Sociales

El rincón de Andrés Errea

El automóvil llega a Tres Arroyos

14|06|20 01:29 hs.

A medida que la tracción a sangre iba perdiendo terreno en el transporte de personas, el automóvil se perfilaba como el gran ganador de la competencia. 


Apenas iniciado el Siglo XX (más precisamente en 1920) ya se exponían en la agencia Casa Moscardi, unos ejemplares Dodge, así como otros de la marca Whippet Overland (1925) cuatro puertas, descapotables. En todos los casos, los conductores y sus acompañantes lucían impecables trajes como lo ameritaba la ocasión. 

De la primera marca citada, años más tarde, hubo otra agencia a cargo de José M. Pérez, la que incluía también acopio de cereales. 


Kaiser Carabela, una “joya” de IKA. El concesionario de la marca lo tenía Iglesias, Latsague y Cía


Asimismo Casa Moscardi incorporó, posteriormente, las marcas Hudson-Essex cuyas unidades eran casi todas carrozadas, como lo muestran las fotografías. A veces, la necesidad de espacio hacía que las oficinas estuvieran en un domicilio y el salón exposición, en otro. 

Algunos negocios dedicados a otros rubros, incorporaban la venta de automóviles, caso de Istilart (ya citado en la entrega anterior) o los Grandes Almacenes El ABC. 


La agencia Dodge de José M. Pérez


Superado el primer cuarto del siglo pasado, la Agencia Chevrolet se instala en la esquina de Chacabuco y Pedro N. Carrera, exhibiendo sus unidades en la vía pública. Ya en el transcurso del año 1952, tres marcas instalan sus respectivas agencias de automóviles y camiones: Florez Hermanos S.R.L en calle Colón 541/573, distribuidora de la marca Studebaker, a la que se agregarían posteriormente el Rastrojero y las motos Puma. 

Naveyra y Cía., se encargaba de Chevrolet y Ove Rasmussen, ofrecía la marca Volvo, en Hipólito Yrigoyen 502. En los tres casos, se combinaban las ventas mencionadas, con las de repuestos, accesorios, taller mecánico y estación de servicio. 


Un lote de camiones en José Goyenaga & Cía


Esta segunda mitad del Siglo XX, ya contaba asimismo con la Agencia Ford; Vicente Guillamón S.A., era la encargada de distribuir sus unidades en Tres Arroyos y la zona, desde la esquina de Sarmiento y calle 1810. Desde allí saldrían los primeros Ford Falcon y las camionetas que revolucionaron los años ’60. Las fotografías muestran la presentación del Ford Escort 0KM, en su ingreso sorpresivo al salón exposición. 

Roberto Bottino S.A. (1958), era el concesionario de De Soto y Volkswagen, sito en Lucio V. López 345; abarcaba la venta de autos y taller mecánico. 



A fines de la década del ’50, en pleno auge de la industria automotriz argentina, Iglesias, Latsague y Cía. se hace cargo del concesionario IKA (Industrias Kaiser Argentina), con venta de jeep, pickup, estanciera y Kaiser Carabela, que constituía la verdadera “joya” de la marca. Años más tarde, llegarían el Rambler y el Torino. Todas las unidades se exponían en un sobrio local de la esquina de Colón y Lavalle, donde hoy funciona (como en aquel momento) el Automóvil Club Argentino. 

Pareciera que las esquinas eran los sitios ideales para mostrar todos los productos de esta industria. Ya dijimos que algunas agencias no solamente vendían autos, sino que además sumaban a esas ventas, camiones o tractores. Es el caso de la empresa José Goyenega y Cía. que se instaló, en 1924, en otra esquina, avenida Moreno (por aquellos años llamado Boulevard Moreno) y calle Lucio V. López. 



Si de camiones se trata, no podemos obviar la marca Mercedes Benz, cuya venta estaba a cargo de Austral Motors S.A., empresa de la familia Cofone; esta concesionaria cerró sus puertas el año pasado. 

Lamentablemente ninguna de estas empresas genuinas de Tres Arroyos sobrevivieron a las crisis cíclicas de nuestra economía y de esta manera no pudieron acompañar el crecimiento y desarrollo de nuestra ciudad.