Policiales

Una mujer denuncia que su padre los atacó con un arma

Otra familia clama por auxilio ante el acoso de un hombre violento

25|07|20 09:21 hs.

Después de haber sufrido el último ataque a tiros en su propia casa del barrio Olimpo, una familia tresarroyense clama por auxilio a las autoridades.


Ocurrió en las últimas horas de la tarde del jueves, cuando Sebastián Pinilla, un albañil de 27 años, apuraba su ingreso a la casa donde vive con su esposa Valeria (25), en la calle Alberdi 1235 junto a sus dos hijos de 2 y 5 años. 

Es que momentos antes había visto en la puerta de la vivienda a uno de los acompañantes de su suegro, a quien denunciaron por distintos delitos al menos cinco veces desde el mes de febrero, y aparentemente la reacción que provocaron esos trámites judiciales derivó en una escalada de violencia que, como última muestra de peligro, ofreció este nuevo ataque a tiros contra la parte trasera del lugar. 

“Me tiró a matar. Y si no, mirá donde está mi cintura y dónde los agujeros de las balas”, le dijo Pinilla a LA VOZ DEL PUEBLO señalando el mirador de una puerta que resultó dañado, antes que su esposa agregue, “tenemos un montón de problemas y un montón de denuncias hechas”. 

Con inocultable emoción, Valeria se quiebra antes de empezar a compartir lo que sabe de la triste historia que los tiene como protagonistas en peligro, “el que nos hace esto es mi papá. Ayer (por el jueves) primero se ve un auto parado allá enfrente (y señala la casa), y mi marido me dice ‘llamá a la policía porque anda Mario (nombre de pila del padre)’ y ya nos ha amenazado, nos ha corrido con un arma. Esto es algo que viene pasando desde febrero”, recordó. 


Valeria, Sebastián y uno de sus hijos. Claman por una solución a la violencia que sufren desde principio de año


“Mientras yo trataba de marcar el número de la policía, porque estaba nerviosa, él (por Sebastián) cuando abre para entrar desde el patio, se sienten dos disparos”, agregó haciendo referencia al ataque recibido desde el mismo patio de la propiedad, donde el tirador estaba solo, pero al lugar llegó acompañado, “había dos personas más que sabemos quiénes son”, indicó la pareja.

“Que nos deje en paz” 
Después de explicar que su padre “es una persona con la que no se puede tener un diálogo, porque en cualquier momento podés tener un problema”, Valeria todavía recuerda el día que comenzaron los inconvenientes.

“Lo dejé pasar porque vino a pedir perdón por todo lo que nos había hecho de chicos y ahora solo quiere molestar. Le hemos dado plata para nafta y para comer, pero cuando me di cuenta que el dinero lo usaba para la droga y no le dí más, se ofendió. Dejó de venir y, a los dos días, lo encontré robándome a mí”, explicó. 

Tras eso, vinieron las primeras denuncias y sus efectos. Les dieron una orden de restricción que duró dos meses y también le hicieron un allanamiento al hombre, pero nada de eso cambió su situación. “Hay algo que está fallando en el sistema. No puede ser que nos pase esto”, comentó Valeria, antes de apelar a un tono de súplica para llevar su mensaje a quien consideran responsable de los ataques y daños ocasionados, “queremos que, si ve esta nota, sepa que no queremos que vuelva más. Qué se deje de molestarnos por favor, que nos deje en paz”, señaló de manera previa al cierre de su marido, “que nos deje de j… la vida, porque nosotros no lo molestamos. No tenemos nada para que nos robe”. 

Según indicaron los damnificados, tras la última denuncia realizada en la Estación de Policía, el personal de la DDI estuvo en la antevíspera y habrían encontrado dos balas de un calibre “que podría ser .32 o .38”, señalaron.