Lucas Alberca y Manuel Llanos

La Ciudad

Lucas Alberca y Manuel Llanos

Fármacos contra el Covid-19, el desafío que une a dos tresarroyenses

02|08|20 09:18 hs.

Por Marcos Fersen


Cuando comenzó este impensado 2020, ni Lucas ni Manuel imaginaron que iban a estar en sus respectivas casas, entre diez y doce horas diarias y frente a una computadora, aplicando todos sus conocimientos para lograr un significativo avance medicinal para aquellas personas infectadas con Covid-19. Son tresarroyenses y viven en La Plata, una ciudad en la que el coronavirus, como en todo el mundo, ha generado todo tipo de sensaciones negativas. 

Mientras los casos se multiplican y crecen día a día, ellos, junto a un equipo de investigadores y científicos, ellos están focalizados en “aportar su granito” de arena para darle pelea al virus que revolucionó a todo el planeta. 

Lucas Alberca emigró de Tres Arroyos hacia la capital provincial en 2006. Ese año, comenzó a estudiar la licenciatura en Biotecnología y Biología Molecular, carrera que finalizó en 2014 en la Universidad Nacional de La Plata. Cinco años después, culminó el doctorado en la Facultad de Ciencias Exactas.

Manuel Llanos, por su parte, y en la misma casa de altos estudios, se graduó como Farmacéutico y se encuentra en el tramo final del doctorado en Ciencias Exactas. “Tenía pensado terminarlo este año, pero por la pandemia se atrasaron los tiempos. Espero poder finalizarlo a principios de 2021”, expresó. 

Tanto Lucas como Manuel son parte del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Bioactivos (LIDeB), perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas de Universidad Nacional de La Plata. Y a partir de que la entidad comenzó a integrar un consorcio de investigación recientemente subsidiado por la Red Internacional Instituto Pasteur para elaborar fármacos antivirales destinados a combatir el Covid-19, un nuevo desafío se les presentó a estos dos jóvenes tresarroyenses. 


El equipo que es parte del LIDeB, en marzo de 2019, cuando la palabra Covid-19 no estaba en el vocabulario cotidiano


El consorcio está conformado por laboratorios e institutos de Argentina, Uruguay, Brasil, China y Corea y busca lograr un objetivo fundamental en estos tiempos de pandemia. 

El trabajo a casa
En tiempos en los que las reuniones y aglomeración de personas en un espacio cerrado se volvieron casi un delito, Lucas y Manuel tuvieron que adaptarse a una nueva forma de trabajo. 

Cada uno en su vivienda y con su computadora, ambos invierten diariamente entre diez y doce horas en el proyecto centrado en hallar fármacos para el tratamiento de las personas con Covid-19. “Estamos trabajando el doble de lo habitual, poniendo un esfuerzo muy grande. También para nosotros es todo muy diferente porque estamos trabajando desde nuestras casas. No estamos acostumbrados a eso porque siempre lo hacemos en grupo. La ciencia es una actividad muy colaborativa, se trabaja en equipo. Pero ahora no se puede. Hacemos todo en forma remota. Nos vamos adaptando a eso”, señaló Lucas. 



Lucas Alberca, desde su casa y junto a la que hoy es su principal herramienta de trabajo

“No hay que generar falsas expectativas. Hay una probabilidad del 90 por ciento de que el fármaco encontrado sea rechazado”, dijo Lucas, quien agregó: “Lo que haría el fármaco es inhibir al virus. Evitaría que se replique y generaría que la persona contagiada se recupere más rápido” (Lucas Alberca) 


Y Manuel, por su parte, agregó: “Cada uno de nosotros trabaja en su casa. Estamos a full. Trabajamos mucho con la computadora. Somos de los pocos que podemos seguir trabajando en este contexto. Todo lo que es experimental está muy parado. Sabemos que por la situación que se está viviendo, este proyecto necesita resultados rápidos”. 

Ambos son conscientes de la responsabilidad que tienen, pero eso no los inhibe ni los “achica”, sino todo lo contrario. “Estamos trabajando con muchas ganas, más allá de que estamos un poco cansados porque estamos abocados a esto durante casi todo el día. De todos modos, es lo que nos gusta y estamos siempre con muchas ganas”, afirmó Lucas, siempre aplicando su pausa a la hora de transformar en palabras sus ideas. 



Manuel Llanos vive solo y durante gran parte del día está abocado al proyecto

“Desarrollar un nuevo fármaco es muy complejo. Es un proceso que lleva entre diez y quince años, pero por la situación que se está viviendo se busca que esté en un año. Estamos confiados en el equipo del laboratorio. Somos unas diez personas trabajando el tema. También hay profesionales de otros laboratorios que tienen experiencia en esto de desarrollar fármacos” (Manuel Llanos) 


El desafío que los tresarroyenses comenzaron junto a otros especialistas de laboratorios de Uruguay, Brasil, China y Corea se encuentra en los primeros pasos. 

De todos modos, y conocedores del paño, ambos expusieron un extremo cuidado a la hora de fijar plazos con respecto al eventual nuevo medicamento. “No hay que generar falsas expectativas. Hay una probabilidad del 90 por ciento de que el fármaco encontrado sea rechazado”, dijo Lucas, quien agregó: “Lo que haría el fármaco es inhibir al virus. Evitaría que se replique y generaría que la persona contagiada se recupere más rápido”. 

En la misma línea, Manuel sostuvo: “Desarrollar un nuevo fármaco es muy complejo. Es un proceso que lleva entre diez y quince años, pero por la situación que se está viviendo se busca que esté en un año. Estamos confiados en el equipo del laboratorio. Somos unas diez personas trabajando el tema. También hay profesionales de otros laboratorios que tienen experiencia en esto de desarrollar fármacos”. 

El LIDeB trabaja desde hace años en proyectos para combatir, por ejemplo, el chagas y la epilepsia. “Nuestro laboratorio hace ese trabajo desde hace muchos años para otras enfermedades. Vamos a aplicar lo que sabemos a este nuevo virus que nos tiene a todos un poco locos. Nuestra parte es toda computacional. Nosotros vamos a buscar moléculas para inhibir las proteínas importantes del Covid-19. Si logramos eso, el virus se muere”, explicó Lucas. 

Manuel es parte de la entidad desde 2017. Y en primera persona contó el significado que para él tiene ser uno de los protagonistas de este trabajo. “Para mí está buenísimo. Se aprende un montón. Es un trabajo colaborativo. No hay muchas oportunidades de trabajar así con especialistas que están abocados a otros temas. Es gente que se dedica a eso desde hace mucho tiempo”. 

Y agregó: “Desde lo personal es un desafío muy grande porque el Covid-19 es algo totalmente desconocido. No obstante, uno busca hacer un aporte desde lo suyo. Del virus se habla mucho. Algunas cosas son ciertas y otras no tanto. Esto es nuevo. Yo siempre leo y me informo para luego informar a los demás”. 

“Cuando surgió lo de la participación en el consorcio, la propuesta nos vino muy bien, ya que las predicciones que nosotros hacemos en las computadoras las vamos a poder evaluar en la proteína del virus. Es un desafío muy grande. Toda la comunidad científica está trabajando en el tema y eso da tranquilidad”, completó Lucas. 

Rigor de cuarentena 
Manuel y Lucas están sintiendo en La Plata el rigor de la cuarentena. Y en ese marco, desde antes del comienzo de la actual coyuntura, no pisan suelo tresarroyense para visitar a sus familiares. 

Mientras tanto, y con algún recreo de por medio, están focalizados en el proyecto. “Salgo lo menos posible. Para despejarme del trabajo, miro series. A Tres Arroyos fui por última vez en el verano. Con mi familia hago videollamadas para estar en contacto. Soy de hacer deportes, pero ahora no se puede hacer nada”, se lamentó Manuel al describir cómo va sobrellevando la cuarentena. 

Y Lucas, en tanto, contó su realidad. “Estoy todo el día en casa. Me levanto a las ocho de la mañana y empiezo la jornada. Corto para almorzar y después sigo. Capaz que son las nueve de la noche y estoy frente a la computadora. A veces intento hacer una pausa pero no puedo. Es como que no encuentro otra actividad para pasar el tiempo”, expresó. 

La pandemia y sus efectos colaterales obligaron a Lucas y Manuel a trabajar desde sus casas, distanciados del resto del equipo del LIDeB. 

Sin embargo, y a pesar de estar separados, buscan junto a sus compañeros buscan cumplir con un objetivo tan necesario como vital para el futuro, el cual, de concretarse, sería tan importante como la esperada vacuna contra el Covid-19.