Cantilo se asombra. “Hoy somos más famosos que antes” dice y se ríe de ello

Deportes

Informe Especial

Cantilo Destéfano, el central que dejó su huella

02|08|20 09:55 hs.

Históricamente, Tres Arroyos ha sido cuna de una gran cantidad de futbolistas que, por una cosa u otra, han dejado su huella en la historia del deporte en la ciudad. Cada club tiene su ídolo, su figura, aquella que ha despertado cientos de gritos en la cancha y que, hoy, cada vez que entra a un lugar, genera el recuerdo de los presentes que empiezan a contar anécdotas de tiempos pasados. 


Uno de ellos es el recordado Héctor “Cantilo” Destéfano, uno de los puntales de aquel recordado Boca de la década del 70’ que obtuvo tres campeonatos y peleó palmo a palmo con los mejores. 

“Yo empecé jugando de casualidad en Boca” cuenta Cantilo, mientras empieza a sumergirse en recuerdos. “Ibamos a ver a Colegiales todos los domingos. Una vez fuimos a la cancha todos los chicos del barrio, que éramos 6 ó 7, y cuando regresábamos pasamos por la cancha de Boca. Ahí estaba José Abel Ulibarre practicando con los chicos; hacían como un torneo para fichar jugadores y entramos” dice, mientras agrega que “enseguida nos pusimos a jugar y nos ficharon porque nosotros estábamos todo el día con la pelota. Vio que teníamos condiciones”. 

Y por esas casualidades del destino, cuando corría el año 1965, Cantilo empezó a defender los colores azul y amarillo, esos que luego lo marcarían a fuego. 

“Ese año se jugó un campeonato infantil. Jugaban Tucho Gago, Mario Campaña, la Bruja Orquín, los Odorisio, Toto y Pitín Casso, Chico, Fito Carulo… ahí nos conocimos. A todos nos seleccionó Ulibarre y empezamos a jugar en la Sexta” explica.

Un comienzo frustrado 
Destéfano enseguida empezó a subir categorías. Jugó en Sexta, Quinta y Primera, pasando solo en algunos partidos por Tercera. Allí, una lesión lo truncó de las canchas por un par de años.

“El presidente de la Liga era Aldo García, dueño además de Automotores San Martín. Había un campeonato comercial en Chaves y pusieron de acá un equipo juvenil reforzado y me eligieron a mí. Ahí me lesiono la rodilla… salté a cabecear y cuando caí, la rodilla izquierda estalló” cuenta, con claridad. 

“Me llevaron a la AFA y ahí me atendieron y me dijeron que dejara de jugar al fútbol, así de una, porque operarte en ese tiempo... te abrían toda la rodilla. Dejé de jugar. Había jugado un par de partidos en Primera, me lesioné y no pude jugar más. Dejé pero tranquilo, como si nada, porque no había mucha presión ni nada. Los dirigentes me llevaron a Buenos Aires, me hicieron ver, me querían operar pero el doctor que me vio, el doctor Pinto, me dijo 'Negro, no jugués más al fútbol'... no era figura, no era nada y ¿qué me iban a operar?”.  

- ¿Cuánto tiempo lo alejó del fútbol? 
- Y, más o menos dos años y medio o tres. 

La vuelta 
Mientras estuvo fuera de las canchas, Cantilo retomó su vida “normal”. Trabajó como plomero, cloaquista y gasista, hasta que le llegó el momento de hacer el servicio militar. “Me toca el servicio militar y como ahí hay orden cerrado, carrera para allá, para acá y con borcegos y el equipo y con todo, empecé a correr como si nada, porque tenías que correr o correr” dice. 

Allí la memoria lo lleva más allá y los detalles comienzan a aflorar. “Estuvimos un mes en carpa, en campaña, y cuando volvimos nos dieron un equipo de gimnasia; el que hacía deportes se vestía todo de blanco y podía hacer deportes. Había una cancha reglamentaria y jugaban los cabos, pero yo no quise jugar ese primer día”. 

El miedo a volverse a lesionar estaba presente. “No quería jugar por miedo, aunque corría y no sentía nada” dice. “No quería arriesgar porque yo ya me había olvidado del fútbol” rememora. 

Pero una situación lo hizo repensar todo. “Me agarró un sargento ayudante y me dijo: ‘¿qué está haciendo usted soldado que no hace deporte?’ y me mandó a limpiar un gallinero… al otro día fui el primero que me vestí. Empecé jugando al arco y ya cuando un defensor que había jugado va al arco… más o menos salís, te adelantás. Ahí me empezaron a decir ‘Negro, ¿por qué no jugas al centro?’”. 

Esa primera prueba, exitosa, y el aliento de sus compañeros lo motivaron. “Al segundo día estaba jugando de 2 en la defensa y lo primero que hice fue trabarme la rodilla con una cinta, algo que había visto acá con Escapa cuando era kinesiólogo y además vendaba a los jugadores de la selección. Ahí jugué… uno vino y me regaló un par de botines y seguí jugando, me entusiasmé. En la colimba jugaban cabos, sargentos y muchos lo hacían muy bien. A la tercera vez pedí permiso para venirme porque salíamos cada 15 días, me vengo, voy a Boca y juego en la Tercera. Ahí empecé; tenía 21 años”.  

El principio de una carrera
“Cuando vine de la colimba, que terminé, ya había jugado en Tercera casi todo el año porque salía cada 15 días pero a veces pedía permiso y me venía a jugar. Ahí arranqué y no paré más”. 

Como si de una casualidad se tratara, una lesión lo había sacado de las canchas y una lesión lo volvió a meter en ellas. “En Boca jugaba mi hermano de 6 y el Negro Torres de 5. Se lesionaron los dos, los operaron y no pudieron jugar más… ahí entré yo. Ahí empezó la carrera mía. Después vino el 71’, salimos campeones con Boca y parece que anduve más o menos bien” señala, con humildad, casi avergonzándose de contar que él había sido uno de los pilares de aquel equipo.  


Aquel recordado equipo de la década del 70’ dejó una huella en el fútbol local


En Boca lo esperaban dos títulos más: el de 1975 y el de 1976. “En ese momento eran todos los equipos buenos. Podías ir a Cascallares y tenía un equipazo, ibas a Alumni y tenía un equipazo... eran partidos duros. Argentino Junior un año salió subcampeón invicto, mirá si tendría equipo y Quilmes... era muy parejo, era buen nivel de fútbol, era una época muy linda”. 

El Xeneize fue formando un equipo que, si bien sufrió mutaciones, mantuvo una base. “Boca tuvo una camada con Piernes, Cedrón, Azurmendi, los Fernández, que era muy buena. Yo tuve la suerte de jugar desde los 15 años pero no te podías descuidar porque en la Tercera o atrás de uno había uno como yo o mejor que yo. Siempre tenías que estar afilado. Me acuerdo que cuando venían Sasso y Acosta, íbamos a ver a la Tercera, o sea, almorzábamos en el club y después íbamos a ver el partido y por cada puesto nosotros nos cargábamos: 'mirá, no aflojes porque te sacan el puesto'. Se competía de una manera leal, pero quedaron muchos chicos, jugadores, en el camino”.  

El salto de calidad 
“Creo que Boca se potenció porque fue una camada de jugadores de acá, del mismo pueblo y Sasso y Acosta nos dieron ese plus que faltaba, ese poquito. Acá siempre los campeones eran Huracán o Quilmes, Boca llegaba ahí pero le faltaba algo, siempre nos ganaban. Sasso y Acosta, dos grandes jugadores, nos dieron brillo... ellos dos sin nosotros, no jugaban, y nosotros sin ellos dos, tampoco, el equipo era ese” manifiesta con firmeza y seguridad, tal como lo hacía dentro del campo de juego.


Cantilo y la pelota. Una relación que se mantuvo durante años


Allí Cantilo hace un paréntesis y trata de explicar cómo era aquella época. “Los dirigentes no tenían tanto poder adquisitivo para traer 6 ó 7 jugadores como hacía Huracán, que aparte de tener buenos jugadores traía a los mejores, y si había un jugador bueno en otro club se lo llevaba, porque todos querían jugar ahí y Huracán quería salir campeón, entonces se armaba de tal manera que era imposible”.  

El paso por otros clubes 
En casi 20 años de carrera, Destéfano tuvo la oportunidad de jugar para otros equipos como refuerzo en aquellos recordados Torneos Regionales. Así, tuvo la suerte de lucir las camisetas de Huracán en tres oportunidades y la de Independiente de San Cayetano (además jugó como refuerzo de Quilmes en la inauguración de su estadio y terminó su carrera en Echegoyen).  

- Las tres veces que fue con Huracán, la vez que jugó en Quilmes, ¿qué significaba para usted que lo llamen? 
- Y... aunque yo era hincha de Boca, después defendía los colores de Huracán como los defendía en Boca porque si yo no hacía lo que hacía en mi club me tiraban tierra encima. 

- ¿Y alguna vez pensó en no volver a Boca? 
- En esos tiempos era muy difícil cambiar de club. Una vez Aranegui me llevó pero nunca me enloquecí ni nada... le dije que hablen con Agarraberes y si ellos querían yo iba a jugar a Huracán porque era lo máximo acá. A pesar de que a uno a veces le dolía, porque la rivalidad estaba y siempre nos ganaban, después nos juntábamos y éramos amigos, dejábamos de lado esa diferencia que podía haber en un partido.

- En 17 ó 18 años de carrera jugando torneos locales y regionales, jugando para distintos equipos, ¿se acuerda cuál fue el delantero que más le costó?
- Y yo marqué muchos... Aldo González, Díaz de Necochea, Tito Alonso, Varela, Doré, Cabodevilla, eran jugadores bravos... muchos. Lofredo, Barberón, Di Luca, Palacio… había muchos y a veces, el planteo que me hacían a mí era que siga al 9. Recuerdo que el que más trabajo me dio, que era muy pícaro y tal vez no trascendió mucho pero era muy buen jugador, era Walter Fernández, de Independencia. Ese me buscaba, en el partido se me acercaba, pero cuando traían la pelota porque avanzaban ellos me sacaba para afuera del área, se tiraba atrás a ver si lo seguía... si yo lo seguía dejaba el hueco, entonces me buscaba y, como quien dice, me toreaba, me rozaba. Son jugadores muy bichos, muy inteligentes para sacarte y dejar el hueco porque muchas veces el defensor está de frente y si está bien formada la defensa era muy difícil pasarlo, pero la habilidad está en eso, en buscar.  

- ¿Y se acuerda cuál fue el mejor partido que tuvo dentro de una cancha?
- Y, muchos... Boca jugaba en un nivel que los hinchas de otro club venían a la cancha. Boca arrastraba mucha gente porque según decían en la semana jugaba muy bien. Eran tiempos de cancha llena, era muy lindo de ver en Quilmes, El Nacional, De la Garma... ahí un día iba tanta gente que cerraron la calle y como era corralón de cemento, de placas, la gente veía desde la calle. 

- ¿El mejor equipo de todos fue...? 
- El del 75-76'. En el 71’ éramos 9 jugadores de Tres Arroyos con Sasso y Acosta, después el arquero era Fernández y después ya venía Ciganda, Roldán, Sasso, Acosta, Farías, Prieto, Curtis… vinieron varios jugadores y el equipo ya era mezclado... 6 y 5, 7 y 6,  

- ¿Qué se sentía que trajeran jugadores de todos los puestos pero usted siempre estaba? 
- Yo estaba... después tenía atrás pibes que venían de inferiores. No te podías descuidar. 

                 000000000000000000000000000000

Selección
Cantilo Destéfano defendió los colores del seleccionado tresarroyense durante muchos años. Allí, logró consagrarse campeón regional centro en la Sub-15, en tanto que en la mayor disputó una gran cantidad de encuentros en los argentinos. 



“Eran torneos muy lindos, era competencia… ir a jugar a Olavarría, Tandil, Ayacucho, a Necochea, a Mar del Plata, a Bahía Blanca... eran selecciones con buenos jugadores” dijo.  

           00000000000000000000000000000000

Amistosos
Uno de los recuerdos que la gente guarda como un tesoro son los grandes amistosos que se disputaban en la ciudad. 

 En esa época era común que equipos de Primera como River, Boca, San Lorenzo o Racing lleguen a la ciudad para disputar amistosos con los conjuntos locales. Para Cantilo, aquellas eran como pruebas de fuego. “Jugamos contra San Lorenzo, con Racing, con Central. Con Racing casi me echan con el 9 de ellos, Scotta, por un choque en la mitad de la cancha… no me les achicaba” cuenta. 


Cantilo junto a un compañero y el recordado Potente, de Central


Otro de esos flashes lo lleva al choque ante Rosario Central. “Fue cuando jugaba Kempes, Potente… nos ganaron 3 a 1. Al poco tiempo Kempes salió campeón del mundo siendo figura… acá nos hizo un gol sobre el final, jugando un partidazo con Boca”. 

“Fue muy lindo, una etapa muy linda de mi vida, y cada día que pasa, somos más famosos que antes porque ha quedado en la retina de la gente aquel equipo maravilloso y los jugadores que fueron pasando por él” manifiesta Cantilo. 

      0000000000000000000000000000000

Error y derrota
Es increíble cómo los recuerdos a veces quedan ahí, inamovibles. Después de haber participado en cientos de partidos y de haber protagonizado miles de jugadas, Destéfano recuerda una en particular. 

“Yo me acuerdo un año que siempre seguía al 9. Me acuerdo que salimos campeones de Primera tres años, pero también tuvimos un Milanesi y un Escudero, que se jugaban en ese tiempo como el Preparación. En un partido me salí del orden que teníamos, yo jugando de 6 tenía que seguir al 9. Venía el 5 de ellos y yo le salgo a la mitad de la cancha, fui a presionar para quitársela, cuando llegué a él me la tiró por arriba adonde tenía que estar yo… me acuerdo que jugaba Rivada, le ganó al marcador y metió el gol. Perdimos 1 a 0. Era claro el error que había tenido”. 

      0000000000000000000000000000

Oportunidad
En tantos años de carrera, Héctor Destéfano tuvo oportunidades de llegar a otro fútbol. Una de ellas se dio cuando disputó un Torneo Regional representando a Huracán. “Jugamos contra San Lorenzo de Mar del Plata acá, y para ellos jugaba Lofredo, que había hecho siete goles. Me tocó marcarlo y no tocó una pelota, yo jugué muy bien. En la vuelta, antes del partido, vino un muchacho que era de acá pero se había ido a vivir a Mar del Plata y me dice ‘te vinieron a ver’. Ahí quise jugar yo y lo descuidé al delantero… salí jugando y me iba a recibir a donde no tenía que recibir. Me metió tres goles y perdí todo lo que había hecho acá”. 

Pero esa no fue la única chance que Cantilo tuvo en su carrera futbolística ya que antes, se fue a probar a Gimnasia de La Plata. “Nos llevaron con Cedrón” recuerda, aunque admite: “Yo iba a acompañarlo más que nada”.

“Llegamos allá y teníamos 22 ó 23 años, parecía que andábamos bien. Allá nos enteramos que había que hacer contrato… me acuerdo que el técnico decía: ‘tengo que sacar 8 jugadores ¿cómo hago?’. Fue el año que el jugador de Primera tenía que tener contrato, no recuerdo el cupo total pero tenía 8 de más. Nos tuvimos que volver. Jugamos en la selección ese año. Después vino Gimnasia con el mismo técnico, jugaba Gatti, y le ganamos dos veces; creo que le hicieron una nota al técnico y dijo que habían tenido la posibilidad de llevarnos pero no podía hacer nada. Nosotros tampoco tuvimos la picardía de decir que nos fichen igual para aunque sea entrar al club”.  

          0000000000000000000000000000000

EL RECUERDO DE LA DEPORTODO 
En el año 1980, la recordada revista Deportodo le realizó una nota, que llevó como título “¿cuánto te debemos, Cantilo?”. 



Este título encabeza además, un cuadro de grandes dimensiones, en el cual Destéfano guarda fotos de su carrera como futbolística. Allí se lo puede ver con la camiseta de Boca, la de Huracán, la de Quilmes y la de la selección. “Tuve la suerte de ser capitán en la selección, en Boca 4 ó 5 años y en Huracán un año y cuando vos sos de otro equipo y llegás y te dan la posibilidad esa y tenés ese reconocimiento, no te olvidás” menciona. 

Recordamos que durante su carrera, Cantilo jugó siete regionales: tres con Boca, tres con Huracán y uno con Independiente. Además, fue refuerzo de Quilmes en la inauguración del Complejo