Con El Pirata. Gustavo Gocchi, con el apoyo de la delegación, impulsa la instalación de un museo del

Claro, Reta y Orense

Centenario de Claromecó

Gochi: “Es momento que las lanchas dejen de estar tiradas”

11|08|20 09:23 hs.

Por Fernando Catalano


Con el correr de los años, en la pesca artesanal local, se reemplazaron los cuarteadores a caballo por tractores y camionetas “Una vez que estás en el Renegao, vienen personas que ni te imaginás a decirte que fueron marineros. Siempre una gran parte del pueblo en algún momento llevó el plato de comida con la pesca, por más que no haya sido siempre laburador de la pesca”, contó Gustavo Gochi para explicar además cuánto representa la actividad pesquera en la identidad de un pueblo. 

El mismo se define como un pescador golondrina, que además se las rebusca trabajando en el campo o en toda changa en la que pueda dar respuestas. 



También es fotógrafo, pero es otra actividad con la cual se maneja de manera estacional, no permanente. Fue quien propuso armar un museo del mar para la celebración del centenario de Claromecó, y para lo cual la dirección del Ente Descentralizado, a cargo de Julián Lamberti, ya comenzó con los movimientos necesarios para concentrar el paseo de lanchas pesqueras y su restauración, en la manifestación testimonial que hablará más fielmente sobre la actividad que más identifica al claromequense. 

Por etapas 
La primera lancha que ya fue instalada en el predio de la oficina de turismo, y cuyo capitán fue Mario Lamberti, está lista para ser limpiada y acondicionada. “Todavía no está colocada donde tiene que ir”, dijo Gustavo quien tiene en mente la diagramación de las diferentes naves que serán llevadas al lugar. “Amigos y gente del pueblo me escribe para hacer cosas”, confió mientras le llegan los suministros que la delegación le acercará para comenzar los trabajos de restauración, y también para aprovechar las manos que se le ofrecen. 

Apunta a hacer un trabajo por etapas, porque como dice, “nunca terminaría de imaginarme cosas para hacer”. Para el inicio depende de la ayuda que se le pueda acercar en materia de insumos como hierros, pintura, discos de amoladora, lijas, pinceles, aguarrás, focos, cables, luces. 


Gustavo Gochi, con el apoyo de la delegación, impulsa la instalación de un museo del mar en la plazoleta de calle 30 y avenida Costanera (Caro Mulder)


Proyecta un primer segmento de la recuperación para su exposición, en que las unidades sólo podrán ser observadas. “La gente no va a poder subir, sino mirar. Para que suban, el año que viene les haría la cubierta de madera sobre la chapa, pero sería otra etapa”, comentó Gustavo que debe repartir sus días entre la pesca del mero y la reparación de las unidades. 

Entre las voluntades que asomaron de repente para hacer realidad la exposición de lanchas, también mencionó que un amigo suyo de Tres Arroyos le ofreció construir “una escultura de pescadores subiendo trasmallos”. 

“Es momento”
Sobre todo Gustavo entiende que de acuerdo al contexto no puede “ser puntilloso”, pero asegura que en principio “es momento que las lanchas dejen de estar tiradas”. A Renegao le siguen en los próximos días los traslados de El Pirata y El Corsario. 



Apuntó Gustavo que con las lanchas también habrá que disponer de trasmallos, ranios, rastras, anclas y nasas, todos materiales de trabajo referidos a la pesca. 

Rápidamente enumera, cuando se le pregunta por los actuales referentes de la actividad, al “Negro” Osvaldo Hiriart, el Pato Kullman, Germán y Lucas Mulder, al Tano Stringa, el “Pollo” Miguel Llanos, o las familias Heim o Screpante. 

Confió además que de hace ocho años a esta parte viene acumulando ganas de hacer el proyecto, que en el marco del centenario, podrá convertirse en realidad. Fue cuando comenzó a ver el estado de abandono de La Cita, una de las naves -por cuyos restos- espera que también puedan trasladarse a la plaza de calle 30 y avenida Costanera. 

“No es para cualquiera” 
Para sorpresa de sus padres -en aquel momento- Gustavo subió por primera vez a una lancha a los 10 años de edad. Desde hace tiempo conoce muy bien, y de cerca, a quienes respeta como marineros y capitanes de cada embarcación. 

Sostiene que “no es para cualquiera” poder trabajar con buena orientación, aplicando el sistema de coordenadas y los conocimientos que permiten interactuar con barcos marplatenses o necochenses, por ejemplo. “Es un oficio que no cualquiera puede dominar, ser pescador, capitán y hacerse cargo de la lancha, entender por qué no pesca una nasa y sí la otra, interpretar el mar de fondo, u orientarse ante el mal tiempo o navegar con el mar movido”, describió. Y agregó: “no cualquiera puede ser capitán, requiere de mucho esfuerzo y responsabilidades”.



Gustavo lo cuenta después de conocer su esfuerzo como marinero golondrina, actividad con la que conoció la experiencia más fría de su vida durante una noche de invierno en pleno mes de julio pescando caracoles para la lancha de su amigo ‘Germi’ Mulder. 

Entre las motivaciones que lo movilizan a llevar adelante el objetivo de emplazar un museo del mar, también está que su hijo Benicio de 11 años de edad pueda conocer la historia para asimilar la identidad de un pueblo pescador, algo que él mismo pudo hacer desde su niñez juntándose “con los Huici” a esperar la llegada de las lanchas en el mismo lugar donde se las espera desde siempre.