El nombre “Chapas” nació por la decoración del lugar, creada en base a chapas reutilizadas

La Ciudad

En Moreno al 250

Chapas y una propuesta diferente

16|08|20 11:20 hs.

“Prefiero errarle por hacer que quedarme quieto en casa” dice Bruno Chiquette mientras explica cómo nació su nuevo emprendimiento: Chapas Bar & Grill, el cual se encuentra en avenida Moreno 250 y que abre sus puertas de miércoles a domingo de 20.30 a 2 am. 


El emprendimiento tuvo su puntapié inicial en medio de este contexto de pandemia, lo que indica el porqué de la frase mencionada anteriormente.

A pesar de ello, el joven empresario tuvo la idea de comenzar un nuevo proyecto, el cual fue mutando con el transcurso de los días. “Nosotros habíamos preparado todo para abrir, vimos la forma, teníamos ganas y ya habíamos lanzado la publicidad y todo de lo que era un local gastronómico que apuntaba a comida para llevar, un Rapi Pollo como lo íbamos a llamar. Cuando estaba todo listo para lanzar, con los hornos al espiedo y demás, justo habilitaron la gastronomía al público y ya que teníamos la infraestructura, la logística y todo para hacerlo, modificamos la idea. Con los chicos de la oficina, la productora y amigos empezamos a trabajar y terminamos abriendo Chapas”. 

Este proyecto, que hoy cuenta con “14 personas trabajando, un lindo grupo de trabajo con ganas” como dice Chiquette, empezó con el pie izquierdo. “Arrancamos con el pie izquierdo porque nos clausuraron pero gracias a Dios la Municipalidad la verdad que se portó re bien y pudimos cumplir con todas las exigencias que se necesitan para abrir un local gastronómico en cuanto a bromatología, electrotecnia y demás y ahora ya estamos habilitados; ya hace 10 días que estamos abriendo y gracias a Dios el segundo fin de semana de agosto fue muy bueno”.

Una vuelta de tuerca 
El nombre “Chapas” tiene un porqué: “La decoración es en gran parte con chapa reutilizada, obviamente tratada con lacas y productos ignífugos” explica Bruno. La estética, distinta, coincide con la propuesta, también distinta. “Es un bar con una amplia gastronomía, tenemos muchos platos principales… lomos, entrañas, pastas y un menú vegetariano. Además tenemos lo típico de las cervecerías, el tapeo, las hamburguesas y demás” señala, mientras hace hincapié en el servicio de bebidas. “No nos queríamos concentrar en la cerveza si no que tenemos una gran carta de vinos de bodegas de Mendoza; nos queremos centralizar más en lo que es vino y coctelería, no tanto en la cerveza”. 


Bruno Chiquette, empresario local


Al respecto, agregó que “en cerveza trabajamos la línea Antares y tenemos marcas locales también. En lo que es coctelería, tenemos un barman que era de la Estación Central de Mar del Plata que está muy preparado, mientras que en lo que es vinos tenemos una variedad muy grande… hay más de 30 tipos de tintos y entre 12 ó 15 de blancos. Además tenemos 10 ó 12 variedades de champagne”. 

Asimismo, Chiquette remarcó los precios, los cuales buscan ser populares. “La cerveza está a 130 pesos la pinta. Después, de 20 a 22.30 tenemos happy hour y el precio baja a 100 pesos”. 

El bar escondido
Si uno se dirige a avenida Moreno 250, lo primero que encontrará es un almacén de bebidas. Para encontrar el bar, deberá ingresar por una puerta secreta, algo que se asemeja a los bares escondidos de Buenos Aires. “Vos entrás al hall y te encontrás con un almacén de bebidas que está abierto de lunes a lunes de 5 a 9. Ahí te damos una clave de acceso y mediante una puerta de heladera, ingresas al bar” confiesa el joven empresario. 

Este detalle junto a la propuesta estética han generado una grata respuesta en el público. “La gente queda shockeada con lo que se logró en el lugar, cambió totalmente, antes era algo negro con mucho hormigón y ahora está todo revestido en madera y chapa reutilizada y tiene toda una remodelación muy notable en comparación a lo que era antes. Lo más importante es que la gente que va un día al otro vuelve y con otros amigos porque le gustó el lugar… eso a lo que queremos apuntar” cuenta Chiquette. 

Como ejemplo, señala que el segundo fin de semana de agosto, fue muy bueno. “Nos cayó mucha gente a comer y tuvimos 15 pedidos de delivery”. 

Capacidad limitada
La pandemia ha obligado a los comercios a trabajar con una capacidad reducida. “Tenemos una capacidad de 210 personas con protocolo, pero estamos trabajando con una máxima de entre 85 y 90 personas porque la cocina todavía no está preparada para recibir tanta gente” manifiesta Bruno, remarcando que, cada persona que acude al lugar, deberá respetar el protocolo sanitario reinante, el cual consiste en el ingreso con barbijo al lugar, la desinfección de manos con elementos sanitizantes y la distancia social. 

Asimismo, explicó que quienes deseen ir al lugar a cenar, deberán hacerlo solicitando un turno en forma anticipada.