Deportes

Daniel “Laucha” Beguiristain

“El fútbol se siente, lo lleva uno en la sangre”

16|08|20 16:58 hs.

Con la camiseta del Recreativo Echegoyen marcada a fuego en su piel, un cariño muy especial por San Francisco de Bellocq y una carrera plagada de goles, Daniel “Laucha” Beguiristain salió a la cancha un fin de semana más, esta vez para contar anécdotas e historias en La Voz del Pueblo. 


Acompañado por el Pato Alarcón, el wing repasó su carrera desde la escuelita de fútbol hasta su retiro en Argentino a comienzos de la década del ’90, pasando por su corta estadía en Huracán, su imborrable huella en Echegoyen y el festejo en Progreso de Guisasola.

Con la frase “el fútbol te lo puedo explicar pero el fútbol se siente, lo lleva uno en la sangre” el Laucha dejó claro lo que significó en su vida el deporte que le dejó amistades y conocidos en todos los pueblos que hasta hoy se sigue encontrando, sumado a los goles que “todos son lindos, se dice 'los goles son amores', son para ganar y festejar". 

El inicio 
Nacido el 18 de diciembre de 1958, Daniel Beguiristan comenzó a patear una pelota en una escuelita de fútbol, donde tenía que enfrentar a equipos de otras ciudades por la poca competencia que había en Tres Arroyos. Luego, ya con edad de Quinta, pasó a Huracán, se fichó y comenzó a progresar en las divisiones del Globo. 

“Con 16 ó 17 años jugaba en Tercera y era suplente de Primera”, pero la falta de continuidad hizo que se alejara del fútbol por un año. Y ahí llegó su gran oportunidad, la que le cambió su rumbo. “Me vinieron a buscar, alguien los mandó, y surgió la posibilidad de San Francisco y me radiqué prácticamente en Echegoyen”, contó el Laucha que es uno de los goleadores históricos del club, aunque aclara: “También hice algunos torneos alternativos en otros equipos; a Progreso de Guisasola me llevó el Gallego Camino que estaba de técnico”. 


Daniel Beguiristain con la camiseta de Argentino


En sus primeros años su puesto era “medio retrasado”, pero Lorenzo Ceballos, que era el técnico de Huracán, “me hizo wing derecho”, explicó. “El te tiraba la pelota bien pegada al banderín, vos tenías que llegar ahí y tirar el centro atrás”, relató.   
A Bellocq 
"En ese momento todos me preguntaban qué pensaba que me iba, 'cómo te vas de un equipo de Primera a uno de Segunda que recién se estaba armando'”, recordó Beguiristan sobre su cambió de camiseta y categoría. Y dio su explicación: “Yo ya frecuentaba antes San Francisco, tengo unos amigos que me llevaban al campo los fines de semana y cuando era chico jugaba los comerciales que se hacían en el pueblo, jugaban Claromecó, Lin Calel, me empecé a quedar y me quedé, no a vivir, iba a entrenar y a jugar, pero estábamos continuamente allá”. 

Por esos años, fines del ’70 y principios del ’80, Echegoyen volvía a competir en la Liga tras unos años de ausencia, y buscaba armar planteles de jerarquía. “Siempre fue un equipo muy fuerte económicamente y no había jugadores para completar, entonces eran todos jugadores de Tres Arroyos. En su momento jugó Adolfo Luna, que yo jugué en Huracán con él, después pasó a técnico, Tamico Rodríguez, Colonna de arquero, Roberto López, muchísimos jugadores de primera línea. No era tan fácil jugar en San Francisco, se exigía mucho, era lo único que había en el pueblo, era todo un acontecimiento que se empezaba a vivir en la semana, las personas iban a presenciar el entrenamiento porque era todo lo que había, para nosotros era muy lindo. Siempre hubo mucha armonía entre los jugadores de Tres Arroyos con los chicos de Bellocq, por eso digo que no tuvo mucha suerte en los resultados con el esfuerzo que hizo". 

Y el Laucha dice que no tuvieron suerte porque les tocaron muchos campeonatos, estar muy cerca de ascender y en la única oportunidad que lo hicieron el club fue suspendido. "Siempre disputamos las finales”, aseguró. 

Esa mala fortuna para ascender Beguiristain la graficó con un recuerdo. "El partido ya terminaba, y algo pasó, ni nosotros supimos qué nos pasó, si nos dormimos o no sé. La gente por respeto no se metió adentro de la cancha para festejar, 5 minutos antes la gente se habría metido en la cancha, nosotros éramos los campeones. No era para nosotros. No soy conformista, no me voy a conformar nunca con eso, pero parece que no fue para nosotros porque llegamos a un tercer partido y perdimos el campeonato contra Alumni”, explicó sobre el partido en el que tenían todo para conseguir el objetivo, lo perdieron sobre la hora y se quedaron con las manos vacías. 

El ascenso 
Tanto luchar por ascender finalmente se dio para Echegoyen, pero con el condicionante que no jugaron, ya que el club estaba suspendido. “Cuando ascendimos nos suspendieron el último partido, con empatar ese partido éramos campeones, nos tocaba con Claromecó. Como nos suspendieron no lo pudimos jugar, el club quedó suspendido, no sé qué paso”, contó el delantero. 

Pero sin posibilidad de acción, la mirada pasó al compromiso que protagonizaron en Indio Rico Once Corazones y Olimpo, y el Azul se impuso por 1 a 0 con un gol de Alberca para mandar a la Liguilla al Aurinegro y regalarle el ascenso a Echegoyen en 1992. “Nos hizo salir campeones a nosotros sin jugar el partido que nos faltaba”, aclaró el Laucha, que agregó: “No te imaginás lo que fue el festejo...” 

Beguiristain no viajó a Indio Rico a ver el encuentro, pero tras lo acontecido se sumó a la celebración. “Los esperé acá y nos fuimos de caravana hasta Bellocq, cuando entramos al pueblo se cortó la luz. Fuimos a la cancha, abrimos un rincón y entré con mi camioneta, dimos la vuelta olímpica con todos los jugadores arriba de mi camioneta. Los festejos fueron impresionantes…”. 

Nuevos rumbos 
Con Echegoyen suspendido por la Liga por una temporada, los goles del delantero los querían todos, y el primero que logró llevárselos fue Claromecó. “Jugué medio año, y un día vinieron de Argentino, tenía a mi gran amigo Osvaldo Sosa y me dice 'por qué no te jugás un año más' y le digo: 'no llego'. Me había empezado a entrenar y me mentalizaba que me dolían las piernas, era verdad pero me mentalizaba más. Alcancé a jugar y al único equipo que no le había hecho gol era a mi equipo, Echegoyen, entonces jugué en la cancha de Alumni e hice el gol de penal, a la fuerza lo quería hacer pero por el historial de goles. Fue un gol más como cualquiera”, describió. 

Ese año en Argentino fue la segunda vez que vistió la camiseta del Bichito Colorado, ya que previamente lo había hecho cuando estaba en Primera División. De ese paso recordó un compromiso: “Nos tocó jugar un partido bravísimo que nos ganó 1 a 0 Huracán que no quería venir a jugar a la cancha de Argentino por seguridad, la cancha se llenó, y lo tuvimos para ganar. En ese tiempo estaba Carlitos Mastrángelo de técnico de Argentino, nos ganó ahí”. 

Campeón en Dorrego 
Donde también dejó su juego el Laucha Beguiristain fue en Progreso de Guisasola, donde gritó campeón. "Tenía un promedio de goles por campeonato que era entre 30 y 35, pero nunca hice estadística. Se jugaba hasta una clasificación, entonces a veces quedabas afuera pero se abría los pases y podías seguir jugando si el club tuyo te lo permitía”, explicó sobre el reglamento de aquella época. 

Aprovechando esa alternativa, el wing llevó sus goles a Progreso. “Aproveché a irme a Guisasola, que hacía 25 años que no salía campeón, y ese año armó un gran equipo y salimos campeón. Al año siguiente Progreso me vino a comprar el pase, la gente de San Francisco no quiso saber nada y yo estaba cómodo. Me fue muy bien económicamente en Dorrego, me hice de muchos compañeros con los que nos seguimos tratando", indicó. 

La llegada a mitad del campeonato generó una situación inédita, ya que su arribo hizo que Alejandro Dichiara, actual intendente de Monte Hermoso, perdiera su lugar en el equipo titular. “Pensé, este tipo me va a matar, me va a odiar, y prácticamente fue el mejor compañero que tuve en Guisasola. Me recibieron muy bien allá”.     


En acción. Daniel Beguiristain busca superar a un rival





             -------------------------

Un gol en segundos 

Al pedirle algún gol que haya sido en especial para él, Beguiristain contó dos. Uno que hizo en un puñado de segundos, y el segundo ganando de cabeza a pesar de su baja estatura. 

 “Cosi Cabrera era el jefe del mediocampo y teníamos el record del gol más rápido, se lo hicimos a Alumni. Va a empezar el segundo tiempo, nos miramos los dos en la mitad de la cancha y me dice 'vos te animás a picar entre medio de aquellos dos', le digo 'sí'. Estaban distraídos hablando. Me dice 'tocámela ahí cortita, yo te la tiro a la boca del área'. Se la toqué y cuando yo llego la pelota me cae de atrás, la empalmo como viene y la clavé en el ángulo, ni la gente que estaba en la cancha se había dado cuenta que había sido gol. Siempre nos acordamos de ese gol", relató. 

Mientras que sobre el otro tanto, luego de aclarar que “todos los goles tenían algo”, contó: “No me tenían que marcar porque era un centro, y como soy petiso dijeron 'a este no lo marquen', y ese partido hice yo el gol de cabeza en el primer palo. Después todos los goles lindos, se dice 'los goles son amores', son para ganar y festejar". 

            -------------------------

Una fanática muy especial

Una de las historias más lindas que contó Daniel Beguiristain en La Voz del Pueblo fue su relación con una señora de San Francisco de Bellocq, Nelly, que era fanática de él. “Cada vez que hacía un gol, donde estuviese en la cancha, en la de Echegoyen siempre estaba en el mismo lugar, tenía que cruzar la cancha y le tenía que dar un beso, era la cábala que teníamos, la promesa”, recordó. 

“Soy muy amigo de su familia, de sus hijos, frecuento con ellos, Nelly nos ha dejado pero siempre está con nosotros. Fue como un representante del pueblo, yo le regalé la indumentaria y sabía que ella la iba a conservar, y la siguen conservando y están muy contentos con ese regalo", relató con orgullo y mucha emoción el Laucha, que tantas emociones le dio a Nelly cuando jugaba en el Recreativo.   

             --------------------------

Un amigo

El fútbol siempre deja amistades, y para Beguiristain hay una en especial. "Osvaldo Sosa, y como mejor jugador. Yo jugué muy poco, pero fuimos compañeros de la vida, gran persona. No lo puedo comparar con nadie de lo que yo vi, ven mis ojos y mi corazón con Osvaldo”, indicó con emoción. 

Mientras que sobre un técnico remarcó a “Carlos Salvai, siempre era el técnico suplente, era el alternativo que tenía coraje de armar el equipo. Lo hacía de corazón”. 

             -------------------------

Agradecido

"Quiero recalcar lo agradecido que soy de la gente de San Francisco, soy muy agradecido. Siempre estoy ahí dando vueltas en el pueblo, me encuentro con los chicos. Y les mando un apoyo con el tema que estamos pasando y estos chicos la siguen luchando y van a tener suerte, no pueden subsistir si no hay un partido, una entrada de dinero, toda esta gente lo hace a pulmón y es de felicitarlos porque ves las instalaciones que tienen y hay que sacarse la gorra. Así que mucha suerte a todos estos chicos de las comisiones, a todos, la pesca, las bochas, el conjunto”, dijo Daniel “Laucha” Beguiristain.