El 3 de junio de 2015, el pedido de Ni Una Menos se sintió con fuerza

La Ciudad

Hace cinco años se realizó la primera marcha

Cuando Ni Una Menos llegó a las calles

03|06|20 09:26 hs.

Hoy es un día muy especial para Ni Una Menos. Es que nació hace cinco años, con una movilización muy importante en todo el país. Tres Arroyos no fue la excepción, con una gran cantidad de asistentes que formaron parte de una marcha en calles céntricas de la ciudad. 


En esta oportunidad, debido a la pandemia, no se concretará una convocatoria al público. Un grupo reducido de integrantes se congregará por la tarde en la Plaza San Martín, mantendrán la distancia requerida para la prevención del coronavirus, y darán a conocer un documento referido a la fecha. 

Este año se están registrando muchos femicidios nuevamente y el aislamiento en determinados casos genera que la situación sea aún más dramática para las víctimas de violencia. 

A través de las redes sociales, Ni Una Menos está solicitando que este miércoles vecinos que realicen salidas recreativas o en los negocios lleven cintas violetas como conmemoración. 

La organización seguirá haciendo visible lo que está sucediendo, en un contexto muy particular por la pandemia. Y reiterará todas las veces que sea necesario, con énfasis: “Ni Una Menos”.

Adhesión de la CGT
La CGT Regional Tres Arroyos dio a conocer un documento en respaldo al colectivo Ni Una Menos. El escrito cuenta con las firmas de Humberto Salaberry, secretario general, y Adolfo Olivera, secretario de prensa y derechos humanos. 

Fue escrito por María Noelia García, integrante del consejo directivo de la entidad. Indica lo siguiente: 

Desde CGT Regional Tres Arroyos acompañamos al colectivo Ni Una Menos. Ya que el 3 de junio es una fecha que sella un compromiso con la construcción de un movimiento transversal y poderoso, hecho de redes políticas de afecto y solidaridad, siendo la vida la que está en juego. 

Cada 3 de junio, desde 2015, cientos de miles de personas nos encontramos en las calles de cada ciudad de nuestra república para ser la voz de quienes ya no la tienen, víctimas de la violencia femicida.

Ponemos el cuerpo, cantos, palabra, banderas y carteles para decir que la violencia machista mata y no sólo cuando el corazón deja de latir. 



Porque ésta también mata, cuando nos dice cómo vestirnos y cómo actuar, cuando coarta libertades, cuando limita la participación política y social, cuando nos impone las tareas domésticas y de cuidado como si fuera un deber exclusivo y natural, cuando nos niega la igualdad en los salarios aunque hagamos el mismo trabajo. 

Decir Ni Una Menos no es, un ruego ni un pedido. Es plantarse de cara a lo que no queremos: ni una víctima más. 

Y es enunciar a la vez que nos queremos vivas, íntegras, autónomas, soberanas. Dueñas de nuestros cuerpos y nuestras trayectorias. Juntas generamos la visibilidad y jerarquización de la problemática de la violencia machista y el empoderamiento de los colectivos feministas.

Todos y todas sabemos de qué se habla cuando se dice Ni Una Menos y el peso de la condena social cae cada vez más sobre los agresores.