Nicolás Sabatini con Romeo, Joaquín y Jimena

Sociales

El disco se estrena el Jueves 4

“Como matar a un robot”, lo nuevo de Nico Sabatini

31|05|20 18:46 hs.

Para el cantautor Nico Sabatini esto de la cuarentena por la pandemia en España le ha servido para poder llevar a cabo la concreción de un nuevo disco: “Como matar a un robot”, el EP que el 4 de junio se podrá escuchar por las diferentes plataformas. 


Recordemos que LA VOZ DEL PUEBLO había estado en contacto con él (a principios de abril) ya que vive en Mijas Costa -cercano a Málaga- junto a su compañera, Jimena Calo, y sus dos hijos, Joaquín y Romeo. 

Ahora, en un nuevo contacto vía Whatsapp Nico dice que todavía no está trabajando; “sólo lo hacen los bares que tienen terraza (es el espacio exterior). En ese caso está trabajando todo el mundo, la mayoría de los hoteles no abrieron porque recién el 1° de julio abren los aeropuertos para los turistas. El lunes que viene ya abren la parte de adentro de los bares, pero con un tercio de la ocupación de las mesas”.

En la zona donde él reside -el sur de España- la vida es casi normal, “nosotros por ahora no tenemos trabajo. Hasta que no abran los aeropuertos no va a pasar, hoy los bares sólo están trabajando con el público local. Acá ‘el trigo’ es el turista o sea que hasta que no se normalice va a costar. Cuando empezó la cuarentena el Estado se hizo cargo de los sueldos de los empleados, qué pasa si un hotel vuelve a abrir, está obligado a contratar a toda la plantilla y el Estado deja de pagar el sueldo. Entonces si ellos hoy necesitan diez personas para trabajar y antes eran cincuenta, si quieren abrir tienen que contratar a todos sí o sí”. 


Producido para el disco


Algo diferente de lo que es Madrid o Barcelona, donde las medidas sanitarias han sido más drásticas. Hablando de su vida y el día a día cuenta que tanto su compañera como sus hijos “están de puta madre. Ahora Joaquín está con sus abuelos que viven acá -vendieron en La Plata y compraron un piso- se quedará un par de días con ellos”.

Cambio de planes 
El proyecto de hacer un nuevo disco era algo que estaba en la cabeza de Nico “pero muy a largo plazo. Por los tiempos que tenía en ese momento, yo estaba con muchos conciertos entonces le dedicaba menos tiempo y lo estaba produciendo con un productor de Argentina. Cuando pasó esto lo suspendí porque yo me quedaba sin ingresos entonces lo pateamos para más adelante. Como tenía tiempo a mi favor me puse a producir yo, en realidad es un EP, un disco de cuatro canciones. Imaginate que entre lo que tocaba en casa y afuera diariamente eran 6 horas ocupadas y con esto del virus pasé a 0. Entonces me programé dentro de casa unos horarios para todo, el estudio, los nenes, Jime, la familia, los mandados. Estuvimos dos meses sin salir, entonces tenía esa rutina de escapar un momento y grabar porque armé el estudio en casa. Me programé hacer esto de un EP por tener tiempo a favor, trabajando mucho más tranquilo, sin prisa, no te apura nadie”, dice riendo. Reconoce además “que sin Jime esto no hubiese sido posible por el aguante mientras grababa y de siempre”. 

Saldo 
También esta etapa de haber estado guardado le permitió disfrutar de Romeo, el bebé que tuvieron hace pocos meses. Pues de haber sido una vida normal por los tiempos de estar tocando afuera poco pudiera haber sido el tiempo para estar con él y colaborar con Jimena. 

“Por ese lado eso tuvo un montón de cosas positivas que por suerte en el mismo momento nos íbamos dando cuenta. También las hubo negativas quizás en la misma proporción; lo bueno es quedarse con las cosas positivas y lindas”. 

En cuanto a las expectativas que despiertan en la aparición de “Cómo matar a un robot”, se trata de “mostrar el trabajo que hice. Encima al tener todo el tiempo del mundo me puse a estudiar un montón, de producción, de software para poder sacar un producto lo más profesional posible. Que lo que hice se escuche mucho porque si me hablás de mi deseo sería el de armar una banda y salir de gira, pero por ahora no va a poder ser. Es cuestión de que nos dejen porque ‘la furgo’ está en la puerta de casa y Jime disponible siempre”.

Con respecto a esto dice que en los ayuntamientos -municipios- para los que él trabaja hay incertidumbre porque las decisiones se van tomando minuto a minuto; “esto es como cuando se fue De la Rúa -cuenta- y había un presidente cada diez minutos; dicen mascarilla sí, mascarilla no; un metro, dos metros de distancia; terraza sí, terraza no, es todo así. Imaginate que si le preguntás a alguien de conciertos sólo puede haber diez personas: el músico y nueve personas más. También se pueden hacer en las terrazas pero están sólo al cincuenta por ciento de capacidad. Acá en Málaga todos los bares tienen terrazas y calles peatonales, con calor durante todo el año, así que todo el mundo anda en la calle, casi no hay invierno”. 

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El EP de la cuarentena
El disco tiene cuatro canciones, conjuntamente con un videoclip que están editando “que lo filmamos con gente de casi todo el mundo, de Francia, de Alemania, de España, de Argentina. Todos en cuarentena, haciendo sus tareas diarias; trabajé mucho con sensaciones sonoras, sintetizadores, sonidos de los 70, los 80 y los 90. Tiene una estética indie, es como lo vivimos todos esto del encierro, encontrarnos con nuestro ego, nuestra familia, realidades que a veces pasamos de largo o no queremos ver. Uno de los temas ‘Secuéstrame’, es de una persona que le canta a alguien que lo viene a llevar a otra normalidad. ‘Solos’ es un tema que compuse antes de la pandemia, era una maqueta que al escucharlo parece que lo escribí hoy. Conmigo colaboró gente de Tres Arroyos, como Gustavo Sabatini (tecladista de Plan B), él fue compañero mío de secundaria y vivimos juntos en Buenos Aires, ahí armamos una banda que se llamaba Che Sabatini. Está Joaquín Pérez, que ahora vive en La Plata, grabó el saxo; también Luciano Pérez grabó algunos teclados, entre otros que colaboraron”. 


La tapa del disco que estará disponible en todas las plataformas desde el 4 de junio


Un disco para dejarse llevar. Para meterse en el cuerpo del artista que grabó todos los instrumentos menos el bajo (Amadeo Zunino) y contó con la participación de Luciana Miguel, Anabela D’Annunzio, Súper (voces), Gustavo Zavala, Luciano “Cacha” Pérez y Gustavo Sabatini (piano, pads, sinth), Pablo Refi (voz en off) y Guillermo Saló, en guitarra. 

Fue grabado en su Homestudio durante el confinamiento, con estética ochentosa en cuanto al sonido y a mitad de siglo XX desde la producción general con pinceladas y guiños a Huxley. Con letras por momentos románticas y por momentos de ciencia ficción.