Opinión

Por Claudia Torres (*)

Ser padres… difícil tarea

30|08|20 18:32 hs.

Hay tareas que no tienen manual de instrucciones, que no hay una sola dirección para tomar, que nadie nos puede enseñar… sólo la aprenderemos en la práctica misma. Hay tareas que pueden llegar a ser sumamente estresantes y a la vez muy gratificantes. 


Una de esas tareas es la de ser padres. Ejercer la paternidad y maternidad no es sencillo y nadie nos enseña a serlo. 

A menudo buscamos un manual que nos ayude en la laboriosa tarea de ser padres, y a menudo nos sentimos frustrados porque ese manual no existe. No solo no existe, sino que a veces la abundancia de información y las discrepancias entre profesionales nos deja aturdidos y desamparados en esta difícil labor. 

¿Qué esperamos cuando nos dicen vas a ser mamá o papá? ¿Cuánto de nuestros propios anhelos y deseos ponemos en ese hijo que está por venir? ¿Cuántos de nuestros sueños no cumplidos proyectamos en ellos? 

 A la hora de ser padres, muchas veces deseamos que nuestros hijos hagan realidad aquello que nosotros no pudimos. 

Tengamos en cuenta que esto suele ser en muchos casos de manera inconsciente, ya que, algunos padres ven a sus hijos como una extensión de ellos mismos. En ocasiones, desean ver cumplidos sus propios deseos a cualquier costo.

Esto no suele aporta ningún beneficio. A pesar de que creamos que nuestros sueños pueden ayudarlos y darles una mejor vida, no debemos imponerles a nuestros hijos un camino que no han elegido por sí mismos. Muchas veces ponemos una carga en ellos, nuestros propios deseos insatisfechos. Muy difícil de llevar adelante. 

Ellos no tienen la culpa de que no cumplieras tus sueños, ellos tienen todo el derecho de elegir su propio camino y no están en la obligación de continuar el tuyo. En otras palabras, cada quien toma sus propias decisiones en la vida. Si bien los padres pueden tener una idea de lo que podría ser su hijo, a veces se olvidan de tomar en cuenta cuáles son sus aptitudes, cualidades, opiniones, ideas y personalidad a la hora de pensar en el día de mañana. 

Aquellos padres que proyectan sus deseos no cumplidos en sus hijos, no suelen conseguir nada con ello. Porque aún si el niño hace lo que sus padres le obligan a hacer, la satisfacción nunca será la misma. Por otra parte, estos padres se autosabotean la oportunidad de experimentar un crecimiento personal. 

Los niños tienen el derecho de elegir sus propios sueños y de hacer lo posible por alcanzarlos. No tienen por qué continuar nuestra labor. 

Como en toda relación, la comunicación es una parte fundamental de la misma. La forma en que nos comunicamos con nuestros hijos tendrá un profundo impacto en su desarrollo como adulto. Los niños se sentirán más seguros cuanto más reciproca sea la comunicación y ésta seguridad será la que les ayude a desenvolverse en las distintas áreas de la vida. 

Escuchar sus relatos y anécdotas, prestarles atención, mirarlos, estar presentes es fundamental para que se sientan acompañados. Quizás lo que para nosotros sea una pérdida de tiempo, para ellos sea de vital importancia en la creación del vínculo. 

Cuando los niños son presionados para ajustarse a los deseos y necesidades de sus padres esto puede hacer que se conviertan en adultos infelices e incompletos. 

Además, podrían llegar a ser personas emocionalmente frágiles y, a menudo, se esfuerzan toda su vida para encontrar un significado o un sentido fuera de sí mismos. Por lo que nunca podrán encontrar la felicidad en sí mismos a causa del vacío emocional que sienten en su interior. 

Si miramos a nuestros hijos con el filtro de nuestras carencias y necesidades inconscientes, nuestros temores y frustraciones generando expectativas que pocas veces coinciden con lo que son, podemos ir cargándolos con nuestra propia historia, impidiendo que hagan su propio recorrido. 

Podemos llegar a comprender este tipo de proyecciones si nos detenemos a reflexionar sobre frases como las siguientes: “quiero darles lo que yo no tuve” o “no quiero que le pase lo que a mí”, “yo no era así”…y así una serie de justificaciones engrosan ese velo que nos impide verlos y vernos, reconocerlos como personas con una historia diferente a la nuestra. 

Un buen ejemplo es cuando buscamos protegerlos y contenerlos más allá de lo que necesitan, porque vemos en ellos nuestra angustia de haber estado solos. O los dejamos solos más de lo que necesitan, porque nos dejaron solos. Es nuestra historia, nuestra carencia, no de ellos. 

Nuestros hijos, suelen tener características parecidas a las nuestras desde lo físico y afectivo, pero no perdamos de vista que son distintos, son seres individuales y únicos, viven en un entorno y realidad diferente a la nuestra. El recorrido que deben hacer es de ellos, no vienen a nuestras vidas a completar cuestiones que nos pueden haber quedado pendientes. 

Poder estar en contacto con lo que ellos sienten, es fundamental para acompañarlos en su crecimiento. Para ello es importante observar y tener la mente abierta a medida que crecen y descubren su verdadera vocación, sus intereses y aspiraciones. Sin juzgarlos, aceptando que son distintos a nosotros. 

Intentemos conocer a nuestros hijos. Saber de sus pasiones y sus metas, que puedan tomar y hacerse cargo de sus decisiones, apoyarlos en sus sueños y anhelos, respetar sus gustos, aunque no los compartamos, darles apoyo, sin intentar que sean una extensión nuestra, sin pretender que “logren” aquello que nos quedó en el tintero. Junto con otras cuestiones como la puesta de límites, tan necesarios, sin dudas es una demostración de amor hacia ese ser que, aunque se pueda parecer a nosotros, no está en nuestras vidas para cumplir con nuestros sueños truncados. 

No los carguemos con mochilas que no les pertenecen, acompañemos sin invadir, apoyemos sin aplastar, estemos cerca, respetando las decisiones que irán tomando a lo largo de su crecimiento. 

Nadie nos enseña a ser padres, no hay un libro ni un manual que nos diga qué hacer con cada uno de ellos. Creo que es fundamental brindarles el espacio, tiempo y amor que necesiten, sabiendo que pueden contar con nosotros.

 (*) Lic. Claudia Eugenia Torres M.P.: 40256 Lic.claudiatorres@outlook.com En Facebook: Licenciada Claudia Eugenia Torres