“Yo me considero más una enseñante que una competidora”, afirmó Karina Arana, campeona del mundo en

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Informe Especial

Karina Arana, una luchadora de oro que se ubica del lado de la enseñanza

01|09|20 10:26 hs.

Por Martín Orsili


Campeona del mundo, mundialista en dos ocasiones, profesora de tres alumnos que representaron al país, y una gran maestra. Karina Arana forjó su carrera en el taekwondo desde el lado de la enseñanza, algo que “nunca” se va a cansar de hacer y considera que es “lo que mejor” que le puedo dar a una persona, pero le puso su pincelada especial con aquellas brillantes medallas de plata y bronce en Canadá y oro y plata en Tecnópolis. 

Para Arana la carrera deportiva no fue igual que para la mayoría, porque primero volcó sus conocimientos y tuvo un alumno en un Mundial, y después producto de esa experiencia, y un mensaje que atesora en su memoria, ella llegó a una cita mundialista. “Siempre digo que el Mundial fue como un sueño que me regaló el taekwondo, no un sueño que yo tenía”, aclara con las medallas girando en su memoria. 

La gratitud también aflora permanentemente, ya que valora tanto lo hecho por ella como la tarea de quienes colaboraron para poder llegar a donde hoy está y el grupo humano de alumnos y profesores que formó. "Siempre voy a ser una agradecida con la vida por todo lo que me ha tocado vivir. Estoy muy feliz por la gente que hoy tengo en la escuela y la gente que me rodea en todos los ámbitos”, aseguró Karina en una charla que se inició por sus años de adolescente, pasó por momento duros de su vida, mostró su crecimiento y llegó a lo más alto, cuando se regaló el título de campeona del mundo en lucha el 1° de agosto de 2018. 



De adolescente 
La unión entre Karina Arana y el taekwondo nació en su adolescencia, con el auge de las películas de artes marciales y la invitación de compañeros del colegio secundario. 

Su primer profesor fue Boris Pérez, y sobre aquellos años segura: “Tengo recuerdos muy lindos de todo eso, comencé rápidamente a competir, me gustó y me fue muy bien en ese momento”. 

Con el secundario completo emigró de la ciudad para estudiar educación física, y ahí hizo un corte y estuvo “dando vueltas, sin continuidad, ni visión de competir ni de dar clases”, ya que su primera etapa “fue más como un hobby”. 

Viviendo en Capital Federal, se recibió de profesora y en el cambio de gimnasio y escuelas conoció a una persona clave en su vida, Pablo Beorlegui que es hasta hoy su maestro.

Con 24 años cambió su visión, pero en sus primeros años como profesora su objetivo era “enseñar, sin pensar en la competencia para nada”. 

A Tres Arroyos 
Los primeros años del 2000 golpearon duro a Arana, que volvió a la ciudad antes de rendir para cinturón negro y con su papá enfermo de cáncer. “Ese año de práctica fue medio complicado, viajaba a Buenos Aires algunas veces y venía mi profesor acá a ayudarme”, recordó. 

En el 2002, ya viviendo en Tres Arroyos, falleció su padre y aún no tenía su graduación. “Ahí no sabía que hacer de mi vida, sí tenía claro que quería continuar con el taekwondo, lo hablamos con mi maestro y me dijo: 'yo desde acá voy a tratar de sostenerte como sea'”. 

Y nuevamente se cruzó en su camino una persona fundamental, ya que en ese momento iba a hacer trabajo de fuerza al gimnasio Stadium y “Roberto Goizueta (que recién había inaugurado el gimnasio nuevo de Moreno) me pregunta si tenía ganas o intensión de dar clases de taekwondo ahí”, y ahí la semilla de lo que hoy es la escuela de Karina Arana: “Esa pregunta fue clave para definir mi regreso definitivo a Tres Arroyos, instalarme acá y pensar en un proyecto de taekwondo desde Tres Arroyos. En el 2003 comencé a dar clases en Stadium, inauguramos la sala y comenzamos con la historia de toda la escuela" 

Lejos de competir 
La llama de competir en Karina Arana siempre estaba latente, pero un viaje a un torneo a Ameghino destapó las falencias de tener lejos a sus guías. “Sentí que al no tener mi entrenador o maestro presente estaba muy lejos el sueño de seguir compitiendo, dije 'estoy afuera'. Me sentía debajo del nivel que yo pretendía estar”, describió. 

Fueron años donde se dedicó a enseñar y fue mamá, pero nunca dejó de practicar “al mejor nivel posible, tratando de ser mi mejor versión”. Los torneos los utilizaba para preparar sus exámenes y el Mundial “no estaba en mi horizonte, no era para mí, no me lo había planteado nunca”, explicó. 

Llega lo mejor 
En el 2010 Karina Arana tuvo su primer alumno en un Mundial, Franco Ortiz que viajó Corea. “Cuando él vuelve me dice 'la experiencia de competir en un Mundial Sabom la tenés que tener vos, tenés que tener esta experiencia que yo tuve'. La verdad que él me planteó la intriguita”. 


Franco Ortiz fue su primer alumno en participar en un Mundial. Y eso la alentó a ir por más...


Ese mismo año compitió en la Copa América del Bicentenario, su primer torneo internacional. La intriga planteada por Ortiz y el triunfo en formas en esa competencia ampliaron el deseo; “me gustó, estaba re bueno, a parte el marco internacional te entusiasma”, explicó. 

En el 2011 Arana fue primera en formas y segunda en lucha en el Panamericano, y ahí “ya tenía otra visión”. En la continuidad rindió para tercer dan y pensó: “¿Qué posibilidades tendré de ir al Mundial de Canadá?”. 

Compitió en torneos locales y su maestro la alentó, y así preparó la cita mundial “que era tremendo porque era Canadá, ir al otro lado del Mundo, una inversión desde todo punto de vista, económico, de tiempo. Cuando lo decidí tenía 36 años y competí a los 38”. 

Al Mundial 
Tras pasar tres selectivos, dos en Buenos Aires y uno en Chaco, Karina Arana logró quedar entre las tres clasificadas al Mundial para formas y lucha y la suman al equipo de rotura de la selección. “Fue un viaje increíble, fue bárbaro y salí segunda en lucha, segunda en forma y tercera con el equipo de rotura. Llegué a las dos finales y me quedé en la puerta”, contó sobre la parte deportivo, y sobre lo emotivo agregó: “Fue mi primera experiencia y fue muy lindo, fue muy lindo estar al lado de gente del taekwondo que es increíble, estás ahí nomás de los mejores del Mundo, la convivencia deportiva. Fue un viaje buenísimo y Canadá es un país hermoso". 

La preparación para el torneo obligó a la taekwondista a viajar a Buenos Aires a entrenar, realizó una preparación física intensa con la ayuda de Fernando Yitani y así llegó “en una performance buenísima".


Karina Arana volvió de Canadá en 2012 con dos medallas de plata y una de bronce


Al Mundial de Canadá fue en la categoría Senior, mayores de 35 años, y relató: “Fue un Mundial muy bien organizado, unas medallas hermosas con la hoja de Canadá, nos trataron recontra bien, súper amables. No lo podía creer, una sensación rara, como 'mirá, estoy acá'. Y cuando entrenábamos con el equipo de Argentina por ahí estaba haciendo la forma con gente que era increíble. Decía 'yo estoy parada al lado de estas personas'. Realmente fue una experiencia espectacular desde todo punto de vista, fue buenísimo ese Mundial". 

El regreso de aquel viaje “fue tremendo”, y una gran emoción para Karina que con lágrimas en sus ojos contó: “Mi marido y mi hijo me fueron a buscar al aeropuerto, me acuerdo clarito, llegamos y en la rotonda me estaban esperando…”, y quienes la esperaban eran su otra familia, la de la escuela que le preparó un gran festejo y la ciudad la agasajó como una campeona aunque las medallas eran de plata.

“Ahí dije 'ya está, cumplí algo increíble, ser mundialista’. Haber llegado a todo ese proceso fue fantástico, subí muchísimo mi nivel de taekwondo que eso es lo más importante de las competencias”, afirmó. 

Lesión y obstáculo
Al año siguiente del Mundial de Canadá se realizaba una Copa del Mundo en Argentina, y 15 días antes del inicio Karina sufrió una dura lesión: rotura de ligamentos cruzados de la rodilla. “Eso fue un obstáculo, pasó un tiempo y en el 2014 me operó el doctor Scarcella, hice la rehabilitación con Diego Valenzuela y lo que quería era volver a hacer taekwondo”, remarcó con firmeza. 

En el 2015 rindió para cuarto Dan, que es el nivel que tiene actualmente, y “el objetivo de dar el examen era un montón, esas lesiones son recontra complejas, tenés que tener una paciencia y un recorrido importante en la rehabilitación. Y me sale la noticia que en el 2018 se hacía el Mundial en Argentina, y dije 'este es el último', porque una oportunidad en Argentina, para que de toda la vuelta, tienen que faltar como 20 años más”, describió. 

Por la de oro 
El Mundial en Argentina “era como una gran oportunidad, sabía que iba a ser una fiesta y así fue. Me embarco nuevamente en un proceso para el Mundial”, explicó. Para poder participar recorrió nuevamente el camino de los selectivos, logró la clasificación en formas y lucha y se planteó un objetivo ambicioso: “Entrené muchísimo porque quería salir primera”. 

La preparación física nuevamente la hizo con Fernando Yitani, la nutrición con Alejandro Ardiles y su maestro Pablo Beorlegui la recibió en Buenos Aires todas las semanas entre marzo y julio. “Le metí todo a ese Mundial y tuvo su gran premio”, afirmó con total certeza.

Sobre la cita que se realizó en Tecnópolis en la primera semana de agosto del 2018 relató: “Fue un mundial increíble, me consagro campeona mundial en lucha y quedé segunda en formas otra vez, pero estuvo bien igual. Quede primera en lucha contra quien me había ganado en Canadá, tuvo como un doble gusto haberle ganado a ella que además es una buena taekwondista y siguió compitiendo en todos los mundiales”. 

Sobre el día que se colgó la medalla de oro, recordó: “Fue increíble, fue un grupo grande y lindo de mi escuela a alentarme y pude compartir con ellos todo esto, yo elegí que mi familia no vaya, una elección mía. Cuando llegué al estadio el día que competía vi que estaban los de Tres Arroyos y no me acerqué ni a saludarlos, si algo estuve fue enfocada en ese Mundial, totalmente enfocada. Tenía un objetivo claro y sabía que tenía que estar reconcentrada y cuidarme muchísimo en todos los aspectos emocionales para poder estar enfocadísima para poder ganar”. 


En Tecnópolis, en el Mundial de 2018, consiguió una medalla de oro y una de plata


Tras ganar, recordó: “Estuve con ellos (los integrantes de su escuela) un montón, la pasamos espectacular y fue una experiencia excelente. De alguna manera pude demostrarme que nunca hay que decir 'hasta acá llegamos'". 

Ese Mundial tuvo otra alegría para Karina, ya que lo compartió con Marisa Piñeiro (taekwondo adaptado), la tercera alumna de su escuela que iba a una cita de ese tipo tras la experiencia de Franco Ortiz en 2010 e Imanol Rico en 2016. “Fue tremendo lo que hizo Marisa, ella tiene un encanto que se conquistó a todo el estadio, a toda la gente que andaba, levantaba las manos y la gente de la tribuna aplaudía. Ella hace su presentación y termina en una postura tremenda porque rompe una madera con piernas abiertas, bastante compleja, y levanta las manos y el estadio la ovaciona. Yo recibí muchísimas felicitaciones de otros entrenadores en todos los idiomas posibles por la actuación que tuvo Marisa que fue realmente brillante. Así que otra emoción increíble, verla ahí a Marisa arriba del podio y lo feliz que estaba”. 


En su llegada a Tres Arroyos tras su título mundial, Marisa fue recibida por una multitud y su alegría contagió a todos


Y no fue lo único, ya que también dirigió al equipo de taekwondo adaptado. “Había venido el equipo de Nueva Zelanda donde tienen un peso muy fuerte en lo que es taekwondo adaptado y nosotros no teníamos selección preparada. Armamos un equipito en el momento con Marisa y dos chicos más. Me los llevé a un costado y empezamos a trabajar la forma, estuvimos todo un día y nos presentamos a competir con ellos, me toca a mí ocupar ese lugar que fue divino, un privilegio, a nivel humano y de convivencia espectacular, y además les ganamos”. 

En el regreso, Karina viajó en colectivo y nuevamente una gran emoción la cautivó al encontrarse con una gran cantidad de personas esperándola. “Estaban todos, mucha gente de mi escuela, los que habían ido a Buenos, amigos, me encontré con un montón de gente, y me subieron a la autobomba que fue impactante eso. Y me dijeron ¿a dónde vamos? y sentí que tenía que ir a Stadium”, recordó con emoción al hablar de su lugar de inicio. 

Sobre el 2018 completó: “Siempre digo que fue el año de la determinación, creo que fue la palabra que me acompañó en todo el año y fue la palabra que me permitió ganar la lucha que gané, fue importantísima. El 2018 fue tremendo”. 

Otra vez profe 
Con cinco medallas sobre su cuello y dos experiencias mundialistas, los últimos años de Arana volvieron a ser como los primeros, abocada a enseñar. “Yo me considero más una enseñante que una competidora a pesar de haber tenido unos periodos de competencia y con resultados excelente. Siempre me ubico más del lado de la enseñanza, me apasiona enseñar y la competencia es como un proyecto personal que a veces suele andar dando vueltas en mi vida”, recalcó. 

“Haber conseguido el título te da otro nivel de satisfacción, y también uno tiene que entender que los años van pasando y yo ahora con 46 años estoy al borde de la categoría. Sigo entrenando, trato de estar siempre en mi mejor momento. Ahora como meta próxima tengo un examen de quinto Dan. No me he planteado otra cosa que tratar de disfrutar, como disfruto plenamente enseñar taekwondo y seguir aprendiendo”, aseguró Karina Arana. 

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Alumnos al Mundial
Karina Arana no sólo tiene el privilegio de haber competido ella en dos mundiales de taekwondo, sino también de haber sido la entrenadora de Franco Ortiz, Imanol Rico y Marisa Piñeiro, tres alumnos suyos que también llegaron a la cita máxima. 

"Fue tremendo”, describió sobre la situación. “Es extraño porque tuve un alumno que fue antes que yo a un Mundial, y en general el alumno sigue al maestro y en este caso fue al revés”, explicó sobre el caso de Ortiz. “El primer día que arranqué taekwondo en Stadium estaba Franco parado ahí, y él siempre fue un chico recontra aplicado y desde que era chico tenía muy claro que quería aprender taekwondo”, agregó. 



Sobre el Mundial de Ortiz, recordó: “Viví con él todo el proceso de ir clasificando y él encima de clasificar para el Mundial está en la selección juvenil, participa en el equipo de lucha de la selección juvenil, y él ahí sale campeón mundial. En lo individual no le va tan bien pero sale campeón con esa selección que fue tremendo”. 

Cuando volvió la ciudad se revolucionó, y contó: “Estuve con él en la autobomba, lo fuimos a buscar a la ruta y terminamos en el Colegio Industrial. Eso fue tremendo para mí. Siempre le agradezco a Franco porque fue el alumno que me enseñó mucho, en el sentido que la posibilidad es realmente una posibilidad que tenés que tomarla”. 

Luego llegó el turno de Imanol, que cuando Franco llegó del Mundial ya era alumno de la escuela de Arana. “Me dijo 'a mí me gustaría ser así como Franco' y yo le dije 'quién te dice que no podes’. Yo no me acuerdo, pero él se acuerda claramente que le dije eso. Luego que él me plantea eso empezamos todo el proceso otra vez con Imanol, y también muy acompañado por su familia”, relató, y agregó: “Viajó con mi maestro que era entrenador de la selección mayor, y queda tercero en lucha y en forma, hace podio en las dos disciplinas que fue. Increíble lo que logró, muy muy muy bien”. 


Imanol Rico fue el segundo alumno de Karina en ir a un Mundial. "Me gustaría ser así como Franco", le dijo


Mientras que Marisa, que fue con la única que pudo compartir una cita mundialista, recordó cómo llegó al taekwondo. “Yo trabajo en la colonia de Cazadores y la conozco. La llamé a la mamá y le dije que tenía ganas de enseñarle taekwondo, la mamá no tenía ni idea pero agradeció el hecho que quisiera enseñarle algo, comenzó y a Marisa le encantó, siguió, siguió y siguió y hoy sigue practicando”. 


A Marisa Piñeiro la conoció en Cazadores y la llevó a entrenar. Años después, Marisa sigue yendo a practicar lo que la apasiona


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Un sueño
Al consultarle por un sueño a cumplir, Karina Arana dejó un mensaje: “Siempre trato de pensar que la práctica del taekwondo sea cada vez más accesible para todas las personas, en el último tiempo he logrado transmitirle a la gente claramente lo que es el taekwondo, al principio me costaba porque tenían otras ideas o configuraciones pero en este momento no. 



Como aspiración, que es eterna, es que la escuela siga creciendo, que cada vez haya más instructores, que cada vez seamos más practicantes y que cada vez podamos disfrutar más de esta práctica que si bien tiene un lado competitivo donde podés llegar a lo máximo como es un Mundial, tiene un lado increíblemente interesante desde lo social, el grupo de pertenencia es espectacular, nosotros a nivel nacional hacemos unos viajes y torneos hermosos donde participan desde chicos hasta gente que arrancó de adultos y que les permite tratar de ser su mejor versión. El taekwondo siempre te empuja a que mejores un poquito, que eso me parece lo más importante. Y sueño seguramente el taekwondo otro me va a regalar, no me quedan dudan que algún sueño llegará…”.

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Por DeporTV
El Mundial del 2018 tuvo una trascendencia a nivel prensa superior, ya que fue transmitido en vivo por la pantalla de DeporTV. “Terminé de hacer la lucha y tenía un periodista haciéndome la nota, un nivel de importancia que la tiene pero muchas veces los deportes amateur no tenemos toda esa estructura que esta vez estuvo”, recalcó Arana. 

Pero eso no fue lo único, ya que al otro día fue invita al canal América. “Me hicieron en el programa del sábado a la mañana romper una madera. Tuvo mucha más prensa y se le dio un peso a ese mundial importantísimo. Además tuvo un número de participantes muy grandes, también estuvo muy bien organizado. Argentina brilló”, afirmó. 


“Yo me considero más una enseñante que una competidora”, afirmó Karina Arana, campeona del mundo en 2018 (foto Marianela Hut)