Deportes

Falleció ayer, a los 79 años de edad

El básquet extrañará a Mario Oldano

25|07|20 09:43 hs.

El deporte de Tres Arroyos y el básquet en particular sufren la partida de este Mundo terrenal de Mario Luis Oldano, quien falleciera ayer, a los 79 años. Quienes lo conocieron bien y disfrutaron con su juego, no dudaron en hablar de Oldano como el dueño de un “gancho” de zurda mágico, de un jugador que perforaba las redes adversarias y que, además, tenía un altísimo porcentaje en el lanzamiento de dos puntos. 


Centro Estrada, Huracán y las selecciones de la ATB contaron con su invalorable aporte en este juego, como también lo hizo la entidad del Globo con su participación en la subcomisión de canasta y actos sociales, siendo además un eximio jugador de canasta, llegando a consagrarse en innumerable cantidad de torneos donde el volumen de parejas inscriptas sorprendía en cada organización, las cuales alcanzaron puntos de competencias interclubes locales y regionales.

Pero también su vocación alcanzó a su entrañable ATB, de la cual por muchos años fue secretario. En cada una de las reuniones semanales de delegados, con sus apuntes personales escribió el desarrollo de la asociación local. 

Siempre desde la intención de sumar, de colaborar en la organización de su deporte preferido, robándole tiempo a sus horas personales; todo a cambio de un logro deportivo, de un crecimiento institucional o de una simple charla de amigos con el básquet como epicentro. 

Durante dos décadas, Mario Oldano fue partícipe importante del básquet. Como muchos de los de su época, en principio de la década del 50, su inicio fue en los torneos para menores que organizaba el Globo. 

La relación con ese club lo llevó a querer defender esos colores, pero por una cuestión administrativa y por esas casualidades de la vida, su primer fichaje se concretó en Centro Estrada. “Fue en el 54, viendo un partido de Estrada y Costa Sud, me invitaron y acepté”, comentó alguna vez olvidando el dolor que le había generado no ser jugador de Huracán. 


Selección de Tres Arroyos Año 1972. Parados, de izquierda a derecha: Juan Ríos, Ernesto Fhurer, Mario Oldano, Tití Comán y Mafcelo Dalimier; hincados, Mario Rivolta, Alberto Antón, José Festa, Vicente Corrales y Juan Milanesi


Rápidamente se transformó en el goleador de las formativas de Estrada y a los 16 ya alternaba en Primera. Cadetes le regaló la primera vuelta olímpica y tras 4 años “volvió” al Globo. 

Su primer año fue de experiencia, pero al siguiente con el regreso de Osvaldo Goizueta y algún jugador más, Huracán se convirtió en una máquina ganadora de 6 títulos consecutivos. 

La presencia de Oldano era determinante, no sólo adentro de la cancha, pero su amor por Estrada había entrado muy profundo en su corazón y con la implementación de los descensos, y entendiendo de la posibilidad que el Amarillo sufriera esa caída, y tras convencer al Vasco, 1961 marcó el regreso a su primer club.

La vida le regalaría otra chance en Huracán, y nuevamente la posibilidad de dar vueltas olímpicas, de ganar títulos oficiales y de aquellos que organizaba cada club y que tanto valor tenía. 

Oldano siempre contó de la transformación que le tocó vivir en el básquet; siempre dijo que cuando comenzó el juego era muy estacionado, que se corría poco. Se consideraba un alero de estos tiempos y habló sobre el cambio que introdujo Amadeo Gorri pero, especialmente, marcó un tremendo avance con la enseñanza de Tomás Bello.

También ilustraba a todos los interesados en cómo era jugar al aire libre, en “esas noches lindas de verano”. Ser un gran amante de este deporte lo llevó a viajar mucho y ver partidos para aprender, estudiar jugadas, movimientos y así sacar ventaja desde lo individual como también su equipo.

Jugar en Huracán le “aseguraba” los grandes duelos con Costa Sud. “Se jugaban a muerte” repitió Mario más de una vez; pero el básquet todo lo podía y así fue que el Oriverde lo disfrutó en dos ocasiones como refuerzo. 

La selección de Tres Arroyos lo tuvo durante muchos años como principal protagonista. A los 16 rechazó la primera convocatoria por sentirse “muy chico” entre tantos experimentados. Pero después no paró más; y hasta fue partícipe del primer título regional en el Regional del 63 jugado en Dorrego ganándole la final a Pringles. 

Con dos décadas plenas de básquet, en 1974 decidió retirarse para darle lugar a los más jóvenes; pero su presencia siempre fue firme y vigente. 

Desde un lugar u otro, Mario Oldano intentó siempre contribuir, aportar algo para mejorar, para que el deporte fuera algo mejor. Y quizás por muchas de estas cosas es que hoy se lo despide con un gran cariño, pero fundamentalmente, con un gran espeto y agradecimiento por su obra forjada en vida.