La Ciudad

Entrevista con el Ministro de Desarrollo Agrario

Javier Rodríguez: “Ahora hay una decisión de impulsar la producción”

07|06|20 12:22 hs.

“El eje de nuestra gestión es el desarrollo local y regional, por eso decidimos denominar al ministerio como Desarrollo Agrario. Estamos convencidos de que el crecimiento integral de la provincia implica el desarrollo de cada localidad. Además, decidimos que se llame así en el entendimiento de que el impulso de muchas regiones bonaerenses está estrechamente vinculado con el desarrollo del sector agropecuario”, indicó el ministro Javier Rodríguez en el comienzo de la charla que mantuvo con LA VOZ DEL PUEBLO. 
En poco más de media hora, el titular del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, dejó en claro que su gestión tiene como Norte el impulso de la producción. Y se mostró muy crítico con lo realizado con su antecesor y con el gobierno macrista. Pero la charla comenzó con la evaluación de lo que fue el primer semestre de la cartera agraria que conduce.

- ¿En qué han podido empezar a trabajar dentro de la idea de impulsar la producción teniendo en cuenta el contexto de pandemia que atravesamos?
- Yo diría que hay un doble contexto. En primer lugar el contexto heredado en diciembre de 2019, donde la situación para muchos productores agropecuarios, sobre todo los más chicos o los que en general tienen un tipo de agregación de valor mayor, era complicada; y un ministerio con relativamente pocas líneas de acción concretas. A eso se le sumó la pandemia. Lo que nosotros arrancamos haciendo fue implementando políticas específicas hacia el sector, definiendo esas líneas en esos primeros meses, por supuesto que una parte importante de eso se modifica a partir de la pandemia. Otras, en cambio, no, y las seguimos trabajando e implementando. 

- La gestión encabezada por el ingeniero Leonardo Sarquís se caracterizó por la creación de Mesas Provinciales de distintas actividades, llama la atención que usted plantee que había pocas líneas de desarrollo de trabajo. 
- Mencionás el tema de las Mesas y a nosotros nos parecen una instancia muy interesante para el diálogo intersectorial. Pero entendemos que esas Mesas tienen que complementarse con acciones concretas. Entonces, lo que no se veía, lo que no había definido, son esas políticas o acciones más concretas. Que en todo caso fueran retroalimentándose de las mesas sectoriales que se formaron. 

- Heredó entonces un ministerio con déficits en materia operativa. 
- Por eso es un ministerio que fuimos reconstruyendo. Pero nosotros somos más de mirar hacia los desafíos que tenemos, que son muchos, que mirar hacia atrás. No es la idea recargar las tintas sobre cosas que me parece que igual, en general, el que estaba de alguna manera vinculado al sector también las conocía. 

- Menciona que la anterior gestión no había definido acciones concretas, ¿qué políticas o acciones plantea su administración?
- Nos planteamos una mirada hacia el sector donde tengamos en claro la importancia que tiene en materia productiva, pero también en materia de arraigo en las localidades. Creemos que el sector agropecuario es clave en la posibilidad de desarrollo local, de agregación de valor, de generación de trabajo. El sector es el que permite que efectivamente haya más de uno de los componentes fundamentales que posibilite que se genere mayor arraigo en las distintas localidades. Y no es sólo en materia productiva, creo que también es importante la articulación con las escuelas, que para nosotros son un elemento de desarrollo también esencial. Es en estas líneas en lo que venimos trabajando. 


Repitiendo las palabras del ministro Basterra, el contador Rodríguez aseguró que “está absolutamente descartado” un aumento de las retenciones


- ¿Cuáles son los desafíos que entiende tiene en estos cuatro años? 
- Nuestros desafíos tienen que ver con pensar y generar las políticas activas que permitan un desarrollo en toda la provincia. Y es un desafío grande que hoy en el contexto de la pandemia cobra otra dimensión, porque si bien, por supuesto la prioridad en este momento tiene que ver con las cuestiones de salud y de cuidados frente al Covid-19, también tenemos que estar pensando en qué es lo que pasa el día después, cómo se va a reactivar todo el conjunto de la economía y cómo se va a recuperar la sociedad. Y ahí creemos que es importante este ministerio, que abarca la mayor parte de la superficie de la provincia. Y donde hay un desafío muy grande porque creo que hay que generar más empleo y más trabajo, más agregado de valor. 

- ¿Cómo se genera más agregado de valor? 
- Creo que ese es el desafío clave. La agregación de valor de nuestra producción, es un tema yo diría estructural de la economía. Y también hay que pensar en el arraigo. En necesario pensar en quiénes son los que producen y bajo qué condiciones, lo digo porque muchas veces se habla solamente del volumen total de granos producidos, y para nosotros es importante cuántos son los productores que generan esa producción; qué características tienen y cómo son los circuitos de producción que retroalimentan en mayor o menor medida los circuitos locales económicos. A veces no se trata de mayor volumen, sino de mayor desarrollo. A veces no son sinónimos, mayor volumen no es igual a mayor desarrollo. Y es importante plantear que el objetivo tiene que ver con el desarrollo. 

- ¿Tres Arroyos y su Parque Industrial son un ejemplo de lo que plantea?
- Tres Arroyos es un caso donde una parte muy importante de la producción primaria es industrializada. Pero, la verdad, no es así la generalidad de los casos en la provincia de Buenos Aires. Y eso es también uno de los factores explicativos claros cuando se habla del desarraigo. No lograr la agregación de valor significa menos puestos de trabajo en las localidades y una de las razones de que muchas veces los jóvenes se vayan de sus localidades. 

- ¿Cómo se inicia ese camino del agregado de valor y la generación de trabajo? ¿Cómo se puede impulsar ese proceso? 
- Ahí es importante, en primer lugar, tener en claro que no es un proceso automático, que no es un proceso que se da solo. Por el contrario, necesita de la acción, de la orientación clara del Estado, de señalar que ‘esta es la orientación que queremos darle en general a la producción’. Para nosotros, obviamente, un componente importante de esto son las posibilidades de financiamiento, a veces con líneas específicas, con líneas que permitan impulsar la inversión, que permitan la producción de alimentos; muchas veces también con la generación de circuitos locales de comercialización. En muchas localidades no se producen los alimentos que se consumen, cuando una parte importante sí se podría producir directamente en cada una de las localidades generando mayor valor agregado. Hoy, en cambio, lo que ocurre es que salen como materia prima y después se adquiere el mismo producto procesado. Creo que esa visión que tiene que ver con lo de pensar en los circuitos locales de producción y de agregado de valor, es clave para impulsar el desarrollo. 

- En esta actualidad teñida por la pandemia, ¿puede pensarse en un Estado con capacidad para financiar nuevas producciones o generar circuitos locales de comercialización? 
- La verdad es que para la producción las líneas de créditos se están sosteniendo. En este contexto complicado, las líneas que se están manteniendo con tasas de interés, que ese para mí es un punto clave, sustancialmente más bajas que las que había seis meses atrás. Las tasas de interés en general para la producción, que no está en una situación de crisis, está en el orden del 32%, mientras que hace seis u ocho meses estaba en el 80%, y eso las hacía inviable. Además, sabemos que hay líneas específicas todavía más abajo de ese 32, del 24% o incluso líneas de inversión para el caso del sector agropecuario en maquinaria que arranca, por ejemplo, del Banco Provincia en 16,5%. Por eso yo también señalaba que, más allá del contexto, es importante que haya una señal clara de hacia donde la política pública quiere orientarlo. Sostener esta línea quiere decir precisamente que hay una decisión de impulsar la producción. Venimos de un esquema donde hasta diciembre se favorecía y se priorizaba de manera absoluta lo estrictamente financiero. En cambio, este es un esquema que impulsa la producción porque entiende que en la producción hay trabajo. Y eso se ve en estas líneas de financiamiento y en la política, más en general. 

- La medida del Banco Central en materia de acceso al mercado de cambios por parte de las empresas importadoras de insumos provocó la reacción de la dirigencia rural que aduce que eso va a provocar una caída en la producción. ¿Es un reclamo genuino? 
- Lo primero que hay que decir es que hubo un comunicado de Ciafba, que es una de las cámaras fabricantes de agroquímicos de la Argentina, señalando que ellos iban a tomar el tipo de cambio oficial para todas sus listas de precios, que por supuesto, es lo que corresponde. Porque en la actividad comercial habitual eso es lo que corresponde y entendemos que si no se hace de esa manera, en realidad lo que está ocurriendo es que hay una posición abusiva de mercado o una condición de oligopolio que permite cobrar por encima con la excusa de un tipo de cambio. Por otro lado, se hizo hincapié en la medida tomada por el Banco Central y la verdad es que el problema no es la medida. El problema es el endeudamiento que tiene la Argentina, que es un condicionamiento muy fuerte que este Gobierno desde diciembre de 2019 está tratando de enfrentar. 

- Entonces no tendría que variar el tipo de cambio para el productor a la hora de comprar fertilizantes. 
- Así lo han asegurado desde una de las cámaras, y así corresponde. Acá hay que entender que hay que afrontar una deuda que creció entre 2015 y 2019 en alrededor de 100 mil millones de dólares, y la verdad es que cuando uno pregunta a qué se dedicaron esos esos dólares, no hay una respuesta clara y contundente. No hay enormes inversiones de capital que uno pueda observar que deriven de ese endeudamiento ni nada por el estilo.

Uno cuando habla en términos domésticos, si hay un cierto endeudamiento es porque hay una inversión directa invirtiendo en comprar una casa o un automóvil. Acá hubo un enorme endeudamiento a nivel país y no hubo una inversión o un aumento de la capacidad productiva, al contrario, el Producto Bruto Interno de la Argentina en 2019 cayó con respecto a 2015, o sea que disminuyó la cantidad producida de riqueza en el país. 

Es el problema que tiene la Argentina en estos momentos. Y por supuesto que en el marco de la negociación de la deuda más el agregado de la problemática de la pandemia, hace que la situación sea complicada. Pero señalo todo este contexto, porque me parece que es importante entender cuál es el problema, cuál es el origen, y luego vienen distintas medidas tratando de maniobrar en esta situación difícil. Entonces, la culpa no es una medida del Banco Central, sino es el problema estructural que tiene la Argentina. 

- En esa actualidad que describe, ¿ve como un escenario posible una suba de retenciones?
- No, está absolutamente descartado. De hecho, el ministro Basterra ante la misma pregunta también lo descartó. Señaló que no es, por lo menos por el momento, una línea que se esté trabajando.      

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Las multas de las escuelas agrarias

El ministro Javier Rodríguez contó con sorpresa que al asumir su gestión se encontraron con una gran cantidad de multas que el ministerio les había impuesto a varias escuelas agrarias. “Se ha dado una situación muy particular, cuando entramos en el Ministerio había una pila de multas que el Ministerio le estaba cobrando a la Dirección de Escuelas porque en su ámbitos productivos no cumplían con determinadas reglamentaciones de esta cartera”, indicó. 

“Nosotros lo que planteamos desde el primer día es trabajar creando sinergias con el área educativa, porque estamos convencidos que la clave, por ejemplo, para el desarrollo rural, es una vinculación entre la educación, la producción y el trabajo, y esa es una línea de acción que venimos teniendo. Por supuesto, la pandemia hizo que las escuelas se cerraran y hoy esas líneas de trabajo las estamos articulando a nivel de gobierno, planteando en concreto algunas acciones, pero que recién se van a visualizar un poco más adelante". 

- ¿Qué tipo de multas eran? ¿Por qué?
- Porque hay escuelas que tienen, por ejemplo, módulos productivos apícolas o porcinos, o tamberos, y el Ministerio, en vez de asesorarlos sobre cómo producir mejor, los multaba porque no producían en las condiciones que establecía. 

- Llama la atención la desarticulación entre dos áreas de gobierno.
- Es cierto, de hecho por supuesto que es un problema que no se cumpla con determinadas condiciones, porque entendemos que nos referimos a la manera correcta de corregir. Pero el ministerio también tiene que generar las capacitaciones hacia el área educativa para que se puedan fomentar esos métodos de producción, que son los que son aceptados por la propia área. 

- ¿Las multas correspondían a cuestiones sanitarias? 
- Correspondían a cumplimientos a veces de ciertas condiciones del lugar, del establecimiento, etcétera. No necesariamente temas estrictamente sanitarios.  

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La importancia de las chacras experimentales 

“Dentro de nuestra misión de impulsar la producción las chacras experimentales son claves, porque una de las formas en que el sector público puede alentar la producción es en la innovación tecnológica y en la difusión, lo que se conoce como la transferencia”, explicó el ministro Rodríguez. 

“El objetivo de las chacras experimentales tiene que ser precisamente ese, poder desarrollar determinadas innovaciones que, en definitiva, redunden en mejoras para los productores y para la producción”, agregó. 



El funcionario destacó la trayectoria y el trabajo que en ese sentido viene desarrollando la Chacra Experimental Integrada Barrow. “Acaba de cumplir 97 años, y en ese tiempo, por ejemplo, registró 47 nuevas variedades de semillas, principalmente en trigo, lo que significa que hizo un aporte muy concreto para que los productores pudieran contar con mejor semilla, que todos sabemos eso significa mayor productividad”. 

Rodríguez indicó que la participación en la chacras “es un rol que el sector público puede y debe cumplir, no sólo por el caso que te menciono de la innovación en semilla, sino porque hay un montón de innovaciones, a veces de carácter agronómico y de carácter tecnológico que no necesariamente se plasman en un bien tangible, y que si no es el sector público el que hace esa difusión y esa transmisión no la hace nadie”.