Chaves

Gonzales Chaves

El amor al prójimo no tiene barreras

22|06|20 10:01 hs.

La Escuela de Equinoterapia de nuestra ciudad brinda un servicio que va más allá de lo que su nombre dice, ya que el amor al prójimo se hace presente en cada acción y en cada momento de su vida institucional, ya que en el receso obligado por la pandemia nunca se dejó de estar trabajando en lo que sería la vuelta a recibir a quienes necesitan de este tipo de ayuda y ahora el lugar volvió a llenarse de vida y entrega. 



Juan Manso (Foto Juan Carlos Cabrera)


El presidente de la comisión directiva de la Escuela de Equinoterapia, Juan Manso, fue quien hizo saber a La Voz del Pueblo la situación actual de la entidad, la que como tantas otras “con ese tema del Covid se ha complicado en todo sentido, tanto para la población en general como para las instituciones que son algo más complejas. A nosotros se nos ha hecho largo el reinicio, pero había que cuidarse y estudiar de qué manera podíamos comenzar la actividad, que se inició hace dos semanas en los horarios habituales dentro de un protocolo que presentamos al intendente en el mes de mayo”, comentó. 

Pero si algo no detuvo la pandemia fue a los responsables de la Escuela de Equinoterapia. “Nosotros no paramos el trabajo con la institución que ya tiene seis años, por ejemplo nunca habíamos realizado una campaña de socios, pero este año hemos comenzado con esa manera de recaudar fondos, ya que veníamos funcionando con la ayuda del municipio y de la realización de eventos, pero debimos recurrir a esta modalidad y ya contamos con cerca de trescientos asociados”, contó Manso sobre la otra parte y qué significa hacer frente al funcionamiento diario. 

En ese sentido, el titular de la institución recordó que entre lo planificado “en abril teníamos pensado un concurso de pesca que hacemos todos los años, pero no se podrá realizar hasta nuevo aviso, veremos si se puede llevar a cabo este año y si no será el próximo, la idea es recaudar fondos para volcar todo a la construcción del SUM, para lo cual ya tenemos hechos los planos y el diseño del mismo, pero lamentablemente no hemos podido hacer nada, aunque seguimos manteniendo el predio y la actividad, como así también a la gente que tenemos con nosotros y el cuidado de los equinos”. 

En relación a la actividad en el predio con los niños que concurren, Manso explicó que “se registra el ingreso al predio con hora de salida y se toma la temperatura con un termómetro digital, se les provee guantes descartables, hay alcohol en gel, se desinfecta la montura después de cada actividad de un chico y solo ingresan los que van a realizar la actividad con el acompañamiento de sus padres, y los turnos son de media hora porque los chicos han estado sin esta actividad cerca de cuatro meses, pero ya vamos a extender el horario. Y en la pista se inicia con un chico por turno que también se ampliará a dos próximamente, siempre con la distancia requerida”.

Y cuando se trata de brindarse al prójimo, que en este caso es muy especial, las barreras se derriban con las buenas acciones. “Es un año atípico para la institución, como es para las demás, sabemos lo que es luchar dentro de una entidad y esto nunca lo hemos vivido, pero con alegría y la buena onda que le ponen los papás y alumnos, seguimos adelante”, reflexionó Juan Manso y puso la vara de la solidaridad bien alta para hacer que la Escuela de Equinoterapia, con todos sus actores, siga siendo un gran ejemplo comunitario.