Jorge Férez y Huracán, un amor lleno de alegrías y títulos (foto Marianela Hut)

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Informe Especial

Jorge Ferez, de Olavarría a conquistar la defensa de Huracán

30|08|20 13:02 hs.

Aquellos que lo vieron jugar lo recordarán al detalle, y los más jóvenes que no fueron contemporáneos de su mejor momento como futbolistas sabrán quién es Jorge “Negro” Férez. Llegó de Olavarría en 1975, con apenas 20 años, y conquistó la defensa de Huracán convirtiéndose en uno de los jugadores con más presencias en el Globo, fue múltiple campeón y dejó una huella en el fútbol tresarroyense. 


El cariño entre Férez y la pelota empezó cuando Jorge era un niño, como la mayoría de su época, intercalando una parte del día pateando en el potrero y otra en el club. Hijo de un empleado ferroviario, su lugar fue Ferro Carril Sud de Olavarría, ya que vivía frente a la sede social y a unas 10 cuadras del estadio, y su padre era un incansable colaborador de la institución. 

“Empecé a jugar al baby fútbol y no dejé más. Hice todas las inferiores ahí, teníamos un campito para ir a jugar, en el club era disciplina y en el campito era potrero, la pasábamos bomba”, recordó Férez en la redacción de La Voz del Pueblo. 

Con apenas 15 años debutó en la Primera División de Ferro en la Liga de Olavarría, y con 18 fue parte de la selección de su ciudad. Pero eso no es todo, porque con 16 años tuvo la posibilidad de sumarse a Racing de Avellaneda, donde se quedó dos años. “Se me da la posibilidad de ir a probarme porque fue a Olavarría un técnico que trabajó en Racing, Roberto Iturrieta. Vio a los pibes que veníamos saliendo, nos lleva a 4 y quedamos los 4. Eso fue en el '68”, detalló sobre su paso por la Academia, que había sido campeón del Mundo en 1967 con el famoso Equipo de José; “vivíamos abajo de las tribunas, y veíamos y estábamos constantemente con ellos, con el plantel de Racing campeón del Mundo. Fue hermoso”, graficó. 


Con la “6” que usó en el Globo, el central olavarriense recordó su carrera futbolística en La Voz del Pueblo


Su estadía en Buenos Aires se terminó por un accidente laboral de su padre, y la necesidad de volver a Olavarría para colaborar con su familia ya que Racing había dejado de pagarle su beca. “Empecé a jugar en Ferro de vuelta, se hace el Regional Centro y empiezo a jugar de vuelta en la selección de Olavarría”, explicó Férez, que recibió el ofrecimiento de percibir una paga para jugar en su club. 

Con 18 años llegó el momento de hacer la “colimba”, la cual la hizo en su ciudad, y con el permiso para jugar en su club y la selección de Olavarría. “El guardia te preguntaba '¿cómo salieron?', 'perdimos' y entonces te hacía hacer carrera a cuerpo a tierra”, contó entre risas. 

En esos partidos fue la primera vez que lo vieron los dirigentes de Huracán, cuando enfrentaron a Laprida en la cancha de Estudiantes y arribó Bottino junto a otros directivos a observar a Tito Alonso. “Tito era un disparate los goles que hacía, ganamos como 5 a 0 y Tito hizo 4 goles”, indicó sobre el encuentro que despertó el interés del Globo. 

“’El número 6, el negrito que juega atrás ¿quién es?', le preguntaron a Tito, y les dijo 'Ese es el Negro Férez, a ese pibe no te lo dan porque recién está apareciendo'”, recreó. 

La oportunidad pasó, pero el destino quiso que Férez enfrentara a Tres Arroyos en un partido de selecciones. Fueron dos triunfos para Olavarría, y tras marcar al Pela Di Luca en la cancha de Huracán al olavarriense lo esperó Roberto Bottino; “me dice 'Férez, usted se acuerda que lo fuimos a ver allá' le dije que sí, y me pidió que me quede hasta el otro día para charlar bien para llegar a Huracán. Y así fue, me ofrecen lo económico que era abismal”. 

Hasta ahí todo perfecto, pero el siguiente paso era conseguir el pase ya que no se lo daban “porque era la figura en Olavarría y andaba muy bien, entonces Bottino dijo 'yo te voy a dar trabajo en Necochea -él tenía una agencia de autos- para que no quede tan directo que te venís acá, y pedimos el pase por motivos de trabajo'. Vengo a jugar a Huracán en el 75 y vivía en Necochea, me da el departamento de él justo frente al mar, entrenaba en Huracán de Necochea”.

En Huracán 
Durante la temporada 1975 Férez viajó todos los domingos para jugar en el Globo, y tras volver a Olavarría para las fiestas le llegó un telegrama a su casa que decía: “Señor Férez, el Club Huracán hace uso de la opción de pase”.


Cinta de capitán y cabeza levantada para Jorge Férez


El pase fue sensación por aquellos días. “Había un diario que se llamaba Tribuna, salía a la tarde y era más sensacionalista, y puso 'Pase récord, Ferez se va de Ferro'. Ahí compran el pase definitivo y yo caigo a Tres Arroyos en enero, digo 'dónde me metí' y voy al hotel City de Carlos Pérez que nos cobijó. Siempre recalco que los jugadores de acá a mí no me hicieron sentir el cambio para nada, Carlitos Rivada era el capitán, estaba Adolfo Luna, y nosotros éramos el cambio de generación”, afirmó. 



Su llegada también tuvo la influencia de Claudio Pandolfo que lo “conocía de los cruces Olavarría vs. Azul” y luego él propuso el arribo de Hugo Tenaglia que lo conocía “porque empezó a jugar en Hinojo, y faltaba un dos”. 

Sobre ese equipo de Huracán que se formó, recordó el 11 titular: “Empezamos a hacer el equipo del 70 que era Flores; Pérez, Tenaglia, Férez y Pandolfo; Coria, Miguel Fernández y Palacio; Presa, Alonso y Barberón. Era un equipazo”. 



La primera vuelta en el Globo se demoró, ya que en el 75 y 76 la consagración quedó en manos de Boca, “y en el 77 empezamos a salir campeón nosotros, 14 campeonatos seguidos, y algunos más alternados. En el libro de oro de Huracán soy el segundo jugador que más partidos jugó en Huracán, primero está Adolfo Luna con 500 y pico, yo jugué 400 y pico. Jugué hasta el 87 seguro”. 



Entre 1977 y 1984, es decir ocho temporadas consecutivas, Huracán fue el campeón del año en Tres Arroyos. 

Técnico campeón 
“Fui técnico de los tres niveles sociales de Tres Arroyos”, contó Jorge Férez, que ejerció el rol de entrenador al poco tiempo de retirarse, pero solo lo hizo durante cuatro temporadas. “Empecé en Colegiales, por medio de Tati Fernández que habíamos sido compañeros en Huracán, había dejado de jugar y me pidió para darles una mano. Ascendimos con Colegiales y al otro año descendimos”, relató sobre su primera experiencia. 

Luego llegó el turno de asumir en el Globo, en el 91. ”Agarro el equipo que era todo local, atajaba Beitía; Lustao, Morales, Errozarena y Robledo; Escasais, Santucho Domínguez y Moreno; Daniel Di Croce, Claudio García y Palito Espinosa. Tenía a Martín Ascorti, Hugo Carrizo, Blanco, todos pibes”, indicó Férez, que sumó un detalle que generó un inconveniente que desató luego su alejamiento: “Franklin (Martínez) estaba en Chicago, volvió a mitad del año y se inició un conflicto con Franklin”. 

Sobre la sucesión de los hechos describió: “Cuando arranco de técnico mi ayudante de campo era Hugo Tenaglia y el Tano Scolaro el profe, el presidente era Alberto Rossi. Vamos con ese equipo a trabajar, yo me comprometo con ellos y ellos se comprometen conmigo, entonces a mitad de año íbamos primeros con un equipo muy práctico, vertical, y con Moreno lo tenía. Le ganamos el campeonato a Quilmes que tenía un equipazo con Galetti de técnico, y Boca tenía otro equipazo. El equipo nuestro hacía 4 ó 5 goles por domingo, era una máquina. Franklin cae a mitad del año con el equipo armado y funcionando y yo no lo ponía. Termina el año, reúno a todos y ahí le dije a Franklin en el vestuario 'yo no voy a seguir, pero si yo llego a vivir del fútbol a vos te cago a trompadas, porque lo que vos hacés no se hace, eso de cuando yo no te ponía ir a hablar con el dirigente'”. 



Alejado de la dirección técnica de Huracán Férez tuvo una nueva propuesta, dirigir a El Nacional. “Era para salvarlo del descenso y zafamos. Después me vinieron a buscar varias veces pero en la función de técnico me gustó el vestuario, transmitirle al jugador, dirigirlo, corregirlo, pero la parte que tenías que convivir con el dirigente no me gustaba para nada”, contó. 

Y dejó su mirada sobre las tres clases sociales que le tocó dirigir: “Me refiero al club que paga y al club que no paga. En Colegiales al jugar no le podés exigir mucho porque es totalmente amateur, te tenés que acomodar a lo que el jugador te propone, y en Huracán todo lo contrario, le podes exigir al jugador que cobra y te demuestra continuamente que está dispuesto al sacrificio. De los tres niveles es mejor dirigir a un equipo que está arriba, que cobre, entonces le podes exigir más. Y El Nacional un equipo que estaba siempre en mitad de tabla”.

Liga de veteranos 
Jorge Férez es uno de los impulsores de la actual Liga de Veteranos de fútbol, y todo comenzó con una propuesta que le hicieron Torres y Cedrón. “La primera citación fue en la cancha de Argentino Junior, fuimos como 20 y ahí se armó el primer equipo”, recordó, y así empezaron a jugar frente a conjuntos de la zona “hasta que se hizo la Liga de Veteranos que es la actual y los Torneo Nacional que estamos afiliados. Recorrimos todo el país”. 



Su última función como jugador fue hace dos años, ya que tuvo una arritmia y el médico le sugirió que evite ponerse los cortos en una cancha. 

Lejos de dejar su pasión, el año pasado se vistió de técnico, viajó a Paraná y su equipo terminó cuarto, “anduvimos muy bien", aseguró Férez, un central que llegó de Olavarría, conquistó la defensa de Huracán y dejó su huella en el fútbol de Tres Arroyos.  

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Su estilo como jugador
Al pedirle a Jorge Férez que se describa como jugador, indicó que “era muy técnico” y contó que las inferiores las hizo como volante central, pero después “cambiaron los sistemas, me mandaron para atrás y me hice figura jugando de 6, en la cueva”. 


Férez pasa el balón mientras una multitud lo observa desde la tribuna


“Yo salía a jugar al medio campo porque tenía buen manejo y me veía medio encerrado jugando de 6 marcando a un 9. Cuando empezó el líbero y stopper, cuando vino Parra (a Huracán), fuimos a jugar a San Cayetano un amistoso y jugaba Rodolfo Errozarena de 2 y yo de 6, me puso a marcar a un 9 y no agarré una pelota, entonces le dije a Parra: 'Profe, no me ponga porque no siento ese puesto'. Con Hugo Tenaglia hicimos toda la vida zona, con Miguel Fernández hacíamos un triángulo. No te digo que fui el creador del doble cinco, pero jugaba como un doble 5 con Miguel porque él jugaba de cara al cinco contrario y yo le hacía la espalda, y el 9 lo marcaba Hugo Tenaglia que era muy difícil de pasar en el mano a mano. Yo jugaba medio flotando, cuando veía que Hugo marcaba al 9 pasaba como líbero. Después me pasó a jugar de 5", contó sobre su juego.