La estatización de una empresa no resuelve per se la inseguridad alimentaria

Opinión

Opinión

Sobra soberanía alimentaria, falta seguridad alimentaria

19|06|20 10:11 hs.

Por Juan Manuel Garzón*


Entre las razones esgrimidas por el Gobierno para justificar la intención de estatizar Vicentin S.A., una de las principales empresas que comercializan e industrializan semillas oleaginosas en Argentina, se encuentra la búsqueda de una mayor “soberanía alimentaria”. 

¿A qué refiere este concepto y en qué se diferencia de seguridad alimentaria? El concepto de soberanía alimentaria puede referir tanto a una idea de autoabastecimiento (no depender de la producción importada), como a una crítica hacia los sistemas de producción modernos, el comercio global, y un pedido de retorno a una economía más cerrada, a una agricultura y una tenencia de la tierra de pequeña y mediana escala. 

Por su parte, seguridad alimentaria, de uso más frecuente (organismos internacionales) se pregunta si los alimentos están disponibles (cantidad y calidad) y sí las familias disponen de suficientes ingresos como para adquirirlos; en este segundo caso no preocupa tanto el origen (nacional, importado) ni quién o cómo se los elabora (pequeño, mediano o gran productor), sino más bien el hecho que haya personas que estén sin un buen acceso a alimentos de calidad. 

Argentina cuenta con un sistema productivo que genera enormes excedentes de materias primas agrícolas y alimentos, que coloca productos en más de 100 mercados externos pero garantizando el pleno abastecimiento al mercado local (soberanía alimentaria, en una de sus interpretaciones). Pero carece de seguridad alimentaria, amplios segmentos sociales viven de la asistencia social y de la ayuda solidaria de sus compatriotas. 

La estatización de una empresa no resuelve per se la inseguridad alimentaria, de hecho hasta probablemente pueda agravarla, si productores y empresarios perciben un mayor riesgo de expropiación del capital y/o de una competencia desleal por parte, en este caso, de una empresa del Estado. 

El término soberanía alimentaria es de uso poco frecuente, su significado es bastante difuso, se encuentra en el reclamo de algunos movimientos sociales, muchos de ellos vinculados a la agricultura familiar, pero también en los discursos políticos que promueven el “nacionalismo” económico, la conservación de determinadas actividades productivas “estratégicas” en manos públicas o de capitales nacionales; el concepto podría asociarse entonces tanto a una idea de autoabastecimiento (no depender de la producción importada en el abastecimiento del mercado local), como a una crítica hacia los sistemas de producción modernos y el comercio global, y un pedido de retorno a una economía más cerrada, a una agricultura y una tenencia de la tierra de pequeña y mediana escala. 

Por el contrario, los organismos internacionales, caso de Naciones Unidas, usan en forma frecuente el término seguridad alimentaria. Para tener perspectiva, si se busca en Google “seguridad alimentaria” aparecen 45 millones de resultados, si la búsqueda es de “soberanía alimentaria” sólo 1 millón.

Seguridad alimentaria apunta a monitorear las condiciones de acceso a los alimentos, particularmente en los segmentos de la sociedad más vulnerables, de forma tal de detectar situaciones comprometidas e intentar su reversión a partir de intervenciones públicas. 

Hay seguridad alimentaria si los alimentos están disponibles (cantidad y calidad) y las familias disponen de suficientes ingresos como para adquirirlos. No preocupa tanto el origen (nacional, importado) ni quién los elabora (pequeño, mediano o gran productor), sino más bien el hecho que haya personas que estén sin un buen acceso a alimentos de calidad. 

* Economista jefe del Instituto de Estudios Sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, responsable de las Areas “Coyuntura Económica” y “Economía Agraria”