El kiosco donde fue montado un ardid para quedarse con 230.000 pesos

Policiales

Ayer declaraba Katlauskas ante el fiscal Lemble

Por qué la sustracción de dinero en “Tentaciones” sería una “estafa”

02|08|20 09:32 hs.

El pasado 16 de junio, un delincuente irrumpió en el kiosco Tentaciones y, tras proferir gritos y generar confusión, se llevó una bolsa con 230.000 pesos destinados al pago de servicios de clientes.


En la mañana del último viernes, el primer detenido por el hecho sería Juan Pedro Katlauskas, conocido en nuestra ciudad por sus antecedentes, los mismos cuya firmeza en algún caso hicieron que vuelva a un calabozo en las últimas horas. 

Ayer, el fiscal Lemble esperaba que el acusado arme su estrategia con un representante de la Defensoría Oficial para afrontar cargos por “estafa” en el marco de la audiencia que fija el artículo 308 del Código de Procedimiento Penal.

Las razones por las que el Ministerio Público imputa este delito a Katlauskas y un ayudante ocasional de la dueña del kiosco, identificado por fuentes judiciales como Esteban Cinalli, es que para sustraerle el dinero no usaron violencia sino un engaño.

Para el fiscal, todo se trató de un montaje en el que habría elementos de prueba suficiente para demostrar la presunta complicidad entre Katlauskas y la persona que habría facilitado su aparición en escena al momento de llevarse la bolsa con el dinero, con la ayuda de un tercero, encargado de conducir la moto que esperó al ladrón en la esquina y acerca de quién hasta el momento no trascendieron datos. 

Tal como informaron fuentes judiciales, en los mensajes rescatados de los teléfonos incautados habrían encontrado uno que dice “listo” en el celular de Katlauskas, momentos antes de que se cometa el arrebato.

Al mismo tiempo, también trascendió que, en la misma noche de la sustracción, la policía encontró 60.000 pesos en la casa de Cinalli durante un allanamiento. 

Como no tiene antecedentes penales y el delito que se le imputa es excarcelable, éste último continúa en libertad, se indicó. 

Según dejaron trascender fuentes judiciales cercanas a la pesquisa, el trabajo de la DDI fue decisivo para desentramar una historia que, de acuerdo a las estimaciones de los investigadores, planeaban repetir y aparentemente con la misma víctima.

La otra cara 
Mientras tanto, doña Rosa Rosales, la dueña del kiosco robado ya ha pasado muchos dolores de cabeza para preocuparse por la infidelidad que cometió el joven en el que confiaba para hacerle los trámites porque conocía de la cuadra (vive a metros del local), como así también a su familia. 

Al otro día de haber sufrido el hecho, Rosales se encontró con que tenía que devolver todo lo perdido, ya que el seguro la cubriría cuando el hecho es considerado “esclarecido” y, por otra parte, los 60.000 pesos secuestrados continúan incautados a la espera de una definición judicial. 

Según pudo averiguar LA VOZ DEL PUEBLO de manera extraoficial, el dinero lo juntó con la ayuda de familiares y amigos y, por estos días, sigue adelante con su emprendimiento, aunque ahora solo cobra con débito los servicios que antes también percibía en efectivo.