La Ciudad

Forma de producir peces y plantas de manera sustentable

En acuaponia, Juan Pablo Pesalaccia es el primero

09|08|20 10:17 hs.

Por Horacio Arbasetti

Juan Pablo Pesalaccia es realmente un innovador, pero también alguien que le dedicó muchos años al estudio y que desde siempre se acostumbró a remar contra la corriente. Este tresarroyense es uno de los que más sabe sobre acuaponia en Argentina y Sudamérica. Es más que un adelantado. 

Hoy vive en Marcos Paz donde desarrolla desde hace siete años Aqüidar, un proyecto educativo, productivo y sustentable. Se trata de una unidad productiva que une piscicultura e hidroponia en la que peces y plantas se vinculan nutriéndose estas últimas de lo que producen y excretan los peces procesados por las bacterias que lo intercambian. 

Al realizarse esto las plantas purifican el agua que vuelve a los peces, ya que ambos están en estanques diferentes, pues las primeras están flotando en paneles que las mantienen, todo esto sustentado por una bomba de recirculación y aireación del agua.

En contacto telefónico con LA VOZ DEL PUEBLO Juan Pablo, lo primero que hace, es recordar a su familia, el pilar fundamental de su presente: “Muchas de las cosas que yo aplico me las enseñaron mi abuelo Juan y mi viejo Juan Carlos. Gracias a ellos y su sacrificio yo pude salir adelante. Otra de las cosas que me marcaron en la vida fue la EATA y la educación que recibí allí”. 

El recuerdo de Tres Arroyos en Juan Pablo no se borra y mucho menos la Escuela Agropecuaria, al punto tal que en muchos pasajes destaca la charla dada por el doctor René Favaloro en agosto de 1990, con motivo del acto por el Día de la Enseñanza Agropecuaria. “Yo salí de ahí” señala. 




Comienzo en el sur 
Han sido 26 años estudiando solo, “todo tiene que ver con lo que aprendí en la Escuela Agropecuaria de Tres Arroyos y lo que me enseñaron mi abuelo y mi viejo tratando de ver todo lo que se desperdiciaba en el campo y que todo se podía unir. Y a lo largo de los años uní en mi cabeza lo que me enseñaron de hidroponia y de piscicultura en la escuela” dice remarcando lo que ha sido la escuela en su vida. 

Muchas cosas ha emprendido, ya que vivió durante 19 años en Puerto Pirámides donde hizo un curso de buceo y de capitán de barco. Allí tuvo un restaurante y desarrolló su primer proyecto de acuaponia pero con especies marinas, “eso fue en 2002-2003. Ahí viví junto con mi padre después de su segundo ACV. Ese proyecto, por cuestiones burocráticas, lo doné a la escuelita rural y terminé donde estoy ahora, en Marcos Paz”. 

En su nuevo destino trabajó en reproducción de pacú, langosta australiana, garra rufas, truchas, sin ayuda de nadie y siempre con la convicción. “Las cosas aprendidas en la EATA me abrieron las puertas para otras que empecé a experimentar con la acuaponia que es la acuicultura o la piscicultura integrada a la hidroponia”, dice. 

“Así empecé a darme cuenta del aprovechamiento de nutrientes y cerrar un círculo en lo que es, digamos, un sistema productivo. De golpe me convertí en referente en Argentina y contactarme con los que empezaron en el mundo, pues acá no había”, agrega. 

 Convicción 
En todo este camino Juan Pablo Pesalaccia debió luchar “contra la falta de conocimiento a nivel político y burocrático y sigo luchando tratando de explicar lo que es. Pero hoy por hoy estoy contento porque he capacitado a la gente del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Nación hasta la de Agroindustria de la Nación. Para mí es un orgullo y eso me lo enseñó el abuelo Juan, eso sumado a los ACV de mi padre y la muerte de mi madre me marcó para aprovechar el circuito y no desperdiciar nada y no creer en nadie sino en uno mismo y lo que puede aprender uno solo”.

Juan asegura que “sin convicción no hay disrupción y en Argentina la disrupción es un camino larguísimo. Si no hubiese tenido convicción yo habría largado todo hace rato”. 


En familia, acompañado por su hijo Luca


El sistema 
 Para Pesalaccia el sistema productivo integrado con hidroponia y piscicultura es perfecto. “Vas uniendo las dos cosas, pero siempre cuando ensamblás hay bacterias benéficas (nitrozomas y nitrobacter) que están en el agua y que también están en el suelo pero hoy las están matando por los plaguicidas que se aplican. En el agua siguen presentes y en presencia de amoníaco empiezan a proliferar, ellas -las bacterias- son para mí lo más importante, más que los peces y las plantas porque están en el medio”, explica. 

“Hay un montón de especies que están en la risosfera de las plantitas cuando están flotando en agua sola, sin suelo”, completa. 

El sistema parece complejo, pero puede explicarse de una manera simple. Los peces consumen el alimento granulado que les da Juan Pablo y largan “un 90% de amoníaco total -en forma de orina, heces- por sus agallas. Este amoníaco asociado a las bacterias se transforma en nitrógeno disponible para las plantitas, siempre y cuando tengas un pH compatible al medio, para que las plantas lo puedan absorber”. 


Ulises, su hijo del corazón


Los sólidos (heces) los separa del sistema, los remineraliza en un digestor recuperando un montón de fósforo, calcio y otros micro y macronutrientes que vuelven al sistema.

“Más o menos es eso, tenés peces, plantas y bacterias en el medio. Siempre y cuando mantengas un pH en 6,8 a 7,5 las plantas lo van a absorber. Se trata de no desaprovechar nada y eso me lo enseñó mi abuelo… Tarda años pero el círculo se cierra” dice en el final.  


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Su familia 
Juan Pablo nació en nuestra ciudad, es hijo de Juan Carlos Pesalaccia y Nirta René Christensen y nieto del recordado Juan Pesalaccia, de quien lleva el nombre el escenario de la Fiesta del Trigo. 

 Tiene dos hermanos, Luciana y Mauricio, y dos hijos, “uno propio y otro de la vida”, dice orgulloso. Luca y Ulises son quienes han heredado la constancia de su padre. “Ellos siempre estuvieron conmigo, en las malas y las recontra buenas y saben tanto como yo –señala-. Es por ellos que en muchos aspectos sigo con esto”. 

Otra de las personas “que siempre me ayudó y creyó en mi proyecto es Ignacio Vassolo, el Nacho… amigazo”. 

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La unidad de producción

La unidad productiva con que cuenta Juan Pablo Pesalaccia son 500 metros cuadrados de invernadero (0,05 ha). Allí se producen de 6 a 12 toneladas de pescado al año y en el área vegetal -bajo sistema floating- 4500 plantas cada 28 días de verduras de hoja. 

En cuanto al agua tiene un sistema de recirculación cerrado pues Pesalaccia tiene la misma con la que arrancó hace seis años. Lo único que se agrega son 1500 litros en verano para contrarrestar la evaporación, a esto le suma que no trabaja con antibióticos ni otro herbicida contaminante porque si no mataría a las bacterias. 

Por eso “cuando la persona compra las verduras o los peces que le vendemos se asegura la calidad sanitaria de los mismos. Es una manera de darle valor agregado a la producción sin joder al ambiente ni al ser humano” cuenta.

Sostiene que se puede producir en cualquier lugar del país con un simple análisis del agua para que no supere el pH requerido. 


Las instalaciones para producir están distribuidas en 500 metros cuadrados. El agua posee un sistema de recirculación y no trabaja con antibióticos o herbicidas


Variantes en vegetales 
En vegetales hay tres formas de producción, Juan Pablo hace floating que son camas de cultivo en las que las plantas están flotando en el agua en planchas; otro sistema es NFT (Nutrient Film Technique) que traducido significa “la técnica de la película de nutriente”, y es básicamente la producción a través de caños de PVC perforados donde se insertan las plantas; y la tercera opción en sustrato inerte. Con esto se puede producir cualquier tipo de vegetal o frutas, Juan Pablo lo ha hecho hasta en melones. 

En la producción que hoy lleva adelante Pesalaccia en un ciclo de 28 días obtiene una planta de lechuga de 300 gramos, o diez plantas de rúcula o albahaca por cada agujerito que flota esto por floating. “Después por microrriego se puede hacer tomate, cherry, cannabis medicinal, hasta melones he hecho, lo que te imagines podés producir. Había cosas que decían que no se podía como melones, zuchinis o frutillas y por floating lo logré, pero cada una tiene su secreto y mucho tiene que ver el volumen radicular que generan. Al margen de eso lo más importante es que desde los peces pasando por las bacterias tenés un nitrógeno total y micro y macronutrientes para bancar cualquier tipo de planta sin agregar nada, sólo hierro quelado. Lo podés hacer en el patio de tu casa o en espacios gigantes con sólo una bomba recirculante, lugar para los tanques y respetando el pH”. 

 Los peces 
En cuanto a los peces que usan y producen son tilapias rojas y del Nilo (Egipto) que son ambos de aguas cálidas. Pero manteniendo esto se puede hacer con agua salada con peces o moluscos como el pulpo o la langosta, algo que ya experimentó. El concepto que mantiene Juan Pablo es que cada lugar tiene una temperatura máxima y mínima. Eso va a marcar el tipo de pez a elegir para generar, si se necesita invernáculo o no, el vegetal que se quiera elegir para producir. “No es nada raro”, cuenta. 


En abril de 2019 recibió la visita de Lino Barañao, quien era ministro de Ciencia y Tecnología; Daniel Tawil, fundador de Horticultura Argentina Sustentable; y el reconocido chef argentino Cristian Ponce de León


El agua 
El agua usada para su proyecto fueron 200.000 litros de agua de pozo -a la que le hizo un análisis físico químico, lo que le dio el promedio de micro y macro nutrientes, el pH y si no tiene alto contenido de sodio-, luego de bajarle el pH a 7 pusieron los peces, lo que generan las bacterias y así bajan el pH. Luego sembraron las plantas y desde ahí comienza el proceso. El agua que se debe agregar puede ser de pozo o de lluvia que suben o bajan el pH, “es jugar con eso, muy simple porque lo ves reflejado en los vegetales”. 

Una bacteria que circula por el agua (“se llaman nitrosomonas y nitrobacter, es la misma que podés encontrar en cualquier charco”, cuenta Juan Pablo), toma sus heces y las convierte en el fertilizante que las plantas van a absorber. En cuanto a cómo llegan a las piletas que se extienden debajo de las lechugas es a través de una bomba que se encarga de llevar y traer el agua con el fertilizante diluido desde el tanque de los peces hasta el de las lechugas.

No es magia, es simplemente aprovechamiento total de un sistema integral o como Juan Pablo lo denomina, “economía circular”. 

Contactos 
Para asesoramiento, proyectos, charlas o cualquier consulta, los interesados pueden dirigirse a través del WhatsApp 11-4185-6018 o al mail jpesamar @gmail.com En tanto por Facebook Aqüidar acuaponia argentina y en Instagram: Aquidar¬_argentina.