Valeria Di Luca compartió en La Voz del Pueblo su historia en el atletismo

Deportes

Cinco títulos argentinos en dos años

Valeria Di Luca, un ascenso tan veloz como ella en la pista

23|06|20 10:15 hs.

Por Martín Orsili


Entre 1990 y 1996 Valeria Alejandra Di Luca tuvo una carrera como atleta tan corta como intensa. Es que a los 10 años comenzó a correr como un juego con amigas del barrio, al poco tiempo ya se destacaba en carreras callejeras en la zona, luego llevó su talento y velocidad a la provincia de Buenos Aires y con 14 años se consagró bicampeona argentina. 

Tres temporadas sin parar la llevaron a tomar la decisión con tan solo 16 de colgar las alpargatas (sí, corría con ese calzado) con cinco medallas de oro a nivel nacional y habiendo dejado una huella de su paso. 

A casi 25 años de aquellos días de gloria, que la llevaron a ser reconocida en toda la provincia, respetada por sus rivales por su personalidad y condiciones, y sprint final, y elegida como deportista del año por el Círculo de Periodistas Deportivos de Tres Arroyos en 1994, en la calle le siguen recordando su velocidad con frases como “sé que corrías rápido” por gente que la ve y la perpetúa. Aunque por estos días les aclara: “Ahora corro muy lento”.

La carrera deportiva de Valeria Di Luca quedó grabada en la memoria de Tres Arroyos y logró que su apellido no solo se relacione con el fútbol (su padre fue futbolista y es sobrina del también futbolista Néstor “El Pela” Di Luca). “Fue una carrera corta pero muy intensa”, adelantó antes de meterse en un charla que comenzó cuando tenía apenas 10 años, pasó por sus logros más destacados en el deporte, los momentos más lindos y duros y también como pudo a través de Manuela, la mayor de sus tres hijos, revivir casi 20 años después lo que hizo, ya que su heredera imitó en parte sus pasos. 

“Como un juego” 
Cuando era apenas una niña, Valeria vivía en el barrio Fonavi, pegadito a la ruta 228, y allí comenzó su historia con el atletismo, “bien como un juego”. Es que ella no hacía deporte, pero jugaba con unas vecinas a correr carreras y ahí descubrió sus condiciones, ya que “tenía algo natural, innato, y ganaba todas las carreritas”, recordó. 

Esas mismas chicas corrían y la invitaron a sumarse; ‘¿por qué no empezás a correr, que vas a andar re bien?', le dijeron, y “así me inicié. Fui, arranqué a correr, me gustó y empecé a entrenar”, describió Di Luca sobre cómo conoció el atletismo que luego tantas alegrías le daría. 



Los entrenamientos no eran la parte favorita, ya que siempre fue “bastante vaga para entrenar” pero la edad le daba algunas licencias: “Cuando sos chico y no estás compitiendo en cierto nivel no necesitas tanto entrenamiento y más cuando tenés las condiciones”. 



La Plaza Francia, o Torre Tanque, era el lugar de encuentro con sus compañeras para ejercitarse con Miguel Cortadi como entrenador; “era muy lindo el grupo, el compartir, el viajar, se sumaron mis hermanas (Vanesa y Verónica con las que se lleva uno y dos años respectivamente) entonces compartíamos eso también. Y una cosa fue llevando a la otra y seguí”. 

A competir
A la hora de competir lo primero fueron carreras de calle, como los Evita que se hacían en Bahía Blanca que “había mucha cantidad de atletas, de participantes, y ganaba casi todas. Ahí tenía 10/11 años”. 

A fines del 91, ya con 11 y a poco de cumplir los 12, Valeria Di Luca pasó al plano provincial, y su curva ascendente hizo un pico abrupto por nivel y resultados. “Empecé a competir a nivel provincial 800 y 1000 metros, más de eso no corría”, describió, y agregó: “Títulos provinciales tengo un montón pero no sé cuántos, corrí muchos”. 

Bahía Blanca seguía siendo una plaza donde lograba grandes resultados, y la carrera de La Nueva Provincia la vio ganadora más de una vez. “Era una carrera muy importante, era masiva, llegué a correr con 240 atletas en mi categoría, y había premios relativamente importantes porque te ganabas una bicicleta, indumentaria deportiva Adidas, te daban zapatillas, equipo, un bolso. Esa carrera la corrí y la gané muchas veces, la carrera de Reyes también”, contó la atleta. 



Hasta ese momento Valeria competía siempre en su categoría, una recomendación de Cortadi, su entrenador. “Miguel, en lo que hacía hincapié y apuntaba dentro de su sabiduría y su experiencia de entrenador como ex atleta, era que no me dejaba correr mucha distancia ni subirme de categoría”, explicó Di Luca que recién empezó a romper esa norma cuando fue un poco más grande y a nivel nacional. 

A la provincia y el país
Entre 1994 y 1996 fueron los años más destacados de Valeria Di Luca en el atletismo, porque empezó a competir en los provinciales que le permitían clasificar a los campeonatos argentinos, y así se convirtió en múltiple campeona nacional con apenas 16 años. “Empecé a competir a nivel provincial con clasificación a los Argentinos, eso te motiva un poco más y es otro escalón que subís”, recordó, aclarando que logró sus cinco títulos en tan poco tiempo porque ahí sí competía en más de una categoría. 

Su primera experiencia nacional tuvo un duro altercado, el cual la hizo llorar desconsoladamente aunque haya sido subcampeona pero también le tocó su orgullo y la motivó para colgarse cinco medallas más adelante. Viajó a Oberá, Misiones, con su papá y su entrenador Miguel Cortadi para correr el Campeonato Argentino de 800 metros en pista de tierra, y la historia Valeria la recuerda como si hubiera sido ayer: “Iba ganando con muy poca diferencia y me caí en la llegada, y la chica con la que venía peleando adelantó el cuerpo y me ganó. Lloraba mucho, mucho, mucho, mi entrenador me sacaba la tierra, toda colorada, y mi papá me trataba de consolar, y yo no lloraba por el raspón, lloraba porque había perdido. Salí subcampeona, pero yo no me permitía el segundo puesto, era muy competitiva y tenía mucho amor propio”. 

Su nivel de competitividad la llevaba a relajarse un poco en los Provinciales, donde si había entrenado poco antes de competir preguntaba antes de largar cuántas atletas clasificaban al Nacional y buscaba la última plaza; “me decían 'las dos primera' entonces decía 'salgo segunda'”, graficó. Igual su estrategia no era fácil, “me tiraba a salir segunda sabiendo que me iba a morir porque no había entrenado para eso, aparte había muy bien nivel, la provincia de Buenos Aires siempre se caracterizó por tener muy bien nivel”. 

Lo sucedido en Oberá tuvo una rápida revancha, y directa contra aquella chica que le arrebató el título. Di Luca clasificó ese mismo año al Nacional de la categoría Sub-16 (ella era Sub-14) que se hizo en el Chateau Carreras, en Córdoba, y cuando llegó se encontró con que estaba “su rival”. “La mina que me había ganado que era de mi categoría, que andaba muy bien, estaba y le digo a Cortadi 'aunque me tenga que morir en la pista, no sé si voy a salir primera pero que ésta no me gana, no me gana. Le voy a ganar como se tiene que ganar'”, recordó Valeria sobre sus primeros títulos a nivel nacional que fueron en las pruebas de 800 y 1500 metros. 

En esa misma competencia logró su segundo subcampeonato ya que por sus condiciones la Federación de la Provincia de Buenos Aires la convocó para correr la posta 4 por 400 y su equipo terminó segundo, aunque “ese (título) como que nunca lo cuento porque no hacía posta y me llamaron”. 



Al año siguiente llegó su tercera medalla de oro a nivel nacional, y única en Cross Country. La clasificación la consiguió en Tandil y viajó a Las Leñas, Mendoza, para recorrer 3000 metros en un difícil terreno y con una complicación extra. “Éramos bastantes competidoras y había un arroyito muy chiquito, le habían puesto un tablón de madera y por ahí pasábamos todas, piso, me resbalo y me caigo adentro del arroyito que no tenía mucha profundidad, pero me mojé las zapatillas y me retrasé”, recordó Di Luca. Pero esa dificultad no la frenó, y relató: “Como era tan obstinada, las veía y me dije 'no me puede pasar esto, yo viajé hasta acá, -todo en mi cabeza- vine con mi papá, con mi entrenador y que me pase esto'. Garra, garra, garra y terminé ganando el campeonato”. 

La lesión 
“Fue maldad”, así resumió la quebradura expuesta de radio y cúbito que sufrió en una clasificación a los Juego Bonaerenses y la obligó a realizarse tres operaciones, dos en Bahía Blanca. “Yo era una nena, tenía 15 años, y un chico muy grandote me empujó, me caí y me fracturé la muñeca. Tuve tres cirugías porque me operaban, se me desplazaba el hueso, me tenían que volver a operar, así que fue un trastorno. Estuve como 4 meses, fue traumático…”. 

Pero las barreras altas y difíciles parece que fueron una gran motivación para Di Luca, que lejos de rendirse aumentó la apuesta. “Como soy bastante obstinada, dije 'estos no me van a parar, y me voy a entrenar, cuando me saquen el yeso y me pueda poner voy a salir campeona argentina y se lo voy a dedicar'”, aseguró. “Y así fue”. 

Aún con el yeso en su mano, Valeria se comenzó a entrenar en la cinta del gimnasio Stadium, cuando aún estaba en la calle Colón, se recuperó tras un tiempo y logró la clasificación al Campeonato Argentino que se hizo en Santa Fe, donde logró dos títulos nacionales más, el de 800 y el de 1500 metros. “Fue el último Argentino que corrí y después me retiré con 16 años”. 

El retiro 
Muy joven Valeria Di Luca decidió ponerle fin a su carrera, y recuerda: “Cuando dejé Cortadi me iba a buscar a mi casa, me hacía salir a correr, pero como que ya lo había decidido, ya no pude”. Y al consultarle la razón explicó: “Es mucho sacrificio y capaz que comencé a competir de muy chica a ese nivel. No viví tan sacrificado el entrenamiento porque creo que también eran condiciones naturales, un 50 por ciento eso porque no entrenaba tanto, sí para las competencias importantes, pero había un montón de cosas que me perdía porque todos los fines de semana estaba afectada a alguna competencia y me perdía cumpleaños de 15, mis amigas salían y yo no, se iban todo el verano a Claromecó y yo me quedaba acá porque tenía que entrenar, me retrasé con el colegio”. 



Más allá del sacrificio realizado, asegura: “No me arrepiento, viví muy intenso todos los años que viví y muy lindos. No sé si viven los chicos ahora las experiencias estas que yo puedo llegar a contar, tengo un montón de anécdotas y vivencias lindas. De los viajes, de compartir con los chicos y chicas que corríamos, de los atletas de las otras ciudades, es muy linda experiencia. El viajar todos juntos, que se te rompa el colectivo, miles de cosas, compartir un desayuno muertos de frío cuando llegás a un lugar, vivencias que te quedan para siempre y de personas también”. 

De grande 
Con el paso del tiempo, Valeria Di Luca tuvo un regreso a la competencia al realizar Duatlón, “pero siempre muy relajada. Es raro en mi porque como que soy competitiva. En ese momento que volví podía volver a competir otra vez, pero no era algo que me llenara de adrenalina. Creo que lo otro era porque era chica". 

En carreras de calle también tuvo un regreso, “pero nunca volví a correr lo que corría, ahora soy Manuelita la Tortuga”, contó entre risas. 

Actualmente es profesora de educación física y entrenadora internacional de atletismo, por lo que sigue ligada a la actividad, pero ya alejada de la faceta competitiva. Actualmente trabaja en escuelas, jardines, en discapacidad, la escuela de atletismo y como preparadora física de las categorías juveniles en el Club Cazadores y como profe en la escuelita, y en algún momento entrenó algunos atletas y hasta tuvo la inquietud de armar algún grupo de entrenamiento. 

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Su familia, su legado y una continuidad
Valeria Di Luca tiene tres hijos, y a través de ellos logró revivir su carrera, principalmente con su hija mayor, Manuela, que también se dedicó al atletismo. 

- ¿Cómo es esto de viajar con ella? ¿Verte reflejada en ella? 
- “Es una experiencia hermosa, yo siempre digo que lo que puedo sacar de lindo de haber sido mamá joven es poder compartir con ellos cosas de ser una mamá joven, salir a correr con ella, entrenar con ella, y esto de poder entrenarla, reflejar un poquito lo que yo hacía, lo que vivía. Es muy lindo, es muy lindo acompañarla como mamá y como entrenadora. Lo de entrenadora fue medio raro, no fue mucho tiempo, soy exigente conmigo y a veces exigía a otra persona, tenemos características distintas, ella es más fondista y yo mediafondista, pero fue muy linda experiencia”, respondió. 

Ahora estudiando en Buenos Aires medicina, Manuela se alejó un poco del atletismo aunque tuvo una etapa entrenando en el Cenard. “Ahora está acá y sale a correr pero lo que puede por la carrera, no siguió una carrera deportiva teniendo las condiciones porque se enfocó a estudiar”, contó. 

Con respecto a sus hijos varones, contó: “Mi hijo del medio, muy bueno en natación, pero cero deportista. Ahora salimos a correr juntos pero no se dedicó nunca. El más chico, que ahora tiene 17, heredó lo de jugar al fútbol, juega muy bien, dejó el año pasado, jugaba en Boca. Y un par de veces corrió incentivado por mí, una bestia, terrible. Una vez lo llevamos a correr a Azul, había entrenado una semana, un campeonato Provincial cuando tenía 10 o 11 años y ganó, 3m24s me parece que hizo en los 1000 metros. El tipo que estaba con el micrófono decía 'este chico no va a llegar con el ritmo'. El atletismo no le interesó nunca, siempre fue muy fanático con el fútbol, jugó de chiquito y el año pasado empezó a jugar al rugby y dejó. Muchas condiciones". 
 
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Cosas que quedan para siempre
- Si tenés que elegir un momento de tu carrera deportiva ¿cuál sería?
"Creo que los años que viajamos a los Bonaerenses, que viajábamos todos juntos. Más allá de los títulos, creo que lo más lindo de todo eso es compartir cada entrenamiento, cada fin de semana que para nosotros era subirse a un colectivo y hacer 200 kilómetros para ir a correr, compartir. Eso es impagable". 


A España. Tras ganar en los Juegos Bonaerenses, Valeria Di Luca, junto a sus 15 compañeras, ganaron un viaje a Europa


"Si bien me pasó siempre por ser chica y nombrada, conocida y exitosa deportivamente, a mí me querían, me querían los entrenadores de las otras ciudades, me quería la gente, pero siempre tenés algún recelo, esto que me quebraron, yo no tenía maldad con nadie. Cuando viajamos con Manu, viajé dos veces con la delegación de Laprida que al entrenador, al Gallo Rodríguez, lo conozco de cuando yo corría. Esas cosas son las que te quedan para siempre. Siempre digo, uno puede ser el más talentoso, el más fracasado, el que mejor te vaya, el que peor te vaya, pero si sos buena persona el resto es efímero, eso es importante", aseguró. 

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Una anécdota
Siendo una adolescente, algunas travesuras propias de la edad hacía junto a sus compañeras. “Una vez me pasó en Tandil que le pedimos permiso a Cortadi para ir a bañarnos a las piletas que están al lado del Dique, y nos dijo que sí pero un ratito. Un ratito... si Cortadi no nos iba a buscar nosotros no íbamos a salir de la pileta, se olvidó de nosotras, no salimos de la pileta y nos fue a buscar una hora antes que largara la competencia, cross country. Hecha bolsa, le digo 'no Cortadi, yo no puedo correr, a Fulanita no le gano, a Melganita tampoco'. Encima buen nivel. Entonces le digo '¿cuántas clasifican para ir al Argentino?' 'cuatro'. Bueno, salgo cuarta le digo, Cortadi me quería matar. Y sí, salí cuarta, esa fue la vez que me acuerdo bien puntual que salí cuarta en el Provincial y fui a competir a Mendoza el campeonato de 3000 metros de cross country (que luego ganó)”.

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Su característica en acción
Al consultarle a Valeria Di Luca si su mayor fortaleza era su mentalidad de siempre dar un poco más, consideró: "Para mí sí, eso de decir siempre puedo un poquito más. Me caracterizaba por tener un muy buen sprint en los últimos metros, tenía mi técnica, conocía a las atletas entonces sabía cómo les tenía que correr. Sabía que contaba con esa cualidad de los últimos metros”.



Al pedirle que se describa a la hora de correr, detalló: “Dependía un poco la distancia y contra qué rival competía, eso te da saber, conocer a la otra, saber cómo corren y cómo te corren también. Me corrían para hacerme morir para que no me quedara ese resto final y no las matara en los últimos metros. Pero yo era mental, entonces yo las dejaba, sabía cuál era mi ritmo, tampoco las podía dejar ir mucho porque cualquiera de las distancias que yo corría eran medio fondo, 800 o 1500 metros, la única vez que corrí 3000 fue en el campeonato de cross country. Nunca salía a hacer carrera yo, jamás, siempre atrás midiendo que no se me fueran mucho y faltando 400 metros me acercaba ‘tranqui’, faltando 200 metros empezaba y si me tocaba con alguna los últimos 100 metros le ganaba”.

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Agradecida a…
A la hora de agradecer, Valeria Di Luca destinó sus palabras “a la ciudad de Tres Arroyos porque siempre me ayudó muchísimo en cuanto poder solventar los viajes o alguna zapatilla que necesitaba. A Cortadi obvio que me hizo amar y querer tanto este deporte y me acompañó incondicionalmente, fue un papá para mí. Mi familia porque dejaron muchas cosas por acompañarme, por bancarme. A mi familia ahora porque fui mamá joven y mi marido me bancó en esto de estudiar, bancarme y apoyarme. Mis hijos que sin ellos no soy nada, son todo para mí, también me apoyan cada día o me alientan. A mis amigos y amigas". 

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