El gobernador Axel Kicillof recorrió el jueves Villa Itatí, donde se detectaron los primeros focos d

Opinión

OPINION

Coronavirus: es el tiempo de la sintonía fina

31|05|20 18:06 hs.

Por Roberto Barga

Comenzamos esa fase del aislamiento obligatorio por la pandemia en la Argentina, que va a exigir el mayor esfuerzo a los gobiernos en todas sus categorías (nacional, provincial y municipal). Es un tiempo donde lo que se imponga como máxima condición serán las contradicciones. Al decir del vicepresidente de Gobierno español Pablo Iglesias, entramos en el tiempo donde “la política es cabalgar las contradicciones”. Perdón por la disquisición; a los que les interese la esgrima parlamentaria, recomiendo el debate entre Pablo Iglesias y Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta Ramos. Álvarez de Toledo, nació en España y se crió en la Argentina. Actualmente es portavoz en el Congreso de los Diputados por el derechista Partido Popular. El rifirrafe es de esta semana y se visualiza por YouTube.

Volviendo a la Argentina, la contradicción fundamental está marcada por lo que fue un comienzo arrollador y exitoso de la cuarentena el 20 de marzo pasado y por el lógico languidecer que se manifiesta en el ánimo y en el bolsillo de la gente… 

La secuencia indica que durante marzo, abril y comienzos de mayo, Argentina registró pocos casos de infectados por Covid-19 y recién el 8 de mayo pasado superó los 400 contagios diarios. Por estos días la curva oscila entre 700 y 800 contagiados y el buen saber y entender de los infectólogos indica que en la semana venidera se flanqueará la barrera de los 1000 casos positivos diarios. 

Es evidente que Argentina se encamina en fase ascendente al pico de la pandemia, sin embargo es difícil, por no decir imposible, saber cuál será el número del pico y, por lo tanto, es indefinido el tiempo que seguiremos con restricciones de movimiento. 

El ministro porteño de Salud, deslizó con pocas certezas, que el estado de excepción en que estamos viviendo puede prolongarse por entre seis y diez semanas. El indómito “bicho” es indescifrable y asume comportamientos que todavía no se pueden auscultar con claridad. Todo el tiempo es prueba y error y por el momento en el horizonte sólo se divisan nubarrones. 

La pregunta entonces es cómo se conjuga un mayor encierro para prevenirse del contagio, con el agotamiento psicológico y económico del mismo. La información de este cronista indica que la frase del presidente Alberto Fernández ,“la cuarentena durará todo lo que tenga que durar” en la larga conferencia que brindó junto a Rodríguez Larreta y Kicillof el sábado 23 de mayo, cayó como una descompostura estomacal en miles de argentinos que necesitan una luz de esperanza ante la oscuridad virósica. 

Según las malas lenguas, los sondeos demoscópicos encargados por la Rosada para medir la aceptación discursiva del sábado 23, encontraron en los sectores medios, una preocupación creciente por el porvenir inmediato. 

En la semana hubo manifestaciones de profesionales médicos y comerciantes en Córdoba, y de taxistas en Buenos Aires y se esperan caravanas para este fin de semana en Rosario, Mendoza, La Plata, Córdoba, Mar del Plata y nuevamente Buenos Aires. Sería un error pensar que los marchantes anticuarentenos son todos ideológicamente contrarios al gobierno nacional. Hay un sentir trasversal que los envuelve y el denominador común es el stress mental y el bolsillo flaco.

El gueto de Varsovia o hacer lo que hay que hacer
En esta dinámica contradictoria que nos toca vivir, la polémica por lo que está pasando en las villas de emergencia de CABA y en el Conurbano bonaerense, llegó a los intelectuales. 

Al Jefe de Gobierno porteño se le enrostró, desde una buena parte del peronismo, su inacción para con las villas 31, Zavaleta y 1-11-14. Pero el virus no distingue sectores políticos. La angustia del momento se concentra en dos asentamientos del gran Buenos Aires sur. Otra cosa es cómo se encaran las respuestas para dos realidades cruzadas por el hacinamiento y la marginación pero separadas por la General Paz. 

Y la respuesta que eligió Axel Kicillof ante el primer desafío llamado Villa Azul, es cerrarla por completo. Juan José Sebreli llamó a la medida de aislamiento, “gueto de Varsovia”. Por supuesto que las metáforas están para provocar, pero si no guardan relación con el hecho metaforizado, lo único que hacen es faltar a la verdad y desvían el debate, como es el caso. 

El peronismo puede “cerrar” una villa porque lo asiste la historia. En el inconsciente colectivo de millones de argentinos, peronismo y asistencia van de la mano. Otra cosa es el debate pendiente acerca de por qué hay miles de villas circundando el paisaje bonaerense. 

El segundo desafío urgente que encara el gobernador de la provincia de Buenos Aires es el de la Villa Itatí, en el partido de Quilmes. Es lindante con la villa Azul, y ya se detectaron los primeros focos. En estos momentos los funcionarios provinciales y municipales están con el “Jesús en la boca” y rezan para que el virus no se dispare, porque una cosa es “cerrar” la Villa Azul que tiene 8000 habitantes y otra muy distinta es cerrar la Itatí, que tiene 40.000 habitantes… 

En cualquier caso y a modo de reflexión sería interesante que los responsables de tomar decisiones ligadas a las cuarentenas por venir, intenten acompañar las restricciones con alguna hoja de ruta esperanzadora. Porque si enflaquecen las voluntades colectivas, el miedo no alcanzara como ordenador. 

Por último, y más o menos como siempre, seguimos de cerca algunos hechos que hemos ido desarrollando en estas columnas. Nissan abandona definitivamente España y deja 3000 trabajadores en la calle. Lo habíamos anticipado. Y Lufthansa será rescatada por el Estado alemán con una inversión de 9000 millones de euros. 

Para mayor gloria de la diputada Vallejos, el Estado alemán se quedará con el 20% de las acciones de la compañía aérea y sentará dos directores. Si ya sé… serán dos directores de áreas técnicas y del gobierno alemán.      


Roberto Barga