El plantel de Quilmes el día de la inauguración del Complejo, el 18 de septiembre de 1983

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La inauguración del Complejo Cervecero

“El mejor día que tuve en el fútbol”

31|05|20 12:36 hs.

"Lo que se dio ese día fue hermoso, para mí fue el mejor día que tuve en el fútbol”. El 18 de septiembre de 1983 el Club Quilmes inauguró su cancha ubicada sobre la avenida Moreno con una victoria por 1 a 0 ante el Recreativo Claromecó, y el autor del único gol fue Hugo Saldain, quien también realizó la clara y sencilla frase del comienzo para graficar aquel momento. 


Convocado por La Voz del Pueblo, y motivado por el Pato Alarcón para contar aquel hecho histórico, Saldain, que fue un jugar poco apegado a las notas periodísticas, llegó a la redacción y con una sonrisa en su rostro fue relatando la previa, el ingreso a la cancha, la jugada del gol, el festejo y el partido de una tarde inolvidable tanto para él como para el club cervecero y toda su gente. 

Saldain llegó a Quilmes con apenas 10 años, una década antes de aquel gol y lógicamente sin saber que iba a quedar en la historia de la institución. Por aquellos tiempos los planteles del Cervecero entrenaban en donde se construyó el Complejo y hacían de local en la cancha vieja, que estaba sobre Moreno, entre las avenidas Libertad y Alem. 


Hugo Saldain (parado a la derecha) en sus inicios en Quilmes


"A Quilmes me llevaron cuando tenía 10 años, me llevó Osvaldo Espinosa con unos chicos del barrio mío. Habló con mi mamá y empecé a jugar en divisiones inferiores”, contó Saldain que detalló su paso de Séptima a Tercera, y agregó: “Debuté en Primera contra Colegiales en un partido amistoso cuando tenía 18/19 años, calculo en el año 79, en la cancha vieja. De ahí no salí más, me quedé de titular en Primera un montón de años". 

Por esos años comenzaba la obra del club, el sueño de hacer una cancha nueva con tribunas y vestuarios en un lugar más amplio. “Cuando empezamos a entrenar ahí no había nada, estaba el terreno solo con el alambrado olímpico, recién empezaban con las tribunas, había dos vestuarios y un solo foco donde entrenábamos nosotros, adelante”, graficó Hugo, que jugó prácticamente toda su carrera en Quilmes, hasta los 28 años cuando se retiró, con un fugaz paso por Colegiales y una continua participación en los torneos de su barrio, Barracas.


En la cancha de Barracas, histórico escenario del fútbol amateur


La inauguración 
“Estaba llena la cancha”, recordó Hugo Saldain sobre el día de la inauguración, y no era para menos por la importancia del hecho y la popularidad del club. “Era hermoso porque la gente de Quilmes siempre fue de estar en la cancha, el barrio de Quilmes es la familia de Quilmes”, sumó. 

El partido inaugural fue en septiembre, por el torneo Oficial de Primera División de la Liga Regional Tresarroyense de Fútbol, y la fiesta fue completa, porque hubo todo un espectáculo alrededor del evento y cerca de 1200 personas. “Me acuerdo que Santagiuliana pasó en el avión y tiró la pelota en el medio de la cancha. Después hubo desfiles, Arenas con los autos antiguos. Fue una fiesta hermosa", contó el autor del aquel gol, que agregó que desfilaron chicos con la camiseta de Quilmes y monseñor Isidoro Broilo bendijo la cancha. 


El 18 de septiembre de 1983 Quilmes presentó su cancha, y el honor de meter el primer gol lo tiene Hugo Saldain que recordó el emotivo momento junto a La Voz del Pueblo


Para Saldain, la máxima alegría con Quilmes data de aquel día. “La inauguración de la cancha es el máximo recuerdo. Porque a la cancha yo la vi prácticamente desde que la empezaron a hacer hasta que se terminó, y nosotros no veíamos la hora que se terminara. La inauguración ese domingo fue espectacular, fue un día de primavera hermoso, fue todo. Entrar a la cancha y ver todo lleno, toda la gente de Quilmes, una emoción hermosa, fue re lindo", graficó. 

El gol 
A los 27 minutos del primer tiempo fue el momento exacto, cuando Hugo Saldain entró al área y de cabeza anotó el primer gol en el Complejo Cervecero, escenario donde a lo largo de los siguientes 37 años otros grandes jugadores también se dieron el mismo lujo. Hugo, según cuenta, no era de hacer muchos goles, y tampoco de jugar de “9”, se desempeñaba más de volante o delantero recostado sobre una banda.

Pero “ese partido Carlitos Jensen, que era el técnico, me dice 'Hugo vos vas a jugar de 9', y le digo 'bueno Carlitos'; yo jugaba en cualquier lado, donde me pusieran, yo lo que quería era jugar. Jugaba Navarro que era el número 9, a él lo recostaron sobre la izquierda, Carlitos Bassi a la derecha y yo en el centro", detalló. 

Aún el cambio no tiene explicación para Saldain, pero “salió bien, hice el gol, ganamos el partido 1 a 0 para la fiesta del día de la inauguración de la cancha que salió todo redondito".

Más de una vez habrá revivido su gol en su cabeza, y ante el pedido de La Voz del Pueblo no dudó en detallarlo: "El Colo Cedrón la agarró en el medio de la cancha, yo estaba medio recostado sobre la izquierda, entonces cuando él agarra la pelota yo me meto entre los dos centrales y se la pido. El tira un centro, el arquero sale y yo de cabeza se la toqué por arriba, se la peino". 

La pelota atravesó la línea de cal despacito, sin imposición, y ahí llegó el momento de festejar. "Terrible, eso no se borra nunca más, esas cosas no se borran nunca más. Esto fue maravilloso. Haber jugado en Quilmes para mí fue una cosa hermosa, primero porque me gustaba el fútbol y segundo porque coseché muchísimos amigos, el fútbol me dio pila de amigos, no solo de Quilmes, sino de todos los clubes, todos los rivales, yo soy amigo de todo el mundo", aseguró. 

La anécdota de aquel día está viva en los protagonistas, y así lo afirma el autor del gol. “Cuando nos encontrábamos con los hermanos Domínguez, con Epherra, siempre nos cargábamos, me decía 'vos cuándo hiciste un gol, nos hiciste el gol a nosotros y de cabeza que medís 1,60", recordó entre risas. 

Mientras que con el que también revive la historia es con Cedrón, que sobre el diálogo que mantienen manifestó: “Siempre que hablamos que hice el gol, él me dice 'sí, pero el pase te lo di yo'". Un gol grabado a fuego en la memoria de los protagonistas y que trasciende a lo largo del tiempo por haber sido el primero en el Complejo Cervecero…  

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El fútbol y su mamá, sus dos pasiones 
“Yo digo que la pasión de mi vida fue el fútbol y mi madre, esas dos cosas eran la pasión que yo tenía”, se sincerizó Hugo Saldain a lo largo de la charla, y justificó: “Mi mamá, cuando empecé, quería que yo jugara al fútbol, firmó, me dio permiso, siempre me decía 'andá que el hombre te va a llevar, te va a cuidar'. Era importante eso”. 


En la cancha de Barracas, los partidos se jugaban a cancha llena


Mientras que sobre el fútbol detalló: “Jugué en los barrios, yo me inicié en el barrio, en la cancha de Barracas, un campeonato hermoso. La mayoría de los jugadores que jugaron en Tres Arroyos jugaron ahí, jugaron en esa cancha. Esa cancha fue emblemática, estaba a una cuadra de mi casa”. 

La pasión de jugar en esa cancha lo llevó a “muchas veces” no ir a jugar a Quilmes para quedarse “jugando en el barrio. Era lindo, la cancha siempre llena, era un torneo amateur de muchos equipos".

Ya sin los cortos, Saldain no volvió a la cancha de Quilmes que él inauguró con su gol. "Del día que dejé, no volví más. No soy de ir a la cancha”, aclaró, y contó la razón: “Cuando dejas te agarra como una nostalgia, llegas a la cancha y querés estar adentro, querés jugar, y no pasa eso, entonces decís 'a qué voy a ir, no voy'”.