Sociales

El rincón de Andrés Errea

Nuestras colectividades extranjeras

30|08|20 19:37 hs.

Primera parte

Ese hermoso monumento emplazado en la parte posterior del Palacio Municipal (obra del escultor Fioravanti), el que parece recibir a los viajeros que llegan por la avenida San Martín hasta el corazón mismo de la ciudad, es apenas un humilde homenaje a aquellos inmigrantes que ayudaron a construir esta Nación y por ende, fueron protagonistas en el desarrollo de Tres Arroyos en todos sus aspectos. 

Aunque el aluvión inmigratorio se diseminó por todo el país al amparo de la Ley Avellaneda (de colonización e inmigración), el grueso de los contingentes procedentes de Europa y Cercano Oriente, se asentaron en nuestra Pampa Húmeda y aquí estamos nosotros, sus descendientes. 



Los españoles 
Antes de instalarse una agencia consular, ya existía la Sociedad Española de Socorros Mutuos y Beneficencia, fundada el 23 de octubre de 1888, “para que sirviera de albergue a todos aquellos compatriotas… y encontraran aquí todo lo que necesita un inmigrante”. La agencia consular surge en 1901, pero el año anterior ya se había inaugurado el edificio erigido en un terreno de la calle Colón 256 en el que funcionó hasta su demolición, el Teatro Español. 





Como se ha adelantado en otras entregas, los rubros en que se destacaron estos migrantes fueron el comercio, en particular los almacenes, tanto de barrio como aquellos de ramos generales y también la hotelería. 

Los italianos 
Aunque los españoles llevaron la delantera, fueron los italianos los que se transformaron en el grupo inmigratorio más numeroso (tanto para el país como para Tres Arroyos) de los que arribaron entre fines del Siglo XIX y comienzos del XX. Bajo el nombre de “Unión y Benevolencia” , el 28 de julio de 1889 se fundó esta institución, que en 1901 (en la misma fecha) inauguró su magnífico edificio, el primero de dos plantas en la ciudad, en avenida Moreno, declarado histórico en 1967 por disposición de la comuna. 






Si bien a estos inmigrantes se debe la introducción de la agricultura, no fue la única actividad en la que descollaron ya que aportaron sus conocimientos a la industria, a la arquitectura y a las artes, en general. 





Los franceses 
Expiraba el Siglo XIX, cuando un grupo de residentes franceses se reunió para formalizar la constitución de la Sociedad Filantrópica Francesa (1891). Aunque no fue de las comunidades más numerosas, desde el comienzo se abocaron a contribuir con el quehacer tresarroyense; basta con saber que el primer secretario de la institución fue Don Juan B. Istilart, el que con el paso de los años, se convertiría en uno de los propulsores de la industria en nuestra ciudad y cuya participación en múltiples instituciones, lo convirtieron en una figura pública con brillo propio. 



Como el número de socios residentes iba creciendo y sobrepasaba la capacidad del modesto local donde se reunían, se resolvió construir otro, acorde con el progreso de la ciudad y así se erigió el actual en la calle 1810, donde funciona la Sociedad desde 1928, y además la Alianza Francesa que se incorporó en 1950. 





Los vascos 
Esta colectividad se organizó en épocas recientes, pero la llegada a estas tierras de estos migrantes es de vieja data; los registros inmigratorios así lo aseveran. Desde mediados del Siglo XIX hasta las primeras décadas del Siglo XX, llegaron primero los de origen francés (1825) y luego lo hicieron los oriundos de la tierra española.



Se instalaron, primeramente como criadores de ganado ovino, pero sobresalieron también como estibadores, alambradores, leñadores, carboneros y además se dedicaron a la salazón de carnes e industria de los lácteos. 



El escritor Alberto Sarramone habla en su libro “Inmigrantes y criollos en el Bicentenario”, del entendimiento que existió entre los vascos y el gaucho, cuando manifiesta que ambos “hacían de la palabra, el valor, el coraje y la amistad, un culto religioso”.    



En adhesión a los festejos

La inclusión de las colectividades en este espacio es una manera de adherir a los actos que, en esta época del año, lleva a cabo la Comisión de Colectividades Extranjeras. El acto ecuménico y la feria, entre otras propuestas, se van a desarrollar esta vez en forma virtual. En una próxima entrega se dará continuidad a la información y fotografías sobre los inmigrantes, su incidencia en Tres Arroyos y un legado que aún perdura.