Eugenia Liedke habló de las prácticas para evitar inconvenientes físicos

La Ciudad

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Riesgos del trabajo en casa y como lograr que nuestro cuerpo no se resienta

11|07|20 08:54 hs.

Una de las modificaciones de hábitos que trajo aparejada la pandemia, fue la implementación del teletrabajo o home office que involucra a muchas personas. Es un sistema de trabajo que se utilizaba en las grandes ciudades, como por ejemplo para las ventas telefónicas, pero que no se había adoptado de forma masiva en nuestro medio. Si bien tiene considerables ventajas, hay algunos riesgos o comportamientos nocivos que debemos conocer para poder evitar. 


En este sentido consultamos a los profesionales del Centro de Salud, el doctor Fernando Vivas, jefe del servicio de Clínica Medica y a la licenciada en kinesiología Eugenia Liedke. 

Este año Eugenia cumple 30 años como kinesióloga, es oriunda de la región que hoy es tan conocida como el AMBA, trabajó en importantes hospitales de Capital Federal y Gran Buenos Aires y desde hace un año se desempeña en el turno tarde del Centro de Salud. 

Aprovechamos su vasta experiencia para charlar con ella sobre qué estrategias considerar para que nuestra estructura corporal se adapte, sin perjuicios, a estas nuevas modalidades de trabajo obligadas por el Covid-19. No todos los riesgos dependen solamente de nuestra pose, ni de los muebles, ni de las máquinas que usamos, sino de todo en conjunto. Conseguir encontrar el equilibrio entre las tres áreas (persona, máquina y entorno) es lo que debemos hacer. 

Los profesionales en trabajos de de oficina, y los docentes son quienes más horas realizan estas actividades frente a una computadora, y en maestros o profesores es en quienes tal vez más se modifico su dinámica laboral, ya que en el aula, realizan una actividad dinámica que requiere de ir y venir, expresar los contenidos de manera atractiva, para captar la atención de los alumnos y en muchos casos realizan turnos en diferentes escuelas; por lo cual van y vienen varias veces al día de una institución a otra. 

Muy distinta a la realidad de hoy que desde la pantalla de la computadora y a través de zoom, classroom u otros soportes digitales dictan las múltiples clases; muchas veces desde la misma mesa y silla. Estas se traducen en nuevas posturas laborales. “Con esta dinámica mucho mas sedentaria y que se extiende, en ocasiones muchas más horas de lo habitual, puede ocasionar estrés, tensión muscular; es decir, el cambio de ámbito laboral traerá modificaciones en la postura habitual produciendo patologías como cervicalgias, dorsalgias, lumbalgias, o lo que comúnmente llamamos tendinitis o contracturas tensionales”, señala Eugenia. 

La kinesióloga puntualiza que “las partes del cuerpo más afectadas, obviamente serán el cuello, sus vértebras cervicales, espalda, hombros, cintura escapular y lumbar. En menor medida rodillas y muñecas; manos y dedos que pueden sufrir los perjuicios ocasionados por el teletrabajo. Podríamos nombrarlas como posturas laborales nuevas”. 

Antes ya se trabajaba para resolver los inconvenientes que traían aparejadas las posturas laborales tradicionales, por ejemplo telemarketer o trabajo administrativo. En este sentido, esto se agudiza en estos momentos, porque al realizarlas desde nuestro hogar se desdibujan los limites horarios, descansamos menos, no contamos con los elementos adecuados; y tenemos múltiples estímulos a la vez; como pueden ser la falta de silencio y tener que compartir espacios y elementos, como la computadora o el teléfono con otros miembros de nuestra familia. 



“Obviamente si bien yo soy kinesióloga, tenemos que decir que la salud podría verse alterada con afecciones no posturales, es decir si esto se extiende mucho más en el tiempo pueden sumarse otro tipo de consecuencias como las psicológicas, sociales, familiares, y en nuestro organismo alteraciones digestivas, visuales y el sobrepeso y la obesidad, entre otras”, enumera. 

Entonces las consecuencias nocivas, de por sí, se producen porque “no podemos respetar el lugar apropiado, las distancias, las alturas, tanto de silla como de escritorio, como también hay que tener en cuenta el abordaje del teclado del teléfono”. Por ejemplo la adopción de malas posturas de las manos al escribir en el teclado.

Actuar para prevenir 
Por lo tanto, si es posible se debe recurrir al asesoramiento profesional competente para que realice una indicación postural correcta; ya que desde el minuto cero podríamos decir que nuestro cuerpo se resiente y comienza la afección. 

El mobiliario óptimo para trabajar, cómodo y que luego de varias horas de uso no nos genera molestia, se denomina ergonómico. Esto no lo tenemos en nuestra casa por lo tanto, hay algunos tips que podemos realizar para que nuestro cuerpo no sufra la falta de adaptación para el entorno, de forma tal que el organismo no se resienta y no lleguemos a tener dolor. 

Sentarse manteniendo la espalda recta. Lo fundamental es acomodar la silla común pero que tenga un respaldo a 90 grados y nuestra espalda quede completamente apoyada contra el respaldo. Mantener una línea recta entre mano, muñeca y antebrazo. 

Se debe trabajar en una mesa por ejemplo de comedor. No en una mesa baja y nunca trabajar sobre la superficie de una cama o un sillón. Las superficies irregulares generan asimetrías que si se extienden en el tiempo pueden generar dolor. 

El codo y antebrazo deben estar apoyados contra la mesa. Esta posición permite una contención completa de la columna. Todos los dispositivos o medios o agentes físicos que sean útiles para relajar y calmar las molestias por contracturas, como pueden ser almohadillitas con semillas, bolsa de agua caliente, aprovechar la ducha también es útil con esta finalidad. 

Los ejercicios suaves de movilización de miembros superiores, como elongar, estirar, movilizar lateralmente la cabeza y el cuello. 

Movilizar la zona escapular y de hombros; todo eso sirve a la hora de aliviar las contracturas por estar muchas horas sentados. “Lo mismo ocurre con las tendinitis, por permanecer muchas horas repitiendo posiciones el organismo tiende a generar procesos inflamatorios, entonces la idea es realizar cada dos o tres horas ejercicios de elongación de los antebrazos”, aconseja Eugenia. 

Consulta temprana 
El dolor llama la atención cuando no desaparece con el descanso, allí hay que recurrir a la consulta. Al respecto, expresa que “cuando te levantas a la mañana y debes continuar con la actividad laboral y sigue el dolor, allí es la hora de consultar con el médico, ya que la mala e incorrecta postura no realizando tratamiento adecuado puede llevar a la afección de por vida, es decir la consulta temprana reduce riesgos y futuras patologías más invalidantes”. 

El teletrabajo 
Respecto de los inconvenientes en nuestra salud, no referidos a lo postural que Eugenia mencionó al inicio de la entrevista, dialogamos con el doctor Fernando Vivas. El home office no es reproducir las mismas condiciones del trabajo en nuestra casa, sino adaptarlas. 


Fernando Vivas hizo referencia a los efectos del aislamiento


No se trata de que todas las mañanas se encienda la computadora a las 8 y se apague a las 14, se trata de ajustar el horario a las necesidades vitales, si uno se retrasa una hora por cualquier motivo, después se tendrá que ganar ese tiempo en otro momento del día, por lo cual hace que los limites entre trabajo y vida familiar u hogareña se desdibujen.

“Nuestro organismo se resiente desde lo visual, digestivo, los hábitos de sueño entre otros”, manifiesta el doctor Vivas. No se trata de no adaptarnos a esta vida en pandemia; sino de tratar de respetar el ritmo que necesitamos para mantenernos saludables. 

Los tiempos 
“Los horarios y nuestra forma de vida ha cambiado; por lo tanto es importante respetar los tiempos, nuestras necesidades y escuchar a nuestro cuerpo”, indica Vivas. 

Se recibió en 1986, justamente el Día del Médico, trabajó durante más de diez años en el servicio de Emergencias y luego sucedió en la jefatura de Clínica Médica al doctor Furmento, tarea que desarrolla hasta el momento. 

Afirma que “esta pandemia y la posibilidad de trabajar en nuestra casa trajo aparejados perjuicios psíquicos, estamos más conectados pero menos comunicados; y también físicos. Entre estos últimos, los que más se ven es el aumento de la masa corporal; es decir el sobrepeso y la obesidad por la disminución de la movilidad y de actividad física. Este aislamiento además produce efectos cognitivos, menor concentración, aumenta la tensión, hay alteraciones del ritmo de sueño”. 

Se perciben “efectos cognitivos, menor concentración, aumenta la tensión, hay alteraciones del ritmo de sueño”


Resalta que son afecciones que están sufriendo bastante los docentes. Se da una ruptura del ciclo reparador del sueño y una merma de la capacidad laboral, también. “Por lo cual es fundamental estimular el ejercicio, con lo que podemos realizar en nuestras casas, realizar caminatas en las salidas de esparcimiento permitidas y con todos los recaudos del distanciamiento social, el uso de alcohol en gel y de barbijo que vino para quedarse; ya que es una barrera de protección sumamente importante para todas las enfermedades respiratorias”, sostiene el médico. 

Se evidencian también problemas digestivos en personas jóvenes, ya que se tiene el concepto de aprovechamiento del tiempo para la rentabilidad y no para el cuidado de nuestro cuerpo. 

El aparato digestivo necesita tiempo; para sentarse a comer, masticar los alimentos y respetar los procesos fisiológicos. “Un punto importante para mantener nuestra salud digestiva –expresa- es la preparación de los alimentos, hoy se elige lo más rápido; preparaciones breves y se prioriza saciar el apetito y se enfoca menos en consumir lo natural o en los valores nutricionales que nos aportan los alimentos, que son nuestra fuente energética". 

Un dato curioso y relevante que nos aporta el médico es que en el mundo se producen 100 millones de antibióticos y solamente el 25% se utiliza en la medicina, el resto en veterinaria; pero en mayor proporción lo utiliza la industria alimenticia para lograr una mayor duración de los alimentos. 

Para que se vea claramente hoy hay alimentos larga vida que consumimos muchísimo tiempo después de adquirirlos, y llevamos menos productos frescos a la mesa. 

Es fundamental, consumir la mayor cantidad de alimentos frescos y naturales que podamos. “Es preferible la leche de sachet que la larga vida”, dice por citar un caso concreto. “Para alimentarnos también elegimos lo que más nos estimula visualmente, lo que está mejor empaquetado, casi siempre rojo o verde. Esto genera un desbalance en los biomas de nuestro cuerpo. Debemos elegir lo que fortalece nuestras defensas”, agrega. 

Esto, es muy importante ahora que permanecemos más tiempo en nuestras casas. 

Elegir productos frescos, realizar preparaciones mas balanceadas y darles el tiempo adecuado de cocción como también preparar los ambientes adecuados para las comidas y darnos el tiempo de disfrutarlos.

Esto sumado al sedentarismo, propiciado por el aislamiento y el teletrabajo, hizo que aumentaran los malestares digestivos y el índice de masa corporal; lo que conocemos como obesidad.