probabilidad debe encontrarse en otros alimentos como sopas, pan, pastas, bebidas con y sin alcohol, café, leche formulada para bebés y otros que requieran agua para su elaboración. 

Los efectos que pueden causar sobre la salud humana, si bien no han sido muy estudiados, se encuentran asociados a enfermedades en el sistema digestivo y vectores para microorganismos patógenos. 

Cambio de hábito 
Como sociedad, debemos reducir al máximo el uso de plásticos, reemplazándolos por materiales reciclables y evitar el uso de envoltorios que no poseen utilidad alguna. Debemos considerar que, si aunque hoy dejáramos de utilizar plástico, estas partículas permanecerán en nuestro ambiente durante mucho tiempo. 


Se ha encontrado microplástico en forma generalizada, desde el ecuador hasta los polos, presente en aguas de capas freáticas y superficiales, en océanos, lagos, arroyos, estuarios, playas y en áreas de hielo congelado como, por ejemplo, en el Artico


Estas acciones deberían ir acompañadas de políticas que enmarquen esta cuestión y se promueva la utilización de materiales reutilizables y reciclables como bolsas de cartón, botellas de vidrio retornables y disminuir al máximo los plásticos utilizados en embalajes, como así también promover experiencias de reutilización de algunos plásticos en, por ejemplo, la fabricación de ecoladrillos, como se está haciendo en nuestra ciudad. 

Es prioritario que cambiemos nuestras costumbres: llevar bolsas reutilizables al momento de hacer las compras diarias, para los residuos domiciliarios usar bolsas biodegradables y/o compostables que ya se producen en nuestro país. 

La utilización de bolsas de papel y productos con la menor cantidad de envoltorios, colaborar en la reducción de residuos persistentes en el ambiente, así como el uso de nuestros propios envases reutilizables a la hora de comprar productos sueltos.

La selección y separación de residuos domiciliarios permiten y facilitan su reciclado, reutilización y reducción, a la vez de tomar conciencia de cuánto somos capaces de consumir y por lo tanto de evitar diariamente.   
 
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Los autores
De esta recopilación bibliográfica participaron el Doctor Gustavo Giaccio (INTA), la Doctora Paula Taraborelli (CONICET), el ingeniero agrónomo Raúl Corral (INTA-CONICET), de la Chacra Experimental Integrada Barrow; la licenciada Analía Belaus, promotora del programa Pro Huerta; y el profesor Stefano Giaccio (ISFD N°163). 

Los trabajos originales pueden consultarse comunicándose con los autores.