La fábrica tenía gran cantidad de secciones. Fue inaugurada en 1898

Opinión

el rincón de Andrés Errea

Istilart, un hombre, una empresa

07|06|20 12:00 hs.

Las últimas décadas del siglo XIX, marcaron la llegada de grandes contingentes de inmigrantes de origen europeo y asiático, que venían a trabajar en los campos de la región pampeana expulsados de sus países por las guerras y sus consecuentes hambrunas. 



Los inicios, en avenida Moreno y Lucio V. López


Eran tiempos en que la exportación de granos y de ganado iban de la mano del avance del ferrocarril; en el caso de nuestro distrito, la actividad agropecuaria y el comercio comenzaban a gozar de cierta prosperidad, pero la industria había quedado relegada a un plano secundario, produciendo un cierto desequilibrio en la economía de Tres Arroyos. 



Faltaba, en realidad, una industria metalmecánica que acompañara el desarrollo del campo, porque éste comenzaba su proceso de mecanización de sus diferentes tareas. 

En medio de este escenario económico, llega al país un joven inmigrante vasco francés, con sólo 10 años, a trabajar en la quinta de un tío que vivía en Dolores (1878). Diez años más tarde arriba a Tres Arroyos, empleándose en el Molino Mayolas. La experiencia adquirida en este lugar lo anima a independizarse, comprar una máquina trailladora, trabajar en el campo y conocer los requerimientos de esta actividad económica. 


Don Juan B. Istilart, en una ilustración de Pomo


Abreviando la historia, Don Juan B. Istilart, aquel adolescente que va a cambiar, en algún sentido, el rumbo económico de nuestra Patria Chica, funda en 1898 la fábrica Juan B. Istilart Ltda. 



Desde su precario inicio “en un modesto taller”, fue ampliando, poco a poco, los rubros, compitiendo en calidad y precios con empresas nacionales y extranjeras. Todo este desarrollo vertiginoso lo llevan, además, a extender su radio de influencia a regiones del norte y centro del país, en provincias como Santa Fe y Córdoba, donde el desarrollo de la industria metalúrgica ya era un hecho. 


Tuvo agencia Chevrolet, Case y Good Year. También una estación de servicio


El aumento de la producción obligó a buscar un lugar más amplio y adecuaciones necesarias; tales motivos decidieron el traslado de la esquina de avenida Moreno y Lucio V. López, frente a la Plaza San Martín. 

A medida que la producción se acrecentaba y se diversificaba, la planta necesitaba más operarios. Ya en 1930, la fábrica ocupa 300 personas entre obreros y empleados generales, pero la crisis de ese mismo año golpea también a esta empresa obligándola a disminuir su producción en un 50 por ciento. No obstante, años más tarde, llegó a sumar 1000 trabajadores. 



La fábrica contaba con sucursales en Adolfo Gonzales Chaves y en Buenos Aires, como así también, una en Tres Arroyos, y en las calles Pedro N. Carrera y Chacabuco, se exhibían sus productos y se explotaban las agencias Case, Chevrolet y Good Year. Asimismo, funcionaba una estación de servicio.


Llegó a contar con mil empleados, lo que dio lugar a un festejo




Paso a paso los negocios fueron cubriendo el país, por lo que sus viajantes recorrían numerosas agencias. La fábrica producía emparvadoras a cadenas, trieurs, emparvadoras a viento, casillas para trilladoras, carros chacareros, rodillos, rastras, bañaderas para ganado, molinos de viento, tanques australianos, cocinas, salamandras, etc. 



Las cocinas, especialmente, se fabricaban por millares y su distribución alcanzó los rincones más alejados del país, desde la Punta hasta la Patagonia Austral ¿quién no descubrió en alguna casa del noroeste argentino una cocina Istilart (a leña) captada por alguna imagen de un documental? 



Aunque asociamos a Don Juan B. Istilart con la industria metalmecánica, intervino en la fundación y desarrollo de numerosas instituciones, tales como: el Banco Comercial de Tres Arroyos, la Biblioteca Pública Sarmiento, el Hospital Pirovano, la Sociedad Francesa, la Previsión, la Chacra Experimental de Barrow y la Cooperativa Eléctrica.



Su fallecimiento a los 67 años, unido a otras causas, hicieron que su volumen de producción y la diversidad de rubros de la misma decayeran notablemente. No obstante, el sello Istilart sigue siendo emblemático para Tres Arroyos, con sus estufas para mitigar el frío de los inviernos y los hermosos bancos para disfrutar del jardín en los cálidos veranos. 

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Homenaje y agradecimiento
Esta es una apretada síntesis del material bibliográfico y fotográfico que poseo. Quiero expresar con esta entrega, mi agradecimiento a todas aquellas personas que me lo acercaron, en su momento, a Foto París. 



Pretendo homenajear, a través de esta nota, a todos los trabajadores de la empresa y al fundador de la misma, en el 86º aniversario de su fallecimiento que se cumple este mes. 



Un día especial 
El viernes 5 se celebró el Día de la Industria Metalúrgica. Con este artículo, a través del recuerdo de una fábrica relevante en la historia de Tres Arroyos, mi adhesión y felicitaciones a todos quienes llevan adelante tal actividad. 


Andrés Errea