Opinión

Por Gladis Naranjo

Disculpá Buenos Aires...

30|08|20 01:48 hs.


Aunque nací muy lejos del puerto de Buenos Aires, de a poquito la vida me fue acercando al Río de la Plata. Nunca llegué a vivir en Buenos Aires. Sólo la conozco “de refilón”, de pasada, apenas algunos lugares: la calle Florida, Caminito, el Colón, la cerveza de la Munich, el Tortoni, la gente que se apura, a la “que le cuesta tanto el mango que se gana”… viejas imágenes de mi juventud que sin muchas explicaciones se me han quedado prendidas junto a las fotografías de mis abuelos llegando al puerto con tantos otros tanos y gallegos y gringos de todos lados…Buenos Aires los cobijó, los amasó argentinos y mestizó sus idiomas y sus nostalgias hasta que sus hijos (como mis padres) formaron otros núcleos a lo largo y a lo ancho de mi país. 

De la efímera relación que he tenido con Buenos Aires, “la reina del Plata” de la melancolía, la que añoraba aquél que estaba “anclao en París”, o el otro que apretaba la ñata contra el vidrio, me ha quedado el orgullo de Manzi, de Pichuco, de la luna que rueda por Callao, de la casa de Victoria Ocampo y de esquina de San Juan y Boedo, de Jacinto Chiclana y de la UBA… y me llena de orgullo verla crecida y opulenta, y porque forma parte de mi historia, la siento un poco mía; al menos un cachito, pero mía…

¡Ay!...si te viera Garay//lo bonita que estás //de orgulloso nomás//él te funda otra vez.

Disculpá, Buenos Aires… Nadie tiene derecho a culparte…

Pucha digo. Se me piantó nomás un lagrimón…

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